Del infierno a la gloria: "Tras lo del Córdoba, me fui solo a la montaña; frente al Zaragoza, nos liberamos"
Hernán Santana todavía se emociona cuando recuerda los dos últimos partidos vitales por el ascenso, con resultado desigual.

Han pasado nueve y ocho años respectivamente, desde que la UD se jugó a cara o cruz el ascenso en la final del playoff ante Córdoba y Zaragoza. Sin embargo, Hernán Santana (Breña Baja, Santa Cruz de Tenerife, 32 años) recuerda cada detalle como si fuera ayer. "No se me olvidan las lágrimas de mi madre. Nos mirábamos y no podíamos hablar, pero daba igual, lo habíamos conseguido. Se me ponen los pelos de punta. Era el sueño de todos desde niños y se añadía que el año anterior fue super duro. Había jugadores a los que frente al Córdoba se les escapaba la oportunidad de jugar en Primera, era su último tren", así resume el centrocampista como se pasó del drama a la euforia en una temporada.
La cruz llegó en forma de rocambolesca pesadilla el 22 de junio de 2014. Un gol del conjunto cordobés en el minuto 93, precedido de una interrupción por invasión de campo, dejaron sin ascenso a un Estadio de Gran Canaria que ya lo celebraba. "No era capaz de entrar al vestuario. Me quedé fuera sentado escuchando los gritos y llantos. Me quise tomar mi tiempo antes de entrar. Recuerdo ver a otros compañeros y gente del cuerpo técnico destrozada. Pude estar una hora fuera. Cuando entré, había jugadores que ya se habían marchado. Algunos estaban cerca de la retirada y veían que se esfumaba su última oportunidad de tocar la Primera División", relata Hernán sobre los crueles momentos que siguieron a aquel final de partido.
La impresión fue tan brutal que necesitó tomarse un respiro: "Recuerdo llegar a casa, donde estaba la familia, y yo no quería hablar con nadie. Lo entendieron. Cogí mis cosas y me fui a un hotel en la montaña. No quería saber nada de nadie".
La decepción deportiva se extendió más allá del terreno de juego. "Las siguientes semanas en la isla fueron bastante duras porque la gente se culpaba unos a otros: '¡Tú saltaste, a ti te vieron…!'", relata con pesar el jugador amarillo, quien apostilla: "Existía la sensación de que nos autoboicoteamos". En uno de esos paseos, encontró una motivación para volver a intentarlo con más fuerza "en esa gente mayor que se cruzaba por la calle y nos decía que no sabía si volvería a ver a Las Palmas en Primera".
El equipo se recargó de energía y un año después, el 21 de junio de 2015, llegó la cita con la máxima categoría que se había hecho de rogar durante trece años, el último con paso por el purgatorio. "Nos fuimos de la ida de la final con un 3-1 en contra. Aparecieron los fantasmas del pasado y las caras fueron bastante largas. Estábamos jodidos y el entrenador, Paco Herrera, muy tocado. Pasamos el luto para ir remontando poco a poco en el vestuario, pero hubo un momento que nos hizo hacer click", destaca el mediocampista, titular en el primer choque de La Romareda.
Ese momento se ha vuelto a vivir esta misma semana en el regreso de Cartagena. Después del triunfo o, como en aquel caso, la derrota, el respaldo de la afición iba a marcar un punto de inflexión: "La llegada del equipo a Gran Canaria desde Zaragoza, el recibimiento en el aeropuerto, fue una auténtica locura. Ahí sentimos el '¡a por ellos!'. Paco Herrera incluso mandó callar un poco a la gente y les dio un mensaje: nos veíamos el domingo en la Plaza de la Victoria para celebrar el ascenso".
"Salimos al partido con el cuchillo entre los dientes", recalca el canterano. "Marcó en la primera parte Roque Mesa y es cierto que nos dieron el susto con un larguero. El tiempo pasaba muy rápido y no llegaba el segundo gol. Yo estuve en el banquillo en la vuelta y poco después de entrar, por fin llegó el segundo. Recuerdo caer en un balón colgado de Jonathan Viera, como me arrolla Bono y mientras estoy por el suelo, aparece Aythami. Veo la pelota y a Araujo celebrando. Era el 2-0, fue un momento increíble, una alegría inmensa. Si tuviese que elegir alguno en mi carrera deportiva, me quedaría con ese, sin dudarlo", detalla con la sonrisa en el rostro.
Ese sprint lleno de rabia y alegría del Chino Araujo borró de un plumazo la imagen icónica de Asdrúbal golpeando el suelo lleno de impotencia mientras se quedaba sin lágrimas, en el ascenso frustrado ante el Córdoba. "Es un jugador de carácter y éramos muchísimos canarios que veníamos prácticamente jugando juntos toda la vida, más los que se habían sumado trayendo experiencia del fútbol profesional como Aythami, Ángel López o Nauzet Alemán. Ellos tenían una trayectoria y se unieron a la savia nueva, que éramos nosotros. Y, por supuesto, estaba el gran Jonathan". El fútbol había vuelto a demostrar su capacidad para transformar la desesperación en entusiasmo.
La importancia de Jonathan Viera
Ahora, tras cinco temporadas en la categoría de plata, la UD busca volver a la élite y lo hace de nuevo con un as en la manga: el mago del barrio de La Feria. "Para mí una figura clave en el partido contra el Alavés de este sábado va a ser Jonathan Viera. El ambiente puede que para otros chicos sea la primera vez y pese, pero Jonathan está más que acostumbrado a este tipo de escenarios. Es un jugador diferencial y estoy completamente seguro de que se va a notar".
Del '21', además de su calidad, destaca su enorme compromiso: "Lleva a la Unión Deportiva Las Palmas en la sangre. Sé que ha rechazado muchísimas cosas por volver al equipo de su tierra y no solo una vez. Hace poco vi la entrevista que dio después de quedar eliminado contra el Tenerife y su mensaje de que el año que viene volverían. Ha cumplido". Es más, su compañero en el último ascenso, está convencido de que puede ser el autor del gol del decisivo, "no sé por qué, pero tengo esa cosa ahí; si alguien se lo merece, es él".
En un recinto de Siete Palmas donde se ha colgado el cartel de 'no hay billetes' y sin querer pensar en el playoff porque "a estas alturas sería un duro varapalo", la experiencia de Hernán le convierte en voz autorizada para afrontar el partido ante los vitorianos. En su opinión es clave "saber manejar la intensidad en todo momento" y considera que la recuperación de Kirian y la buena forma de Sandro complementan a la perfección a Viera.
De vacaciones tras finalizar su temporada en la liga india, donde jugó la última campaña, Hernán Santana vivirá la gran final desde la isla vecina, al coincidirle con un viaje planificado hace tiempo. "Por suerte para mi salud, no podré verlo en directo en el estadio", bromea. Sin embargo, lo hará "vestido de amarillo y en Tenerife, con esa rivalidad sana, para ponerle algo de picante". Noventa minutos en los que tendrá presente como también él pasó del infierno a la gloria.