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Calero obra el milagro y salva al Cartagena con tres jornadas de antelación

El cuadro cartagenero firma la mejor vuelta de su historia en Segunda División, siendo el mejor equipo de la categoría desde enero y sella la salvación tras una remontada heroica.

Calero celebra la salvación en el Cartagonova/LALIGA
Calero celebra la salvación en el Cartagonova LALIGA
Pablo Ruiz

Pablo Ruiz

"Vamos a salir. Este equipo va a salir. Que busquen a otro porque este va a salir, pero no va a ser fácil. Esto va a ser una carrera y ojalá que en la carrera podamos esprintar, pero va a ser de fondo", sentenciaba Julián Calero en su presentación del día 27 de septiembre de 2023. En ese momento, el FC Cartagena ya era colista de la categoría, sumando seis derrotas en las siete primeras jornadas. Calero necesitaba dar con una tecla que Víctor Sánchez del Amo, su antecesor en el banquillo, no encontró.

Era solo el comienzo de la temporada, pero el Efesé ya tenía semblante de perdedor. Calero llamaba a "cambiar esta cara para poner cara de ganador y ahí vamos a ver hasta dónde llegamos". Estaba ante uno de los retos más exigentes de su carrera en los banquillos. El técnico viral del discurso y el trabajo, que logró alzar al Burgos a Segunda y posteriormente lo consolidó para hacer historia e incluso acomodarlo en el liderato de la categoría la pasada temporada, se jugaba su reputación.

El Cartagena de la 2023/2024 ha sido el de los récords (primero negativos y luego positivos), adoptando dos caras tan diferentes, que cuesta encontrar un precedente al que mirar. Julián Calero fue la mecha que encendió el amor propio de una ciudad, que no quería volver al infierno. "Cartagena nunca se rinde", reza uno de los eslóganes de la afición, que siguió creyendo cuando ni los más devotos daban un duro por la permanencia. El entusiasmo de Calero contagió de ilusión a un club sumido en una profunda depresión de resultados.

No fue un camino de rosas. Calero no abrazó la victoria con el Efesé hasta diez jornadas después de su llegada. El Cartagena se iba moldeando a imagen y semejanza de su entrenador mientras batía algunas de las peores marcas de la historia de la categoría, como la de haber sido el peor arranque de un local, con siete derrotas consecutivas. En la jornada 17, el conjunto albinegro solo había sumado una victoria y veía la salvación a 8 puntos.

Los primeros tres puntos de Julián Calero al frente del Cartagena llegaron en la jornada 18 y coincidió con la primera alegría de la temporada en casa. 224 días sin ganar como local, que al técnico le parecían "una barbaridad, porque el equipo se tiene que acostumbrar a ganar, pero en casa sobre todo". La primera víctima en el Cartagonova fue el Sporting, pero la distancia con la salvación no bajaba. "Esto solo es el aperitivo. Está bien, hemos ganado, pero estamos muy lejos en puntos y lejos de lo que queremos".

El barco que Calero "quería parchear para luego coger velocidad de crucero", ganó otra vez. Lo hizo en Elche, pero el diagnóstico del míster dejaba claro que "estamos en la UVI, nos acaban de quitar dos tubos y un medicamento a ver cómo reaccionamos, pero nada más". No le faltaba razón a Julián Calero. El Cartagena volvió a caer antes de Navidad, recibiendo dos golpes que lo dejaban en la lona y con pocas opciones de levantarse. Los albinegros se iban a comer el turrón, que coincidía con el final de la primera vuelta, con 15 puntos y a 8 de la salvación.

Segunda vuelta de campeón

Desde que la Segunda División tiene 22 equipos, nadie con 15 puntos en la primera vuelta, se ha terminado salvando con tres jornadas de antelación. La reacción salvaje del FC Cartagena ha rematado su obra esta tarde ante el Tenerife, con un Cartagonova abarrotado y entregado, que ha sido un jugador más durante toda la temporada. Cosas del fútbol, la salvación del cuadro departamental se ha terminado forjando como local, donde cada partido era una derrota en el inicio de la campaña.

A los albinegros todavía les quedaba fondo por tocar en el arranque de la segunda vuelta. La visita del Villarreal B se convertía en imprescindible para dejar de poner clavos en el ataúd. Ontiveros dejaba al minisubmarino por delante al descanso y al Efesé con una distancia sideral respecto a la permanencia, pero la dinámica iba a empezar a cambiar. La figura de Andy, como nueva incorporación en el mercado, sorprendió a los groguets que acabaron cayendo en el Cartagonova (4-1).

"Tengo la sensación de, como ha hecho Rafa Nadal tantas veces, haber salvado una bola de partido. Hemos ganado este set, pero nos queda mucho por delante", explicaba un aliviado Julián Calero tras el primer éxito de la segunda vuelta. "Creo que cuando estás sufriendo tanto y tienes una alegría hay que disfrutar. En la vida, a veces por protegernos, no celebramos cosas y no. Las cosas que hay celebrar, se celebran y cuando vengan mal dadas, te aguantas", añadía Calero en lo que iba a terminar siendo el punto de inflexión.

Tres jornadas después, el Cartagena ya estaba fuera del descenso. Los cartageneros sumaron 16 puntos de los primeros 18 de la segunda vuelta y dieron el primer paso. En seis partidos ya habían logrado más puntos que en toda la primera mitad de la temporada. Mirando a la historia de la categoría, solo el Deportivo de la Coruña había mejorado esos registros tras haber acabado el primer acto de la competición como colista. Y los gallegos terminaron descendiendo.

La mejora del renovado Efesé de Julián Calero se ha basado en la seguridad defensiva y un esquema y once que se pueden recitar casi de memoria. Es el tercer equipo menos goleado y suma diez porterías a cero desde enero. Además, cuando marca no encaja. Solo el Zaragoza, en superioridad, ha podido anotar tras un gol del Cartagena. Todo ello en una segunda vuelta en la que ha sumado más victorias que nadie (11) y se ha convertido en el local que más gana (8). Esta es la radiografía de un equipo que en la jornada 17 llevaba una victoria y en la 39 suma catorce.

El papel de los veteranos ha sido clave y así lo ha valorado hoy Calero, que ha elogiado la figura de Alfredo Ortuño, máximo goleador y autor de las dos dianas de la salvación y de Mikel Rico. "Es una decisión de él. Ha comentado que estaba cerca [la retirada], pero Mikel ha sido fundamental", apuntaba Calero en rueda de prensa sobre el exjugador del Athletic, del que destaca que "dijo que si ganábamos en Zaragoza pagaba una comida de su bolsillo y lo hizo. Eso es hacer grupo y estar remando. Mikel para mí será amigo y compañero para toda la vida".

Otras salvaciones milagrosas en Segunda División

El último precedente de un colista, con 15 puntos o menos al término de las primeras 21 fechas, que acabara salvándose es el Poli Ejido de la temporada 2001/2002. Hay que remontarse 22 años para encontrar una gesta similar. Los ejidenses acabaron 18º y sumando 50 puntos, aunque esa temporada el 19º (Levante) tampoco descendió. Con Fernando Santos a los mandos, selló la permanencia tras haber alcanzado una distancia de hasta 15 puntos con la salvación.

Con puntos de colista, el CD Logroñés salvó la categoría en la temporada 1997/1998, la primera con 22 equipos. Los riojanos sumaron 15 puntos al final de la primera mitad de la campaña y terminaron salvándose en la última jornada, con Marco Antonio Boronat en el banquillo y futbolistas legendarios en la plantilla como Voro o Nayim.

Un punto más (16) tenía el Córdoba de la 2017/2018 al término de la primera vuelta. En la jornada 27, coincidiendo con la llegada al banquillo de José Ramón Sandoval, fijaba la distancia con la salvación en 13 puntos. Con 5 partidos de distancia a falta de 15 jornadas, lo pudo levantar el cuadro andaluz, que en la jornada 36 ya estaba fuera del descenso, aunque no lo pudo ratificar hasta la última fecha.

Al FC Cartagena, que deambulaba por el farolillo rojo de la tabla toda la primera vuelta, le han sobrado tres jornadas. La obra de Julián Calero ya es historia de la categoría de plata y se ha convertido en una de esas gestas a las que los futuros equipos con déficit de puntuación se agarrarán. El Efesé logró plantar la cara de ganador para salir por todo lo alto del abismo, en una carrera de fondo en la que nunca se rindió.