RCD ESPANYOL

Víctor Sánchez: "Prácticamente me echaron del Espanyol, fue un poco traumático"

El excapitán perico se abre a Relevo para repasar su carrera en Cornellà y Montilivi.

Víctor Sánchez fue capitán del Espanyol./AGENCIAS
Víctor Sánchez fue capitán del Espanyol. AGENCIAS
Jordi Cardero
Joaquín Bacigalupo

Jordi Cardero y Joaquín Bacigalupo

Citamos a Víctor Sánchez en el centro de Sant Cugat y le pillamos mandando un audio a Cristhian Stuani, quien fuera su compañero en Espanyol y Girona. Víctor dejó el fútbol hace un par de meses, pero explica que se siente exfutbolista desde hace bastante más tiempo. Logró el ascenso con el Girona y prefirió rechazar ofertas y colgar las botas para no mover a su familia a otro país.

Mantiene el físico de un futbolista profesional y como tal se sigue marcando retos. Entre ellos, completar las seis grandes maratones a nivel mundial. En verano será el turno del título de entrenador. "No es mi sueño pero me ayudará a la hora de analizar partidos", comenta. También quiere hacer el curso de director deportivo. Jugará todas las cartas que le ilusionan. Luego, decidirá.

Víctor Sánchez no nació perico, pero se marchó de Cornellà como un blanquiazul de cuna. Escrito en la historia quedará que fue uno de sus capitanes. Voló con el equipo hacia la Europa League, pero se nota que aún no tiene la cicatriz cerrada cuando recuerda que le obligaron a irse con el descenso a Segunda División. Se abre a Relevo para hablar con la perspectiva que el tiempo regala.

¿Qué siente un futbolista la mañana después de la retirada?

Ha sido diferente porque estaba sin jugar desde el ascenso del Girona. Tuve ofertas para ir fuera pero ya no me convencían. No sé si por la oferta en sí o por si ya tenía en mi cabeza la idea de no seguir. No tenía ganas de mover otra vez a la familia, de cambiarles la vida como en 2020 cuando fuimos a Australia. A veces se ve sólo al jugador, pero yo tengo a toda una familia detrás. Ya llevaba un tiempo haciendo de exjugador.

No naciste del Espanyol, pero te hiciste perico. ¿Qué te atrapó del club?

El Espanyol es un club peculiar, muy familiar, que pasa de padres a hijos. Cuando eres de Barcelona es difícil ser del Espanyol a no ser que tengas un vínculo. Yo no había mamado nunca Espanyol, pero me acogieron genial. Conocí a gente que me ayudó mucho y me hice perico. Por lo que tiene, por lo que sufre la gente... La gente seguirá apoyando al equipo, sea en Primera o Segunda. Es un club que te gana desde dentro. Hice allí los mejores años de mi vida. Me llevé una familia.

Barça y Espanyol viven dos realidades distintas, ya se vio en el derbi. ¿Qué aprendiste como perico?

En el fútbol tienes que aprender a sufrir. Hay muy pocos jugadores que ganen siempre. El fútbol es sufrir, resistir... Es la realidad fuera de los privilegiados. Me he curtido en equipos un montón de años, desde el Jàbac Terrassa, en Jerez, Getafe, Espanyol... Para mí eso es el fútbol. El ganar cada jornada no lo concibo porque no me ha pasado nunca. Se tiene que valorar y hay que disfrutar sufriendo.

"El fútbol es sufrir, resistir... Es la realidad fuera de los privilegiados"

Víctor Sánchez Excapitán del Espanyol

Borja Iglesias, excompañero tuyo, reflexionaba en Relevo sobre las amistades en el mundo del fútbol. En el comunicado de tu despedida mencionas a Javi López. ¿Qué relación mantenéis?

En el fútbol y en la vida en general todo el mundo quiere mejorar. A veces incluso pisando al compañero, que no es mi forma de ser. Para mí Javi es la personas más honesta, la que más se ha dejado por un equipo sin esperar nada a cambio. Siempre pensaba qué era lo mejor para el club y pocas veces pensaba qué era lo mejor para él. Me identifico mucho con él. Ha dado mucho al Espanyol sin esperar nada a cambio: en horas de trabajo, de darle vueltas a qué podía hacer para cambiar malas dinámicas, de hablar con compañeros para que algunos ganasen confianza... Incluso sin jugar.

Javi López y Víctor Sánchez roban un balón a Cesc Fàbregas.  AGENCIAS
Javi López y Víctor Sánchez roban un balón a Cesc Fàbregas. AGENCIAS

Los dos os despedisteis del Espanyol con el descenso.

Tuvo una despedida amarga. Si la mía fue mala y sufrí, él sufrió muchísimo más. Querría haber estado toda la vida en el club, incluso sin cobrar. Ahora está disfrutando del fútbol en Australia.

¿Te quedó marcado el descenso? ¿Te planteaste dejar el fútbol?

¿Os apoyasteis Javi y tú cuando tuvisteis que iros?

Fue muy traumático. Fue el año de pandemia y cuando acabó la temporada Javi se fue a Osuna, a su casa. Se refugió allí. Es donde lo ha pasado más mal. Se veía entrenando en un campo de césped artificial, con los balones desinflados, se le movían los conos con el viento, sólo... Dos días antes estaba en Primera División y entonces no sabía dónde iría. No podíamos vernos. Intenté ayudarle con las ofertas que tenía. Fue una época muy complicada.

¿Os sentisteis señalados?

Cuando sales de un club que es tu vida, como fue nuestro caso, puedes salir de buena o mala forma. Pero salimos como culpables, como cabezas de turco para tapar cosas que se habían hecho mal en el club. Éramos los dos capitanes, hay cosas que seguro no hicimos bien y podríamos haber hecho algo más, pero en ese momento no sabíamos qué tecla tocar. Eso no quiere decir que no quieras al club. Hay algo que se rompió y que poco a poco curas, con el tiempo y la distancia. En un futuro ojalá podamos volver.

"Hay algo que se rompió y que poco a poco curas, con el tiempo y la distancia"

Víctor Sánchez Excapitán del Espanyol

¿Cuál es el recuerdo del que estás más orgulloso?

El año de Europa, a pesar de que no jugué todo lo que me hubiera gustado. El día de la Real Sociedad da la casualidad de que puedo participar y el segundo gol viene de una asistencia mía. Probablemente sea de lo que más orgulloso esté, quitando otros momentos muy bonitos. Fuimos a Europa con lo difícil que es hoy día. Y de hacerlo con el Espanyol y los recursos que tiene.

Precisamente tu último equipo, el Girona, sueña con entrar en Europa. Pero también hay quien ve como un riesgo competir en tres competiciones una misma temporada.

No puedes decirle a un jugador que no pelee por ir a Europa, que no pelee por tener esa ilusión cuando vienen de tres años sufriendo mucho. Es difícil. Cuando compites en Europa, inconscientemente cambias el foco. LaLiga pasa a un segundo plano porque en el primero está la Europa League. Con el Espanyol hicimos seis partidos de previa que nos desgastaron mucho. Dejamos de entrenar cosas a nivel de trabajo táctico y físico, te trastoca toda la planificación. Te hace más ilusión jugar en Moscú que jugar en Liga. Piensas que ya ganaremos y Primera División, con la poca diferencia que hay entre el 8º y el 18º, la diferencia es muy corta. Son viajes que haces con toda la ilusión del mundo, pero cuando empieza LaLiga no estás preparado. Y si pierdes no le das tanta importancia. Pero no te da.

Hablemos de tu etapa en el Girona. Estuviste media temporada pero fuiste una pieza importante en el vestuario.

Me costó un poco porque en el Espanyol había jugadores veteranos y a los jóvenes les teníamos un poco marcados. Cuando llegué a Girona me encontré un equipo super joven. Para mí fue un cambio de época. Jugaba con chicos que tenían 15 años menos que yo. Éramos un grupo de veteranos y una guardería. Había cosas que se me escapaban: las redes sociales, la música... Era una novedad para mí. Había un muy buen grupo de gente experimentada -Bernardo, Stuani, David López...-, un grupo de jóvenes con mucha ilusión y mucho talento -Arnau Martínez, Santi Bueno, Iván Martín...- y un entrenador que nos dio muchísimo.

¿Cómo es la relación entre veteranos y jóvenes y en qué situaciones tiene que intervenir el futbolista veterano?

Y al frente de todo ese grupo, Míchel. ¿Cómo es como entrenador?

Me recuerda a Rubi por estar enamorado del balón y a Guardiola a nivel táctico. Es un loco de intentar generar superioridades. Intenta atraer a gente atrás para empezar con superioridad. Con Míchel alguna vez hablamos de eso, de no construir tanto. Pero es un loco, un loco tácticamente. Es muy buen entrenador. Le da mucha confianza al jugador, habla mucho con él. Y Confía mucho en la gente joven. Ojalá tenga mucho recorrido porque se lo merece.