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La intrahistoria del enganchón entre Garagarza y Luis García: "Al vestuario que no entre nunca más"

Luis García lo sacó del vestuario y los jugadores aplaudieron el gesto. Los 'incendios': Braithwaite, Darder, César Montes...

El director deportivo del Espanyol, Fran Garagarza, en una rueda de prensa./RCD Espanyol
El director deportivo del Espanyol, Fran Garagarza, en una rueda de prensa. RCD Espanyol
Sergio Fernández

Sergio Fernández

En menos de dos meses el nuevo director deportivo del Espanyol, Fran Garagarza, se ha encontrado con más incendios de los normales, incluso en un club recién descendido. Lo primero, casi sin tiempo de aterrizar, fue lidiar con un jugador como Braithwaite que abandonó el hotel de concentración en Marbella, se plantó y quiso marcharse. Aquella urgencia, por ahora, parece haberse reconducido (más o menos) hasta el punto de que el atacante danés jugó contra el Albacete mientras encuentra, o no, una oferta suficiente para irse. Pero vamos, que sigue intentando esta posibilidad.

Fran Garagarza, sobre César Montes.RCD Espanyol

También se las tuvo que ver con el adiós de uno de los últimos símbolos del club perico como Sergi Darder. El jugador tuvo que conseguir un acuerdo mucho mejor de lo que tenía pensado en un principio para conseguir marcharse. Le cambió el "precio" varias veces, y con unos tiempos mucho más lentos, complicando innecesariamente una salida que estaba cantada.

Defendiendo, claro, los intereses de su club en una posición complicada (intentar que su plantilla se mantenga lo más fuerte posible), pero sin duda afrontando una baja que ha dolido especialmente al aficionado del Espanyol. Al menos consiguió que abonasen el importe de la cláusula, 10 millones, salvando la cara tanto del club, como al jugador en un adiós inevitable pero inexcusablemente difícil.

Por el medio han tenido en los despachos, para que la sanción del cierre del estadio por los incidentes frente al Barcelona se quedase en lo menos posible (de dos partidos a uno) y, ahora, encontrarse con un (otro) jugador, César Montes, que coge el toro por los cuernos para intentar marcharse.

Y sobre el campo, por ahora, las noticias no han sido mejores: un empate milagroso (con penaltis dos penaltis parados por Pacheco) contra el Albacete en el Carlos Belmonte, y un incidente en el vestuario: Luis García tuvo que sacar del vestuario al director deportivo, donde se había metido en lo que varios de los futbolistas interpretaron como una invasión de su espacio "sagrado". A pesar de que Garagarza ha asegurado que es una costumbre que ha mantenido en todos sus equipos.

"Animar"... demasiado

La escena fue así: Garagarza entró en la caseta con un tono de voz mucho más alto del normal. Con intención de animar, pero con las revoluciones típicas de un partido tan disputado como el que vivieron. No todos lo entendieron en positivo. Luis García intentó, en un principio, ser conciliador y hasta en dos ocasiones quiso poner calma. "No sé lo que os va a decir el entrenador, pero yo...", iba diciendo Garagarza cuando Luis García tomó la determinación de cortar por lo sano y hacerle salir. Cerró la puerta. "Mientras yo esté aquí, no quiero que entre más". Los jugadores aplaudieron esta decisión.

Después, Garagarza se marchó a lo que ya se ha bautizado como hacerse un Monchi: hablar con los aficionados desplazados a Albacete pidiendo tiempo, y calma. Algo así como "tranquilidad, que sólo es la primera jornada". Un empate postrero que supo a muy poco... a todos, pero unas explicaciones que, al menos, templaron un poco los ánimos.

Las horas de después han limado asperezas y lo cierto es que, en las jornadas posteriores, técnico y director deportivo han seguido trabajando con aparente normalidad. Está por ver, sin embargo, si vuelve a entrar en la caseta.

Todo esto, como decimos, en menos de dos meses.

César Montes se siente engañado

La última: el central mexicano César Montes ha comunicado a sus compañeros, con el entrenador delante, que quería entrenarse en solitario después de que Garagarza no estuviera atendiendo la petición de sus agentes para encontrar una salida del Espanyol que no hiciera perder dinero a la entidad.

Este punto es relevante porque fue lo que se le dijo al jugador al contratarlo. La vieja historia: no se firmó, pero se llegó al acuerdo verbal de que, si el Espanyol descendía, él podría salir siempre que viniera con una oferta que no hiciera perder dinero al club.

Esta situación (que no negoció Garagarza, desde luego), se ha dado. Por el central mexicano han llegado hasta cuatro ofertas al conjunto blanquiazul: una de Rusia, una de Catar y dos españolas. La más firme es del Almería y ronda los 8 millones de euros, una cantidad suficiente para cumplir la premisa con la que se le permitía dejar el equipo. 

Esos 8 millones, por cierto, son más o menos lo que el Espanyol pagó por el central mexicano, pero que el club está tardando en abonar en los plazos concretados. De hecho el Rayados de Monterrey ha tenido que reclamar un pago que se tenía que haber hecho efectivo el pasado 31 de julio.

¿Qué ha estado ocurriendo con Montes? Pues que ni los agentes del jugador, ni el propio Montes, están encontrando la respuesta que esperaban por parte del ahora director deportivo perico. Quizá como una estrategia para mejorar su salida y terminar consiguiendo un acuerdo mejor, claro.

Con estos mimbres, César Montes ha explicado en el vestuario que prefiere trabajar en solitario hasta encontrarse en condiciones óptimas (tiene menos ritmo que los demás porque ha gozado de más tiempo de descanso) y ha confirmado a toda la plantilla que intentará abandonar la disciplina del Espanyol y que él ha cumplido con lo que desde el club se le exigió para su salida.

Por su parte Garagarza, durante la presentación de Pere Milla, ha corroborado esta situación pero sin llegar a concretar cuáles serán los siguientes pasos a seguir por la entidad.

El próximo capítulo "deportivo" será el sábado a las 19.30 horas contra el Racing. No podrá ser frente a su propio público, por culpa de la sanción, pero sí con una situación todavía más tensa de lo que podría esperarse, incluso en la situación del club. Unas urgencias demasiado poco saludables que seguramente Garagarza asumía cuando aceptó el puesto. Sabía que heredaba algunos de estos marrones. Él dice estar satisfecho con estos apenas 60 días de trabajo que, hay que reconocer: han sido de todo menos plácidos.