El toque de queda que dio forma al Lamine Yamal niño en La Masia... y que se 'salta' en el césped: "Es responsable de su cuerpo"
Creció acatando los horarios del centro blaugrana, mientras que ahora Hansi Flick no pone límites a su tiempo de juego.

Lamine Yamal volvió a completar el partido ante el Girona y se ha instalado como el cuarto futbolista más utilizado por Hansi Flick, solo por detrás de Kounde, Pedri y Raphinha. El delantero catalán creció en La Masia, donde tuvo que acatar, como todos sus compañeros, normas como el toque de queda. Los residentes tienen unos horarios que cumplir. Sin embargo, además de llevar independizado varios meses, en el terreno de juego Flick no le pone 'horarios'.
"Creo que Lamine es muy inteligente y sabe cómo manejar el juego. Hablé con él esta mañana para saber cómo se encuentra y está muy positivo. Siempre hablo con los jugadores. Si sienten algo, pueden venir y decirme lo que les pase", advirtió el entrenador en la previa del partido liguero. Después de ganar explicó que fue en una de estas conversaciones que Raphinha le fue honesto y le propuso quedarse en el banquillo. Lamine, después de la carga de la Nations League, jugó los 180 minutos contra Osasuna y Girona.
"Cada jugador tiene la responsabilidad sobre sus cuerpos. Si pasa algo o hay algo diferente a lo normal, tienen que hablar. Eso es lo que queremos porque, en mi experiencia como jugador, si notas algo y no lo cuidas, acaba pasando algo. Quiero que los jugadores tomen responsabilidad sobre su cuerpo. Es una cosa importante cuando juegas como profesional, a un nivel como en el Barça", avisó Flick. Lamine tiene como experiencia las molestias que arrastró en el tobillo.
Esta temporada solo se ha perdido cinco partidos con el Barcelona. Fueron contra la Real Sociedad, el Celta, el Atlético de Madrid y el Barbastro. Cuando estuvo disponible, solo fue suplente ante Osasuna y Las Palmas. Los partidos de Liga que no inició, el Barça nunca acabó ganando.
La experiencia de vivir en La Masia
"Es como vivir con amigos en un hotel, además tienes todas las facilidades del mundo", cuenta un futbolista que ha vivido en La Masia. "Ahí respiras Barça, te pasas el día con tus compañeros. También es una forma de tenernos controlados. Cuanto más tiempo allí, mejor", explicó Leo Dos Reis en una entrevista en Relevo. A los pequeños se les lleva por la mañana a la escuela, el Lleó XIII, mítico colegio asociado al club en el que ya estudió Leo Messi, y por la tarde son los profesores quienes van hasta Sant Joan Despí para dar clases a los mayores. Las aulas se encuentran en el piso inferior.
A partir de la categoría juvenil, los equipos ya empiezan a entrenar por las mañanas. Eso implica que los futbolistas de fuera, para compaginar estudios y sesiones, tienen que vivir cerca de La Masia o en ella. Los entrenamientos suelen acabar sobre el mediodía y después los jugadores comen juntos. Tiene un rato para descansar y a las 15 horas empiezan las clases. También existe la posibilidad de pedir una media pensión -comer y estudiar en el centro-, que el club tiene disponible del mismo modo para los cedidos que juegan en clubes cercanos.
Por las tardes, si el calendario lo permite, los residentes pueden salir un rato de La Masia. Los menores de edad deben regresar a las 20.30, antes de la cena. A partir de los 18, pueden cenar fuera siempre y cuando avisen con tiempo y deben regresar antes de las 23. Normalmente, cenan cerca de la ciudad deportiva -varios de los recién independizados optan por vivir en esa zona- o se acercan a Barcelona a dar una vuelta. Los fines de semana hay más flexibilidad: hay que avisar de cuándo se va uno y cuándo tiene pensado volver.
"Cuando vives en La Masia das importancia a las pequeñas cosas"
"Cuando vives ahí das importancia a las pequeñas cosas: el descanso, la alimentación, los estudios... Fuera, igual quedaría con mis amigos. Aquí, en cambio, tienes que estudiar sí o sí", explica uno de los residentes. Este es uno de los motivos por los que Pau Cubarsí decidió seguir viviendo en La Masia a pesar de haber cumplido los 18 años y ya poder marcharse. Al cursar bachillerato de 15 a 20, por una cuestión de comodidad, decidió quedarse hasta final de temporada.
Con Lamine, en cambio, el club hizo una excepción y le dejó ir a pesar de no ser todavía mayor de edad. Aun así, el Barça no lo ha descuidado fuera de los terrenos de juego. Noah Darvich, firmado el verano de 2023, en cambio, tenía la opción de vivir solo y decidió sumarse a La Masia para empaparse del Barça más rápido. Para ellos, su patio son los campos de la ciudad deportiva y es habitual que algunos de ellos bajen a ver partidos. Sobre todo, los de los juveniles. "Vivir aquí te hace sentir un profesional vivir aquí, ya sientes la élite cerca", remata otro de los residentes.