PSG

Ni los rumores de despido, ni un inicio dramático de Champions, ni los cambios en el PSG evitan que Luis Enrique lo vuelva a hacer

Con un equipo de autor y a pesar de los rumores sobre su continuidad y las bajas en el cuerpo técnico, Luis Enrique acalla el ruido con títulos y avisa a sus rivales de Champions.

El gol de Doue hace campeón al PSG./FRANCK FIFE / AFP
El gol de Doue hace campeón al PSG. FRANCK FIFE / AFP
Jonathan Ramos

Jonathan Ramos

Luis Enrique lo ha vuelto a hacer. A falta de seis jornadas para el final de la Ligue 1, el PSG ya es matemáticamente campeón de un nuevo título doméstico. El segundo en el casillero personal del técnico asturiano. Dos campeonatos franceses en el par de años que lleva viviendo en París.

Esta liga no es otra más para él, vale el doble. En una temporada inicialmente concebida como transición, ha conseguido darle la vuelta a una situación que pintaba dramática. Cuando se planificó el año, se tuvo en cuenta que Kylian Mbappé no sumaría más al grupo. El astro francés ya tenía su futuro sellado con el Real Madrid y Luis Enrique quiso olvidarse de él cuanto antes.

Ya en la pasada temporada se vivió una situación extraña entre ambos. Primero, el asturiano, que pidió poder total sobre la plantilla antes de firmar, tuvo que capear el temporal que supuso ver a Mbappé entre el grupo de los descartes en la pretemporada. Cuando la situación se solucionó, después de que el delantero prometiese dejar dinero en las arcas del PSG antes de irse gratis al Real Madrid, Luis Enrique decidió probar perfiles diferentes en la delantera de cara a la actual temporada.

Con él en el banquillo, Mbappé dejó de jugarlo todo. En Francia, y, sobre todo, en España, se le criticó hasta la saciedad, pero el PSG terminó como campeón de Ligue 1, de Copa y de Supercopa francesa. Luis Enrique los celebró, pero su mente estaba la Champions League. El mayor deseo para la entidad francesa es compartido por el exfutbolista del Barcelona. El Borussia Dortmund los eliminó en semifinales de la Champions League en un partido que podrían haber ganado perfectamente.

Una renovación pensada y una limpia de descartes

Con esa idea de haber dejado escapar una final de Champions, comenzó la pretemporada del PSG. Luis Enrique, que ya sabía que no podría contar con Mbappé esta temporada, comenzó una limpia en la plantilla. En el mercado veraniego se trajo a gran parte del esqueleto con el que ha ganado su segunda Ligue 1 seis jornadas antes del final.

Désiré Doué, una de las revelaciones del equipo (y autor del gol ante el Angers que confirmó el título) y la selección francesa, Willian Pacho, central titular y João Neves, pivote. Eso tres futbolistas se incorporaron directamente a la estructura de un equipo ganador. Al mismo tiempo, comenzaron los descartes: Carlos Soler, cedido al West Ham; Juan Bernat, al Villarreal; Ugarte, vendido al United. Con esas pinceladas, un PSG completamente renovado comenzó la segunda, y última temporada de Luis Enrique.

Según lo firmado hasta entonces, el que fuera seleccionador nacional terminaba contrato en junio de 2025. El club demostró por todas las formas posibles que quería renovar a su entrenador y Luis Enrique se veía cómodo con un proyecto que estaba muy cerca de hacer suyo. Por eso, y a pesar de vivir una racha de resultados muy complicada, el asturiano apostó aún más por el proyecto y amplió su contrato hasta junio de 2027.Lo hizo en octubre, aunque el PSG lo mantuvo en secreto más de cuatro meses. A inicios de febrero, Nasser Al-Khelaifi, como le gusta hacer, protagonizó un acto donde se daba a conocer la prolongación del asturiano.

Con su futuro ya asegurado y la primera limpia en la plantilla hecha, Luis Enrique ya ajustó a grandes rasgos el vestuario, pero en el mercado invernal terminó de entallar las convocatorias. Kvaratskhelia fue la única incorporación al grupo, un fichaje estrella que llegó con la vitola de titular. Al mismo tiempo, otros tantos se fueron. Xavi Simons firmó por el Leipzig, Skriniar se fue cedido al Fenerbahçe, Kolo Muani hizo lo propio con la Juventus y Marco Asensio también, pero rumbo al Aston Villa.

El inicio de temporada se llevó por delante al cuerpo técnico, que ahora se obsesiona con la Champions

A pesar de la renovación del técnico asturiano y de sus dos grandes ajustes en la plantilla para crear un equipo de autor, el inicio de temporadas generó muchas dudas. En competición doméstica, el PSG no defraudó, como se ha podido comprobar al levantar el título en marzo, en la Ligue 1 fueron un martillo. Ahora bien, en Europa no mostraron la misma cara.

En Champions, el club no conseguía finalizar la cantidad ingente de jugadas peligrosas que generaban cada partido. Por eso estuvieron al borde de quedarse fuera de los dieciseisavos de la Champions League. En el nuevo formato lo pasaron muy mal, hasta tal punto que tuvieron que certificar su pase a la ronda previa de los octavos de final en el último partido. Por todo ello, tanto Luis Enrique como su cuerpo técnico recibieron muchísimas críticas, especialmente en Francia. En el país vecino hasta se puso en duda la continuidad del proyecto, a pesar de que la renovación ya estaba firmada aunque no anunciada.

A todo esto se unió un problema dentro del cuerpo técnico que Relevo desveló. Aitor Unzué apostó por hacer carrera en solitario y decidió abandonar el staff del asturiano. El hijo de Juan Carlos Unzué era el analista principal de Luis Enrique desde su etapa en la Roma. Él vivía los partidos desde la grada y al descanso baja al vestuario con grabaciones para rematar los ajustes tácticos del equipo. Aitor formaba junto con Rafel Pol, segundo entrenador del PSG, el núcleo duro de Lucho en París. Contrariado, pero decidido a seguir en un proyecto ilusionante, el de Gijón se recompuso de la situación gracias a su obsesión con la Champions League.

La remontada ante el Liverpool fue una prueba de carácter para el PSG, un golpe de autoridad que dejó claro que no son solo un equipo con posesión y buen juego, sino que también saben competir en los momentos de máxima exigencia. Esa victoria en Anfield ha cambiado la percepción sobre el equipo dentro y fuera de Francia. Si bien la crítica fue feroz durante la fase de grupos, ahora los de Luis Enrique han conseguido recuperar el crédito y meterse de lleno en la pelea por la Champions. Con un plantel que ha aprendido a sufrir y a sobreponerse a las adversidades, la sensación en el vestuario es que están más preparados que nunca para dar el gran salto.

El desafío ahora será mantener la concentración y gestionar los esfuerzos en este tramo final de la temporada. Luis Enrique, con la posibilidad de dosificar a sus titulares en la liga, se enfocará en afinar los últimos detalles de su equipo de cara a la fase final de la Champions League. La ambición del PSG es máxima y, tras un inicio lleno de dificultades, ahora sienten que están en el camino correcto. Si el partido contra el Liverpool no fue suficiente para avisar al resto de Europa, con la Liga francesa ya asegurada, todos los esfuerzos del PSG estarán puestos en Champions League, haciéndolo uno de los equipos más letales que quedan en la competición.