La vida de Endrick en Madrid: apadrinado por Vinicius, la PlayStation y trabajo para tener 'las piernas de Roberto Carlos'
Se cumplen dos meses de la llegada del brasileño a la capital.

Se cumplen dos meses de la llegada de Endrick (18 años) a Madrid. El brasileño llegó antes incluso de cumplir la mayoría de edad para hacerse a la ciudad y empezar a entrenar en cuanto fuese posible, aunque finalmente el club le concedió unos días más de vacaciones para que descansase. 60 días después, su entorno afirma que está completamente adaptado a su nueva realidad que quiere vivir muchos años.
Vive en una pequeña urbanización dentro del complejo de La Moraleja, una de las zonas residenciales más exclusivas. Se decidió allí para estar cerca de sus otros compañeros brasileños, que también residen allí, y por su cercanía con la Ciudad Deportiva. En su casa se quedan con él sus padres, su hermano, su mujer y un íntimo amigo suyo que permanece a su lado en esta aventura. Además, le acompaña en Madrid una persona de su agencia, Roc Nation, que le ayuda en todo lo que necesita, y un preparados físico que ha traído desde Sao Paulo.
Se trata de un chico muy casero que pasa la mayor parte del tiempo en su hogar y con su gente. Mata los ratos jugando a la PlayStation y sólo sale para celebrar ocasiones especiales. Desde que llegó ha cenado fuera en pocas ocasiones, visitando los típicos lugares de moda a los que suelen ir los jugadores del conjunto blanco como Amazónico o De María.
La mayor parte de su día lo dedica al fútbol. Tras los entrenamientos vuelve a casa para hacer trabajo complementario o recuperación. Aprovecha estos momentos para ver vídeos. Se pone partidos suyos para tratar de corregir acciones en el futuro y también de defensas rivales para saber cómo poder atacarles. No se salta ni una sesión, obsesionado con ser cada día mejor sobre el terreno de juego.
No esperaba tantos minutos
Ese profesionalismo le ha llevado a jugar más de lo esperado en sus primeros meses. Son ya 107 minutos repartidos en nueve partidos, incluida una titularidad. Su gente lo celebra, pensando que esta temporada debía ser de adaptación y que le costaría mucho ganarse el favor de Ancelotti. Por ello, confía en hacer una carrera muy larga en la entidad de Chamartín.
En el vestuario cuenta con un padrino: Vinicius Junior. Se conocen desde que Endrick tenía 13 años y desde entonces Vini se ha encargado de asesorarle. El ex de Palmeiras viajó a Madrid antes de cerrar su fichaje por el Real Madrid para conocer los métodos de su compatriota y tratar de interiorizarlo. Ahora comparten mucho tiempo y, por ejemplo, tras los partidos del equipo suelen realizan la recuperación juntos.
En el club están encantados con él. Hay quien compara sus piernas con las de un histórico de la Casa Blanca, Roberto Carlos. El vestuario ha podido ver de primera mano las cualidades del joven brasileño, pero también le ha tenido que dar algún tirón de orejas por sus patadas a destiempo. Endrick, jugador caliente, reconoce sus errores y trata de aprender de ellos.
Con Mbappé, Vinicius y Rodrygo por delante deberá seguir peleando por minutos. No se puede decir que no aprovecha los que le dan: suma ya dos goles y ha generado un penalti. Siempre deja una o dos acciones de peligro en los pocos ratos que le ha dado Carletto. Sólo le queda seguir así para conseguir el que es ahora su principal objetivo: convertirse en el delantero titular del Real Madrid.