VALENCIA 1 - OSASUNA 2

Nacho Vidal gana el partido que solo Osasuna sabe ganar

Un golazo de media chilena del lateral le da los tres puntos a los rojillos tras resistir a un gran partido del equipo de Baraja.

Osasuna celebra su triunfo en Mestalla./GETTY
Osasuna celebra su triunfo en Mestalla. GETTY
Jonás Pérez

Jonás Pérez

Osasuna ha ganado el partido que solo Osasuna sabe ganar. ¿Lo mereció? No. ¿Lo consiguió? Sí. Una media chilena de Nacho Vidal en el descuento entregó tres puntos a los visitantes difíciles de creer. El Valencia reclamó una posible falta en la jugada justo anterior. Hasta Hugo Duro pronunció unas duras palabras: "Si digo lo que pienso no juego en un mes". Comprensible, dado el contexto. El equipo empujó, recuperó balones en tres cuartos, apretó, centró, remató, empató e hizo todo lo posible, dados sus recursos, para llevarse la victoria. Y salió malparado, a diferencia de los otros dos duelos, que le llevaron a ocupar el liderato de LaLiga contra todo pronóstico.

Este Valencia se salvó la pasada campaña prácticamente de milagro. Baraja se sacó de la manga a unos chavales del filial, con poco nombre de futbolista, talento y, sobre todo, el sentimiento por el escudo necesario para sacar a un equipo hundido a flote. Su fe se tradujo en éxito, pero no por ello suficiente para afrontar una nueva temporada sin apenas fichajes y con marchas dolorosas como Kluivert o Samu Lino. El equipo, sin embargo, resiste cualquier golpe posible y volvió a dar una gran imagen ante su gente.

Solo es viable con más corazón que puntos. Y sí, ya tiene muchos puntos pese a caer derrotado. Diego López y Javi Guerra no bajaron los brazos, lo intentaron una y otra vez y acabaron consiguiendo petróleo. Un gran centro del segundo acabó en remate de Hugo Duro al fondo de la red. Lo festejó con la rabia del que tiene la responsabilidad de ser el '9' titular del equipo con toda la exigencia de Mestalla detrás. El público, mientras, está entregado, sabe lo que hay y no duda de que los suyos se dejarán la vida por la camiseta.

Es el comportamiento que fascina en las entrañas del estadio, que apretó pese a no poder contar aún con su grada de aficionados, por los incidentes con Vinicius. Así alentó a los suyos a presionar como tiburones, robar en campo contrario continuamente y regalar verticalidad a los ojos del público. No tuvieron fácil rascar puntos: Osasuna es experto en producir del más mínimo detalle. Tanto es así que Nacho Vidal logró que los tres puntos viajaran a Pamplona.

Un experimento, un penalti y una ventaja insospechada

Baraja alineó a Diakhaby en el medio, sin André Almeida, y el experimento no fue brillante. Rober Ibáñez, en el 20', se anticipó a un caos y fue barrido por detrás por Thierry Correia. Por más protestas que hubiese, no había justificación: el lateral no contactó con la pelota y sí con el tobillo del rival. Hasta entonces, poco había pasado más allá del dominio valencianista.

Necesitó el VAR Pulido Santana y Aimar Oroz transformó la pena máxima. Fue, posiblemente, la última decisión del colegiado que agradó al Valencia. La frustración por pequeñas faltas y frenazos en el juego estuvo a la orden del día. Se hacía así algo inútil el don de la ubicuidad de Pepelu o el espíritu de sacrificio de Diego López y Javi Guerra. Y debutó Canós, más mayor, pero con el mismo espíritu valencianista.

Los chavales pecan, incluso, de demasiada intensidad, siempre van fuertes a cada acción. Sus ganas de agradar son un manjar para Mestalla y no siempre para los colegiados. El empate llegó obra de Hugo Duro, que no marcaba en Liga desde el 3 de septiembre de 2022 y el público ya se frotaba las manos confiando en otra épica victoria. No sería por merecimiento...

Entonces, llegó Osasuna, ese equipo que suma puntos con poco, con nada o con mucho. Depredadores. Máquinas de ganar. Probablemente Jagoba hubiera firmado que esto sucediese el próximo jueves, el fútbol es una lotería. Dos remates a puerta, dos goles, tres más al casillero. El partido que solo ellos saben ganar y que el Valencia no mereció perder.