El arquitecto del milagro del segundo menor presupuesto de Segunda: "Rechazamos ofertas que al club le hubieran cambiado un poquito la vida"

Ángel Martín, director deportivo de la SD Huesca, habla de su renovación, advierte de las dificultades que acechan el futuro del club y no renuncia al sueño del ascenso.

Angel Martín González, en El Alcoraz. /SD Huesca
Angel Martín González, en El Alcoraz. SD Huesca
Pablo López Ruiz
Mario Ornat

Pablo López Ruiz y Mario Ornat

Después de su retirada del fútbol en el Rayo, en 1998 Ángel Martín González regresó a Pamplona para ser el segundo de Enrique Martín Monreal en El Sadar. Pero no sólo eso: en aquellos años ejerció de forma simultánea como asistente en el banquillo y secretario técnico para el club. Fueron sus inicios en un puesto en el que acabó quedándose hasta 2013 y que le ha llevado a trabajar para Real Zaragoza, Oviedo, Getafe y, las últimas tres temporadas, en la SD Huesca.

En esta segunda parte de su entrevista (aquí la primera), Martín González habla sobre el trabajo de campo de los directores deportivos, las ocasionales tensiones con los principales de los clubes a la hora de consensuar fichajes y los momentos cambiantes del fútbol: de los mejores años en Osasuna a su traumática salida; decisiones aún incomprensibles en el Real Zaragoza; y la ilusión de un Huesca que sigue luchando por convertir sus momentos más difíciles en un éxito deportivo tan inesperado como ilusionante.

Su carrera como secretario técnico y director deportivo empezó de un modo singular: hacía esa función y la de segundo entrenador. ¿Cómo podía ser aquello?

Alterné siempre esas labores, porque en Osasuna no había nada. Cuando yo volví en la 97-98, no había nadie en el club que asumiera esa función. Estaba Enrique Martín como primer entrenador y no había quién hiciera los fichajes, los informes de los rivales, no había nada. Así que me hice cargo de todo eso hasta la temporada 2003-2004. Llegó un momento que dije: "Esto ya no puede ser". Habíamos subido a Primera División y ya era un poco locura. Hablé con el presidente, Patxi Izco, que en paz descanse, y le dije: "Yo así no puedo seguir porque la vida ya no me da. O soy segundo entrenador o me quedo en el despacho, una de las dos cosas, porque así no puedo seguir". Al final me dijo que me quedara en el despacho... y a seguir trabajando como lo estaba haciendo.

Varias personas que han trabajado con Ángel Martín González destacan que es más de recorrer campos que de estar en el despacho. ¿Cuántos partidos ve un director deportivo como usted?

No sé cuántos pero... seguimos lo de aquí y también ligas extranjeras, claro. Segunda División de Portugal, Segunda División de Francia, Segunda División de Italia. También de Argentina, Uruguay y un poco esos países. Y luego, sí, el fin de semana es cuando de verdad hay que hincar el lomo. Hay que viajar y ver a los jugadores en directo. Porque viendo mucho nos equivocamos mucho. Si no viéramos, no te puedes ni imaginar lo que sería. Ver un partido en directo te da muchísima más información que cinco vídeos: a mí me da mucha seguridad cuando viajo, cuando veo a un jugado en directo, en persona, para mí es diferente. Y si cambias cuatro palabras con ellos todavía se facilita todo un poco más. No sé si viajo mucho o no, no sé si estoy en muchos campos o no, pero creo que es mi papel y lo que me corresponde. Quizás me meto yo mismo demasiada responsabilidad a la hora de tomar decisiones. Cuando fichas a un jugador que lo has visto sólo una vez, pues estás temblando.

Querríamos hacer un alto para hablar de Juan Carlos Unzué, a quien conoció como jugador y lo recuperó también en sus dos últimas temporadas en activo para Osasuna.

No hace mucho estuvimos en una cena juntos. Coincidimos cuando llegué a Osasuna en los años ochenta: él estaba en el club como portero y al año siguiente ya se fue vendido al Barcelona. Y años después, sí, le volví a traer y nos ayudó mucho (Unzué jugó las temporadas 2001/02 y 2002/03 en Osasuna, a las órdenes de Lotina, antes de retirarse). Juan Carlos era un tipo muy intenso en todo. Cuando iba a entrenar era el primero y corría como nadie: era portero y, cuando dábamos vueltas al campo para calentar, nos doblaba a todos. Era increíble cómo le gustaba entrenar, cómo le gustaba sufrir, una locura. Como compañero, un cielo. Tengo otro compañero del Castilla que está con la misma situación, Paco Pérez Durán. Te parece imposible que eso pueda pasar, te parece imposible que puedan tener esas enfermedades. Pero esto es la vida, ¿no? Y ellos lo han llevado, sobre todo Juan Carlos, lo han llevado de una manera increíble, increíble. Yo le admiro, siempre que le veo le digo lo mismo, que me encantaría ser como él porque me parece impresionante cómo lleva la enfermedad, lo que está consiguiendo para toda la gente que tiene esa enfermedad, lo que se está involucrando con todo el mundo. Me parece que el ánimo que tiene y lo que está haciendo tiene un valor increíble.

"Cuando volví a Osasuna no había quien hiciera los fichajes, los informes de los rivales, nada. Así que alterné entre segundo entrenador y secretario técnico hasta que subimos a Primera y le dije a Patxi Izco: 'Esto ya no puede ser, no me da la vida"

Ángel Martín González Director deportivo de la SD Huesca

Los años de mayor éxito de Osasuna los viviste justo a continuación: subcampeones de Copa en 2005, el equipo alcanzó una previa de Champions en 2006 y fue semifinalista de Europa League esa misma temporada. ¿Qué recuerdos trae aquello?

Una final de Copa, ¿eh? Una final de Copa contra el Betis que se no escapó. Fueron momentos muy altos del club. Yo creo que los más bonitos en la historia de Osasuna. Ahora no serían fáciles. Cada vez el fútbol es más complicado, es más difícil. Desde que se abrió el cupo de extranjeros esto se ha magnificado: los equipos grandes son inalcanzables para los demás. Y eso hace que las expectativas del resto sean muy limitadas a la hora de poder competir. Quizás en la Copa puede haber alguna sorpresa más llamativa, pero en Liga y todo eso, seguir el ritmo de Madrid, Barcelona y Atlético es complicadísimo.

Osasuna ha sacado y saca muchos jugadores de Tajonar que han ido a clubes grandes. Pero, ¿cómo competir si no se les puede retener?

Hubo una época en la que salieron muchos jugadores buenos juntos. Raúl García, Azpilicueta, Monreal... En su día nos costó mucho mantenerlos porque tenían ofertas siempre del Athletic y de otros equipos. A Javi Martínez lo vendimos por seis millones al Athletic sin llegar a debutar con el primer equipo, sólo había jugado en el filial con 17 años. Eran situaciones difíciles para nosotros, pero creo que compensaba. El jugador que mejor vendimos fue Raúl García, por su actitud, porque él ayudó en todo para que se le pudiera vender en esas condiciones al Atlético. Creo que todos estuvieron bien vendidos en su momento, por el que menos sacamos fueron seis millones más objetivos. Llegó un momento en que nosotros mismos veíamos que no podíamos seguir manteniéndolos allí, tenían que volar, tenían que salir para jugar en equipos mejores y había que dejar de salir. Creo que, desde que entró la televisión, el fútbol cambió para igualar más las cosas, y sobre todo para los equipos que no somos grandes grandes: a la hora de competir por un jugador, de no tener que vender cuando te sale un jugador bueno de cantera. Todo eso ha facilitado que Osasuna se pueda permitir el lujo de mantener jugadores muy importantes, de pagarles bien y estar a un nivel al que nosotros no podíamos estar entonces.

¿Cómo fue para usted dejar Osasuna, después de tantísimos años?

Fue difícil. No rescindí mi contrato, el club me echó en agosto, la semana antes de empezar la Liga. Y al final tuvimos que arreglar la situación como pudimos. Te puedes imaginar que para mí fue durísimo, después de estar 28 años de mi vida trabajando en un sitio, salir de ese club y de la manera que salí... No fue fácil. Estuve un año sin trabajar porque ya era agosto y eso no te facilita que otro club pueda llegar a ti. Fue al año siguiente, también ya en agosto, cuando pude entrar en el Zaragoza.

Martín González habla sobre su destitución en el Real Zaragoza.

En Zaragoza se recuerda el equipo que tuvo que hacer, con muy poco tiempo por el proceso de cambio de propiedad del club, y que rozó el ascenso. ¿Qué le faltó a ese Zaragoza?

Yo creo que no nos faltó nada. Hicimos méritos suficientes para subir, porque el mérito de ese equipo es que yo el día 3 de agosto todavía estaba en mi casa. Todavía no había firmado por el Zaragoza. Entonces se hizo un equipo en 15 días, se montó todo muy rápido. Empezó de entrenador Víctor Muñoz, íbamos todo muy bien, sextos en la octava jornada... y el club tomó la decisión de sacar a Víctor Muñoz, sin mucho motivo. No sé por qué sacaron a Víctor en ese momento. Y llegó Ranko Popovic como míster y mantuvo esa línea del equipo. Acabamos sextos, nos metimos sextos en promoción. Y esa promoción fue una locura: perdimos 0-3 contra el Girona el primer partido en casa. Ellos daban por hecho que pasarían a la final, en la vuelta cambiaron tres o cuatro jugadores... y nosotros marcamos pronto y todo eso ayudó a la victoria por 1-4. Luego vino Las Palmas, jugamos en casa primero y ganamos 3-1: creo que el resultado se quedó cortísimo porque aquel día tuvimos ocasiones de todos los colores. Después fuimos a jugar allí sabiendo que jugar en las islas siempre es complicado, tanto en Las Palmas como en Tenerife. Y cuando quedaban cinco minutos de partido nos hicieron el segundo gol, perdimos 2-0 y Las Palmas fue el equipo que subió a Primera. Creo que ahí, si llegamos a conseguir ese año el ascenso, creo que sí que hubiera cambiado todo lo que lleva el club hasta este momento. La cantidad de años que lleva en Segunda y la cantidad de situaciones complicadas que se están viviendo... creo que ahí hubiera cambiado todo.

A mitad de la temporada siguiente le destituyeron a usted y a Popovic. ¿Qué pasó exactamente?

No sabemos ni nosotros lo que pasó. Ni nosotros. Jugamos en Tarragona la jornada que paraba ya la competición por Navidad, y me parece que íbamos terceros o cuartos en Liga. Teníamos, para mí, mejor equipo que el año anterior, que habíamos estado a punto de subir. Teníamos delanteros a Ortuño y a Ángel y un equipo precioso. Perdimos en Tarragona 3-1 y nos echaron al míster, a mí, al médico y al delegado. Nos echaron a todos para justificar mi salida. Yo tenía una guerra ahí con un directivo que era el que mandaba en el club en su momento. No la inicié ni la propicié ni la quería. Me dolió mucho porque creo que en el Zaragoza había opciones de todo, que podíamos haber hecho otro año precioso, compitiendo por subir a Primera. Pero ahí se estropeó todo. No sé lo que pasó, no sé por qué se tomaron esas decisiones. Pero me quedé con mucha rabia, porque creo que había un equipo bonito para conseguir cosas.

"En Zaragoza hicimos el equipo en 15 días y estuvimos a cinco minutos de subir. ¿Qué pasó después? Ni nosotros sabemos lo que pasó: me echaron a mí, al 'míster', al médico y al delegado... para justificar mi salida"

Ángel Martín González Director deportivo de la SD Huesca

Usted dejó una frase en una entrevista en 'el Periódico de Aragón' que refleja una realidad compleja sobre los directores deportivos, que no siempre se percibe fuera: “La elección de los entrenadores son temas a veces más de presidente que de dirección deportiva“.

Es así. El 90% de las situaciones son consensuadas y yo creo que todos tenemos que estar de acuerdo. Sobre todo en quién va a ser el míster, que es la cabeza visible de un equipo y, para mí, la parte más importante en un organigrama dentro de un equipo. El que lleva el día a día de todo. No recuerdo aquella frase. Pero yo con Popovic tuve muy buena relación y estuvimos muy a gusto. Creo que se formó un buen equipo, pero al final las decisiones las toman los de arriba, que son los que tienen el poder. A veces te dejan participar y a veces no. El 90% de las veces, tengo que decir que sí que hemos elegido al entrenador. Tú lo propones y ellos tienen que estar de acuerdo o tiene que parecerles bien la persona que tú propones. Pero creo que lo mejor en estas situaciones es ir de la mano.

Lotina contaba no hace mucho que cuando llegó a Osasuna usted le confesó que no lo había elegido como entrenador... En el Oviedo usted se encontró con Fernando Hierro ya de técnico.

Yo soy un tipo fácil, con el que se puede hablar, con el que se puede llegar fácil a entendernos, no tengo ningún problema en ningún aspecto. No soy una persona de imponer o decir cómo tienen que jugar mis equipos. La virtud de un entrenador es sacar partido a una plantilla, sabiendo jugar de acuerdo a los jugadores que tienes. Si tienes que jugar con tres centrales, no pasa nada, no es un equipo más defensivo ni más ofensivo, y si tienes una plantilla para jugar con defensa de cuatro pues tienes que jugar con defensa de cuatro sí o sí. Pero es el míster quien tiene que tomar esas decisiones. También me ha pasado lo contrario. Cuando yo llegué a Getafe el entrenador ya estaba y seguro que él también tuvo que dar su beneplácito. A esto hay que darle normalidad, es así en muchas ocasiones. El 90% de las veces es todo consensuado, pero a veces tienes que aceptar la situación que hay.

¿Qué opina sobre la situación actual del Real Zaragoza?

A mí personalmente me duele que el Zaragoza esté así, porque yo viví un año y medio allí maravilloso, todo el mundo se portó de maravilla conmigo. Les tengo mucho cariño, lo único que puedo decir es que deseo que salgan de donde están, que no pasen problemas, que es un equipo hecho para pensar en todo lo contrario de lo que están viviendo, y les deseo lo mejor. No es una situación que me agrade ni que me guste. Tengo amigos allí, Zaragoza no es un sitio fácil para nada y creo que la presión que hay en este momento allí tiene que ser terrible.

¿Volvería a alguno de los lugares en los que ya ha estado?

Siempre he dicho o siempre he presumido, aunque nunca se sabe, que no me gustaría volver a ningún sitio de los que he estado antes. Porque me parece que se levantan expectativas, sobre donde te ha ido bien. Eso lleva a una desilusión rápida si las cosas no salen. No me gustaría volver a trabajar ni siquiera en Osasuna, que he pasado 28 años de mi vida. Creo que todo eso ya está vivido, ya está olvidado. Yo soy de Osasuna sí o sí, pero todo eso que yo he vivido allí, que yo he conseguido, he trabajado, he llorado, he reído, todo lo que he hecho allí creo que ya está. En ese momento se pasó todo y ahora son etapas diferentes, en las que vas conociendo equipos nuevos. Como he dicho antes, empezar de cero siempre te ayuda a esforzarte más, a mejorar, a tener que demostrar. Y todo eso es lo que te hace mejor.

"Me duele la situación del Zaragoza porque viví año y medio maravilloso allí y tengo amigos que lo sufren. Les deseo lo mejor. ¿Volver? Siempre digo que no me gustaría volver a ningún sitio donde ya he estado, ni siquiera a Osasuna"

Ángel Martín González Director deportivo de la SD Huesca

Es curioso que también coincidió en Osasuna con Antonio Hidalgo, el actual entrenador del Huesca. ¿Le veía en ese momento madera para convertirse en futuro entrenador?

Lo que pasa es que estuve poco tiempo con él. Estuvo seis meses con nosotros a préstamo del Zaragoza y tampoco me dio mucho tiempo a conocerle. Pero todo el mundo que ha coincidido con él donde ha estado tiempo te dice eso: que se le veía, que tenía madera de entrenador. Le encantaba saber por qué pasaban las cosas o por qué un míster quería hacer una cosa u otra. Antonio lo tenía muy claro de jugador.

El director deportivo de la SD Huesca analiza la situación del club altoaragonés.

Y tal vez eso se refleje en la actual SD Huesca. El equipo en playoff y usted acaba de firmar su renovación un año más. ¿Estaba pensada de antemano o es consecuencia del éxito del equipo?

Seguro no lo sé decir. Yo creo que la gente, las personas que hicieron la ampliación de capital y que sacaron un poco al club de esa situación tan complicada que estaba viviendo, desde el minuto uno demostraron confianza. Desde el inicio de la Liga siempre han estado cerca, siempre han confiado mucho en las personas que estamos en el club y creo que todo eso te da tranquilidad. La situación que se ha generado con la temporada que estamos haciendo está fuera de lo normal. La plantilla que tenemos está hecha para intentar salvarse, para intentar estar muchos años en la categoría, y fíjate cómo nos ha cambiado todo, dónde estamos peleando. Yo tenía dudas de seguir o no seguir, porque creo que mejorar lo de este año es imposible. No se va a poder mejorar la situación económica que estamos teniendo. Y creía que igual era el momento de decir: "Buf, dejo el equipo en la cresta de la ola y quedas como un señor". Pero esa cercanía con todo el mundo, esa motivación de que un compañero de oficinas te anima… Todo eso te ayuda a seguir.

Por un lado la situación del club y por otro el final de muchos contratos. ¿Cuánto más complica eso la planificación?

Es la Segunda División, esta categoría es así: al igual que en Primera se hacen contratos largos y te aseguras que el futbolista no se vaya, a no ser que tú quieras venderle, en Segunda los contratos habitualmente son de dos temporadas. Y como la primera temporada de un futbolista sea buena, en la segunda ya estás muerto. Este año el 100% del equipo se ha revalorizado. Acaba contrato mucha gente y no va a ser fácil renovar a ninguno de ellos, eso seguro. Están pensando en un poquito más, el fútbol son poquitos años y hay que aprovecharlos bien y entiendo perfectamente que haya jugadores con miras más altas, porque se lo han ganado. Lo tienes que asumir, lo tienes que llevar y entra dentro de la normalidad.

"En el Huesca tenemos un 'míster' espectacular: Antonio Hidalgo le ha cambiado la cabeza a todo el mundo. Coincidí poco con él en Osasuna, pero todo el mundo que lo conoció de jugador dice que ya lo tenía muy claro"

Ángel Martín González Director deportivo de la SD Huesca

¿Cómo vive el Huesca entre esa incertidumbre futura y una oportunidad deportiva extraordinaria como la actual?

Espero que no suframos demasiado, pero estoy convencido de que esta situación que tenemos, uf... no va a ser sencilla. Lo que tenemos que intentar este año, en lo que nos queda, es morir en el intento. Estas cosas pasan pocas veces. El Burgos estuvo arriba el año pasado y ahora está sufriendo. Es lo normal y lo habitual. Ésta es una categoría en la que no hay diferencias, cualquiera te gana, a cualquiera le ganas, en cualquier campo ganas 0-2 o cualquier equipo viene aquí y te pinta la cara. Los detalles puntuales son los que deciden muchos partidos. Vamos a intentar seguir haciéndolo lo mejor posible. Y a ver si el año que viene tenemos una temporada mínimamente tranquila... si estamos en la misma categoría.

Llama la atención que el mismo 'arquitecto' de este Huesca admita con naturalidad que el objetivo era salvar la categoría. ¿Hasta qué punto le ha sorprendido el rendimiento del equipo?

Cuando fichas a un jugador siempre piensas: "Yo llego hasta aquí, no llego más. Hasta aquí puedo pagar y en este baremo hay esta clase de jugador". Claro que estoy contento con la plantilla que tenemos y claro que pienso que podíamos salvarnos bien y que podíamos estar en una situación más cómoda que otras veces. Pero con el segundo presupuesto más bajo de la categoría lo normal es que te toque sufrir, pelear por no estar muy abajo. ¿Qué ha pasado? Se han dado muchas cosas. Tenemos un buen grupo de jugadores, pero lo más bonito es la unión entre ellos. Cómo celebran cada triunfo después de los partidos. Y luego, contamos con un míster espectacular. Ha cambiado la cabeza a todo el mundo. Creo que todo eso nos ha ayudado. En cada partido siempre estamos dentro. No hay un equipo en el que nos hayan pintado la cara. Hemos estado 14 partidos sin perder y creo que en un equipo como el nuestro es muy destacable.

El rendimiento del equipo de Antonio Hidalgo ha sido un éxito inesperado.

Andrés, Álvaro, este año Dani Jiménez... ¿Cuál es el secreto para que el Huesca tenga tan buen ojo con los porteros?

La verdad que los tres últimos años hemos tenido tres porterazos. Andrés, que ya lo tuve en Osasuna y no teníamos dudas de que nos iba a dar mucho. Álvaro Fernández no era un portero consagrado pero tenía mucho nivel e hizo una temporada espectacular. Y Dani Jiménez está increíble, parece que tiene 20 años, una ilusión terrible, está rápido y nos está dando muchísimo. Los equipos para mí siempre se construyen desde atrás. Cuando formo un equipo empiezo por el portero. Y creo que hemos estado siempre entre los mejores de la categoría en este aspecto. Pero yo de porteros no entiendo y la técnica del cancerbero me cuesta verla: tenemos de entrenador de porteros a Adrián Mallén y es él quien me ayuda en este aspecto y el que decide.

¿Qué importancia le da a la explosión de Patrick Soko en el rendimiento del equipo? ¿Se plantearon su salida en invierno?

Hemos tenido ofertas por cuatro o cinco jugadores, pero ofertas buenas. A Soko le quedaban seis meses de contrato y hubo un equipo que nos llegó a poner un dinero importante. Si hubiéramos estado en una situación de media tabla lo hubiéramos vendido. Al final, nosotros decidimos que moríamos con lo que teníamos y que no se iba nadie de aquí. Hubo ofertas por cuatro jugadores que al club le hubieran cambiado un poquito la vida. Pero no tenía sentido: si vendemos a Soko o a dos o tres jugadores más y nos quedamos en zona de nadie sería para matarnos. Teníamos muy claro desde el minuto 1 que o era algo irrechazable o se iban a quedar.

O sea que, permítanos, el Huesca jugaba al despiste: tanto hablar de los 50 puntos, pero miraban más arriba.

Sí, sí. Nosotros somos realistas. El primer objetivo que teníamos era llegar a 50 puntos. Hemos llegado a esos 50 con 13 partidos de antelación. Ahora vamos a soñar. Hemos tenido bajas como la de Javi Hernández, que se ha roto el quinto metatarsiano, Óscar Sielva y Soko han estado algunas semanas... y todo eso el equipo lo nota, porque somos 20 de plantilla, no somos más y tienen que venir chavales del filial. Javier Aguirre siempre me decía, con ese acento suyo (imita el tono de voz del técnico mexicano): "Angelito, siempre hay que tener a un titular ahí sentado con nosotros; si no, cuando el partido se te complica, te vuelves y dices: p… madre. ¿Ahora qué hacemos?".