Louzán premiará a LaLiga y AFE nombrando vicepresidentes a Tebas y a Aganzo... y con un guiño a Real Madrid y Barcelona
El nuevo presidente de la RFEF quiere dejar resuelto su máximo órgano de Gobierno antes de que termine 2024.

No puede dormirse en los laureles el nuevo presidente de la RFEF, Rafael Louzán, en la formación de los órganos de poder. De hecho, su intención es nombrar nueva Junta Directiva el próximo jueves 26 de diciembre, sin más dilación. De esta forma empezará a sentar las bases de su proyecto... que sigue teniendo una duración incierta.
"Nuestra línea de trabajo es el consenso", se hartó de repetir durante el proceso electoral en el que se impuso a Salvador Gomar para ser nombrado presidente. Ahora, después de un viaje exprés a Catar para acercar posiciones con el Real Madrid y de algún evento menor, disfruta de la Navidad con su familia en Galicia pero no va a dejar pasar ni un día más, a su vuelta, para empezar a organizar la casa. Y su primera medida va a ir en la línea de siempre: intentar agradar a todos, o a casi todos.
El presidente de LaLiga, Javier Tebas, fue un apoyo decisivo para él antes de las elecciones. Tanto con Pedro Rocha como con Louzán vio Tebas una vía abierta para la pacificación que siempre había buscado entre la patronal y la RFEF, tras años de un conflicto durísimo contra Villar primero, y contra Rubiales después. Ahora su influencia en la Ciudad del Fútbol es enorme y todavía va a crecer más cuando sea nombrado miembro de la Junta Directiva federativa... muy posiblemente con cargo de vicepresidente, tal y como adelantó la Cadena Ser.
Lo mismo ocurrirá con el presidente del sindicato AFE, David Aganzo. Sus votos fueron decisivos para el nombramiento de Louzán. De hecho, su rival en las urnas se sintió traicionado por Aganzo, ya que contaba con ellos al principio de la jornada electoral. No ocurrió así y ahora los futbolistas están a un paso de contar con otra vicepresidencia en la Junta Directiva RFEF.
Y no serán las únicas. En la anterior había hasta seis vicepresidentes: María Ángeles García Chaves Yaye, Pablo Lozano, Joan Soteras, el propio Rafa Louzán, Rafa del Amo y Alejando Mansito gozaban de ese cargo. En esta no sería extraño que cuente con dos de sus principales apoyos: Sergio Merchán (sucesor de Pedro Rocha en Extremadura que aceptó ser el "seguro de vida electoral" de Louzán para retirarse antes de la votación) y Paco Díez (presidente de la Madrileña que negoció su posición electoral antes de pronunciarse entre Louzán o Gomar).
Guiño a los grandes y ¿acercamiento al Real Madrid?
Además de estos compromisos electorales buscando "el consenso", Rafa Louzán tiene por delante otros retos si quiere seguir pacificando el fútbol español. El más urgente: la situación entre LaLiga y el Real Madrid. Enquistada desde hace años y con varias causas judiciales pendientes, los enfrentamientos entre el club blanco y Javier Tebas son prácticamente una constante.
Louzán se marchó a Catar nada más ser nombrado, al día siguiente, para acercarse a Florentino Pérez antes del Mundialito y los premios The Best. En las próximas horas se comprobará si su búsqueda de consenso alcanzó a ofrecer al conjunto blanco otra posición de honor en la Junta Directiva, como apuntan algunas fuentes. Tanto Florentino Pérez como Joan Laporta estaban en la Junta Directiva de Rubiales. El madridista desde 2018 y el azulgrana desde su llegada al cargo en 2021. A nadie le extrañaría que volvieran a esa posición.
No sería la primera vez que coinciden Tebas y Florentino (que de todos modos no tenía la costumbre de asistir a ninguna reunión en la RFEF de Rubiales). El Real Madrid también forma parte de la Comisión Delegada de LaLiga, además de contar con la presencia de JAS en casi todas las Asambleas de clubes.
La utilidad de esta Junta
Nombrar una nueva Junta Directiva le garantiza a la institución tener viabilidad en caso de que las cosas no le salgan como él quiere en la vista del Tribunal Supremo del próximo 5 de febrero. En ella, básicamente, se juega el cargo que acaba de estrenar: si el Supremo no le quita totalmente de encima la condena por 7 años de inhabilitación (por prevaricación) que pesa sobre él, deberá dejar el sillón presidencial de la Ciudad del Fútbol de Las Rozas. Y todavía más con la expresa oposición que el Gobierno ejerce sobre él.
Tal y como hizo Luis Rubiales antes de ser suspendido por FIFA, el hecho de tener organizada su Junta Directiva garantiza que la institución pueda seguir los procesos necesarios para desembocar en unas nuevas elecciones... que en esta ocasión serían sólo a la presidencia. Es decir: la misma Asamblea que ha elegido a Louzán votaría al nuevo presidente. Podría presentarse cualquiera pero, una vez más, ganará el que decidan los 19 barones (presidentes de Federaciones Territoriales) que deciden siempre.
Rubiales dejó a Pedro Rocha como heredero designado, quitando de la escena al resto de vicepresidentes, mientras pensaba que podría capear el temporal y regresar a la RFEF. Tener la Junta Directiva nombrada es un paso básico para Louzán, no sólo porque es el órgano de Gobierno principal para el día a día de la institución, sino también como forma de intentar controlar los daños colaterales que puedan sufrir tras el match point del Tribunal Supremo en febrero.