Carlos Vicente, revelación de Segunda: "¿El Valencia? Me produce orgullo, pero estoy supercontento en Ferrol"
Hasta diez equipos de Primera han preguntado por el extremo del Racing, que atiende a Relevo en Madrid: "Siempre tengo los pies en el suelo; trato de evadirme del ruido".

Carlos Vicente (Zaragoza, 24 años) es el futbolista más deseado de toda la Segunda División. Como informó Relevo, el Valencia y el Getafe están en la pole por incorporar en enero al extremo del Racing de Ferrol, que ha sorprendido en sus primeros partidos en la categoría: suma tres goles, ha repartido cuatro asistencias y maravilla a base de desborde y profundidad. Antes de recibir el galardón a mejor futbolista del Grupo 1 de Primera Federación en la 22/23 en los Premios AFE, compartido con Sergio Arribas, el atacante atendió a Relevo para hablar de su futuro… y del momento del equipo de Cristóbal: "Dije desde el principio que sueño con el play-off". Su cláusula es de 600.000 euros y al menos una decena de clubes han preguntado por él.
Tu nombre está en boca de todos, destacas cada fin de semana, el Racing roza el sexto puesto… ¿Cómo te encuentras?
No me puedo quejar (sonríe). Estoy en el mejor momento de mi carrera, sin duda. Las cosas nos salen, tanto a mí como al equipo, y me encuentro súper a gusto en la ciudad desde que llegué. Que mi hermano (al que se siente muy unido; juega en el Mirandés) esté en un equipo de Segunda también me hace muy feliz.
¿Esperabas rendir a este nivel tan pronto en la temporada de tu debut en Segunda?
Sinceramente… Yo me considero una persona muy muy ambiciosa, y siempre creo que estoy a la altura de la situación. Mis capacidades son las que son. Sabía que me iba a costar, que iba a ser complicado, pero esa confianza siempre la he tenido. Siempre he creído que podía hacerlo bien en Segunda. Y por ahora creo que lo estoy demostrando.
Parece que no has notado el salto desde Primera Federación…
Sí, sí, sí lo he notado. Siempre digo que las categorías están por algo. El salto lo hay, a nivel de calidad y sobre todo en el plano físico. En los primeros partidos admito que me costó un poco adaptarme, por el debut, porque el equipo llevaba 15 años sin estar en Segunda… Ahora ya no lo sufrimos.
El Racing es séptimo, a cuatro puntos del ascenso directo y a uno del play-off. ¿Te lo podías imaginar?
Te podría decir que no, pero en verano, en una entrevista en la TVG, ya dije que yo aspiraba al play-off. Y sigo manteniéndolo. Soy superambicioso y confío en las capacidades del equipo. Tenemos plantilla y, sobre todo, un entorno ideal para hacer las cosas bien. Por supuesto que sueño con la fase de ascenso.
Para quien no te conozca… ¿Cómo fueron tus inicios en el fútbol?
Yo siempre jugué en diferentes equipos de mi ciudad con mi hermano, pasándolo bien con los colegas, y llegué al Real Zaragoza muy tarde. Nos fuimos juntos con 18 años recién cumplidos, en la última temporada de juvenil. Al subir al filial fue la primera vez que me di cuenta de que esto iba en serio y que, en un futuro, podría dedicarme a ello. Nunca me lo había planteado de esa manera. También viví muy de cerca el debut de mi hermano con el primer equipo en Copa del Rey. Son cosas que te hacen darte cuenta de que, poco a poco, puedes ir llegando a lo que quieres.
Sólo estuviste dos temporadas (2018-2020) en el Zaragoza. ¿Por qué no seguiste allí?
Bueno… Yo tengo una certeza: cada jugador tiene sus momentos, su recorrido y su forma de crecer. Llegó un momento en el que tanto el club como nosotros decidimos tomar otro camino. Ha sido algo que me ha hecho madurar muchísimo. Quizá sin eso no estaría aquí ahora mismo. ¿Habría estado a la altura si el Zaragoza me hubiese dado la oportunidad? Igual sí y podría haber crecido a partir de ahí, pero yo sólo sé el camino que he seguido. Es el que me ha venido bien y estoy feliz de haberlo recorrido.
O sea... ¿el Zaragoza no quiso renovarte?
Hubo un cambio de aires, se fue mucha gente y ni por parte del club ni por nuestra parte había ese feeling de querer continuar. Sentíamos que no nos iban a dar la oportunidad. Era hora de salir.
¿Es cierto que por aquel entonces todavía no destacabas tanto?
Quizá no. La Tercera de antes era muy diferente a la Segunda B. Mi explosión ha sido tardía, pero estoy agradecido de que haya sido así.
Luego, en el verano del 2020, te marchaste al Nàstic y duraste apenas dos meses. ¿Qué pasó?
Firmé en los últimos días… y fue mi peor experiencia. No por la ciudad ni por el club, para nada, sino por algo más personal: era la primera vez que salía de casa, el llegar al final de la pretemporada te hace estar un poco más fuera del grupo, que te cueste más entrar… También lo agradezco, porque sin ese palo tampoco estaría aquí. Es lo que más me ha hecho madurar en mi carrera, te hace ver la realidad de lo que es la vida. Empecé con el filial (La Pobla de Mafumet) para coger ritmo, o ese era el plan, pero mentalmente no estaba a gusto. Y dije: 'Hasta aquí'. Tomé la decisión de irme y estuve un mes y medio entrenando con el Teruel hasta que se abrió el mercado de invierno. Después firmé por el Ejea y ahí las cosas volvieron a rodar.
Ante esa mala experiencia decidiste volver a casa.
Así es. En ese momento, además, el Ejea entrenaba en Zaragoza. A partir de ahí todo el mundo sabe lo que ha pasado.
¿En qué momento llega el clic de Carlos Vicente?
En el Calahorra, al siguiente año (20/21). El cambio de chip total, de decir 'esto es lo que hay y me lo tengo que currar', fue en ese momento entre Nàstic y Ejea. Pero cuando yo creo que ya voy descubriendo cuál es mi estilo de juego y cuál es mi potencial es en el Calahorra.
Eso fue hace apenas dos temporadas... Marcaste 11 goles, pero también pasase por tramos de suplencia.
Empecé siendo titular, pero entre el principio de la segunda vuelta y la mitad fui suplente 10 partidos. En ese momento sabía que era suplente, pero tenía las mismas ganas. No me dejé caer. Salía con una motivación espectacular cada vez que el entrenador me daba la oportunidad, y ahí el resultado: me gané el sitio otra vez y marqué un montón de goles. Esa fuerza mental que me dieron otras experiencias fue lo que me hizo evolucionar y seguir mejorando, a pesar de lo que ocurriese.
Firmar por el Racing ha sido, a la postre, la decisión que ha marcado tu carrera. Te querían más equipos. ¿Por qué Ferrol?
Hubo varios factores. El principal, el proyecto. El Racing venía de hacer un año tremendo, mantuvo la base de la plantilla, me habían hablado bien de la ciudad y del míster… concurría todo para poder dar el salto. La temporada pasada fue maravillosa desde el principio. No hizo falta que Cristóbal me explicase nada. Desde el primer día sentí su confianza. Si tenía un partido malo, me decía: 'Oye, yo confío en ti'. Es muy importante que el jugador se sienta valorado. Los partidos y el rodaje con el grupo hicieron que el Racing, que ya era un equipo que atacaba por las bandas, confirmase ese estilo.
En Ferrol siempre has jugado por la banda derecha. ¿Serías capaz de rendir igual de bien a pierna cambiada?
Para un extremo es muy importante la versatilidad. Me siento más cómodo en la derecha, porque es donde he jugado toda mi vida y me sé adaptar mejor a los perfiles, pero estoy abierto a jugar de todo. En el Calahorra disputé un montón de partidos de delantero, a veces me cambio con Héber y paso algún minuto en la izquierda… Es algo que no me asusta para nada.
En sólo unos meses has pasado de jugar en Primera Federación a sonar para el Valencia, uno de los equipos más importantes de España, y hasta para nueve equipos más de Primera. ¿Cómo se asimila todo esto?
En el momento siempre te causa sorpresa. Te sientes un poco abrumado por todo, pero esos momentos me duran un minuto. Igual que en los partidos soy una persona supertranquila, que no se siente casi nunca presionada y pasa bastante de todo, con esto también. Siempre tengo los pies en el suelo y trato de evadirme del ruido.
¿Qué supone que te quieran tantos equipos de la máxima categoría?
Principalmente, orgullo por saber que estás haciendo las cosas bien. También por el equipo: esto no sería posible sin ellos. Mi rendimiento depende del suyo. Yo no hubiese hecho un año como el pasado si no hubiese sido por mis compañeros. Las sensaciones son difíciles de describir, pero diría que la palabra es orgullo.
¿Y qué te quiera el Valencia, en concreto?
Es un reconocimiento al trabajo del equipo. El entorno en Ferrol ha sido tan idílico, tan estable… No tengo ni una sola queja hacia lo que he vivido en este último año y medio.
Acabas contrato con el Racing el 30 de junio. ¿Tienes ya una oferta de renovación sobre la mesa?
Eso es algo que dejo a mis representantes. Yo me intento mantener un poco alejado del tema. Me dedico a jugar, dentro de lo que cabe, porque siempre tienes que estar un poco atento.
¿Valoras salir en invierno si llega una oferta que convence a todas las partes?
Lo único que te puedo decir es que estoy supercontento de estar donde estoy. Si fuese distinto, te lo diría. Esa conversación es para más adelante. En noviembre todo parece demasiado pronto. Se lo dejo a las personas que tienen que trabajarlo y yo me centro en lo que tengo que hacer: jugar.
Por cambiar de tema... Este sábado os enfrentáis al Mirandés, el equipo de tu hermano, pero él se perderá el partido por una lesión de menisco.
El año pasado llegamos a coincidir en A Malata, cuando jugamos en casa contra Unionistas. Es algo que siempre hace especial ilusión. Hemos estado toda la vida juntos, hasta que salimos del Zaragoza. Si tuviese que jugar él de lateral izquierdo ya me preocuparía un poco más por los palos que me pegaría (risas).
En su momento os ofrecieron a varios equipos de Segunda B y os rechazaron... ¿Eso ha sido gasolina?
Eso es confianza plena en uno mismo y en el otro. Nunca hemos dudado de nuestras capacidades, y, si nos han hecho dudar, no hemos pensado en ello. Somos dos personas muy competitivas. Hemos dejado que esas dudas alimentasen nuestra motivación. Nuestra dedicación, esfuerzo y disciplina va dando sus frutos. Estoy superorgulloso de todo lo bueno que le está ocurriendo a David.
Tú eres un ídolo absoluto en Ferrol. No dejas de recibir cariño.
Lo noté desde el primer día. Cuando el equipo no estuvo en sus mejores momentos la temporada pasada, cuando salimos de zona de play-off, no hubo ni una sola queja. Fue una gozada. En otros equipos siempre escuchas comentarios negativos. La gente me ha tratado genial, del primero al último, y yo siempre intento devolver ese cariño y tratar de responder de la mejor forma posible para la ciudad y la gente de Ferrol.
Por último, ¿qué supone haber recibido el Premio AFE a mejor futbolista del Grupo 1 de Primera Federación en la 22/23?
Una recompensa a tanto esfuerzo, tantos días y tantos entrenos que han dado este fruto. Ahora me acuerdo de todos los momentos malos... y lo que me ha costado llegar hasta aquí.