Yuri Berchiche y sus "orígenes" de Argelia
El lateral izquierdo pasó por Lezama, aunque su historia no tiene nada que ver con la de un canterano estándar del Athletic.

El mundo del fútbol está plagado de trotamundos. Futbolistas acostumbrados a hacer las maletas, cambiar de país incluso, con la misión de hacer del dar patadas a un balón una lucrativa forma de vida. Una realidad que es moneda común en casi todos los equipos de élite, pero que en el vestuario del Athletic Club llama la atención. En un club que se precia de nutrirse fundamentalmente de la cantera y del fútbol de proximidad, la trayectoria de Yuri Berchiche sobresale especialmente. Y no por su lugar de nacimiento.
No en vano, Yuri Berchiche nació el 10 de febrero de 1990 en Zarauz, provincia de Guipúzcoa. Hasta ahí nada raro en la plantilla athleticzale. Pese a la histórica rivalidad entre provincias, son muchos los futbolistas guipuzcoanos que han hecho carrera, incluso se han convertido en auténticas leyendas, con la zamarra rojiblanca. Tampoco son extraños los orígenes del jugador.
Cuál es la relación de Yuri Berchiche con Argelia
Yuri Berchiche nació en Zarauz, aunque es hijo de padre argelino y madre española. De hecho, el país africano se interesó por su situación en dos ocasiones, tratando de convencerle para que se uniera a los zorros del desierto. Lo trató en 2016 y lo volvió a intentar en 2017. En ambas ocasiones el futbolista les rechazó. "Mi padre es originario del país, pero yo nací en España y he cerrado completamente la puerta a esa posibilidad", dijo tajantemente.
Ser internacional con un país extranjero tampoco sería un anomalía en el Athletic. Sin ir muy lejos, Iñaki Williams juega con la selección de Ghana, mientras que Fernando Amorebieta lo hizo con Venezuela o Lizarazu con Francia. No son muchos los casos, pero desde luego Berchiche no hubiese sido el primero ni, seguramente, el último. Es en el camino seguido donde Yuri se distingue del resto.
La trayectoria de Yuri Berchiche
Berchice se formó en la cantera del Antiguoko, club famoso por moldear el talento de futbolistas como Xabi Alonso, Mikel Arteta, Andoni Iraola o Aritz Aduriz, entre otros. En 2004 se incorporó a la cantera de la Real Sociedad. Era el paso natural, se podría pensar. Menos habitual fue que, apenas un año más tarde, fichase por las categorías inferiores del Athletic. Su marcha, sin embargo, tampoco supuso un drama ni abrió ninguna guerra entre clubes. En el conjunto donostiarra habían detectado patrones de comportamiento en el joven Yuri que no terminaban de convencerles. El tiempo les dio la razón.
Porque Yuri no duró mucho en Lezama. Según recoge El País, el lateral izquierdo fue objeto habitual de medidas disciplinarias durante su tiempo en la cantera rojiblanca. Por ejemplo, le obligaron a limpiar la tribuna del estadio donde el Bilbao Athletic jugaba sus partidos todos los lunes. Sin embargo, aquello no surgió efecto. Tras agredir a un árbitro tras un partido, fue apartado del equipo. En 2007, el Tottenham, entonces entrenado por Juande Ramos, le fichó.
Tenía 17 años y fue destinado a la cantera del club londinense. Posteriormente, para que tuviese minutos de competición, le cedieron al Cheltenham Town de League One, donde apenas jugó siete partidos. De ahí vuelta a España, en esta ocasión al Valladolid. Primero al filial y después al primer equipo. Concretamente, el lateral izquierdo debutó en Primera División el 30 de agosto de 2009 con los blanquivioletas. Sin embargo, tampoco se asentó en Pucela, por lo que apostó por un regreso al fútbol vasco.
Real Unión de Irún, que militaba en Segunda B, fue su siguiente parada. Tras dos temporadas en el Stadium Gal, fichó de nuevo por la Real, que le cedió al Eibar. En Ipurúa pasó otros dos cursos, para luego asentarse en el primer equipo realista. El chico conflictivo que se había marchado en juveniles por la puerta de atrás había logrado reconducir la situación.
El último plot twist en la trayectoria de Yuri Berchiche sucedió en la temporada 2017/18, cuando el París Saint-Germain llamó a su puerta. El conjunto parisino pagó unos 15 millones de euros por hacerse con sus servicios y, aunque no fue titular indiscutible, tampoco pasó desapercibido, ni mucho menos. De hecho, convenció al Athletic para pagar unos 25 millones de euros por sus servicios. El final perfecto para una historia de redención.