Luis Enrique, ningún padre ni madre olvidaremos la lección que nos has dado con tu hija Xana

Sin quererlo, Luis Enrique puso un título a su documental que, vista, digerida y también llorada la tercera entrega de su serie, llamada Xana en homenaje a su hija fallecida, cobra aún más sentido. Efectivamente, no tenemos ni puta idea.
El clip en redes sociales con el que Luis Enrique verbaliza cómo afronta el duelo por Xana supera ya los tres millones de visualizaciones. Por emotivo, profundo, rompedor y revolucionario. Celebrar la vida incluso después de sufrir lo seguramente peor que le puede pasar a un padre o madre, la pérdida de una hija.
La serie documental es uno de los mejores productos producidos por Movistar+ en los últimos años. Si no el mejor de la era post Robinson. Ahí ahí con Vivir vale la pena, sobre Juan Carlos Unzué, en el que también aparece Luis Enrique. La narrativa atrapa con lo puramente deportivo, porque Lucho no se calla nada. Ya lo dijo su director, "te chupa la energía, salía agotado de los rodajes".
Una vez eliminado de la Champions y campeón de la Ligue 1 sin querer celebrarlo, poca presa para tanto león, Xana aparece en escena. "Le dije a Elena [su mujer], echo de menos a Xanita, hoy era su día". A partir de aquí, 15 minutos memorables que pasan directamente a la historia de la plataforma y que muchos no olvidaremos jamás. Cuando de repente un algoritmo traicionero o una reposición en una tarde tonta nos lo vuelva a poner delante, nos volveremos a enganchar, y será difícil aguantar la emoción, como con el Informe Robinson del Mundial o el final de la lengua de las mariposas.
''¿Yo me puedo considerar afortunado o desgraciado? Yo me considero afortunado, muy afortunado. Mi hija Xana vino a vivir con nosotros 9 años maravillosos''. #LuisEnrique pic.twitter.com/rlb6pXCXnU
Fútbol en Movistar Plus+ (@MovistarFutbol) October 14, 2024
La parte final transcurre en la gala de presentación de la Fundación Xana. Allí, Luis Enrique charla con las que son sus amigas (sobra preguntar a unas niñas si tienen novio, míster, hay cosas mucho más interesantes) y se sienta en una mesa con dos de sus inseparables, Carles Puyol y sobre todo Iván de la Peña, "el calvo", íntimo intimísimo, su agente después que amigo, un personaje con mucho que contar, no bien ponderado en la historia de nuestro fútbol. Lo último es la canción dedicada a Xana, "una estrella fugaz" cuyo rastro no se perderá gracias a su Fundación. Y ahí resisten sin casi verter una lágrima.
La reflexión de Luis Enrique sobre el duelo
«Los procesos negativos de la vida son los que más te enseñan. ¿Yo me puedo considerar afortunado o desgraciado? Yo me considero afortunado. Muy afortunado. [Cara de sorpresa]. 'Pero si se te ha muerto tu hija a los 9 años'. Mi hija vino a vivir con nosotros 9 años maravillosos, tenemos mil recuerdos, videos, cosas increíbles. Mi madre no podía tener fotos de Xana. Hasta que llegué un día a casa y le dije '¿Por qué no hay ninguna foto de Xana, mamá?' 'No puedo, puedo'. 'Mamá, tienes que poner a Xana. Xana está viva'. En el plano físico no está, pero en el espiritual sí. Cada día hablamos de ella, y nos reímos, y recordamos. Pienso que Xana todavía nos ve. ¿Cómo creo que Xana quiere que vivamos esto?»
No es casual que el documental finalice en ese punto, porque sin que lo pareciera ha sido hilo conductor y hasta punto de origen. Solo cuando se vive un duelo así se puede seguir adelante con la energía y la serenidad que muestran Luis Enrique, en primer plano, y su mujer, en el segundo; y vaciarte en lo profesional pero sin perder la perspectiva; y dejar un legado para que los que sufran dramas parecidos tengan toda la ayuda posible.
Altivo, arisco, malencarado. Luis Enrique nunca jugó las partidas que le ofrecían, sino las que él quería y como él quería. Por eso plantó al Madrid y se fue al Barça. Por eso habla con crudeza del Barça de Xavi. No viene este documental a negar su personalidad, sino a acentuarla, porque Lucho nunca fue político ni eufemístico, sino crudo como el Cantábrico del que procede. Lo que pasa es que con todo y con eso, le escuchamos hablar de su hija y es humanidad pura. Su reflexión es inspiración, alegato vital, impagable testamento para niños, padres y abuelos. Y dan ganas de darle un abrazo. A los que le admiramos y seguramente también a los que enerva. Aunque nos dijera al oído "no tenéis ni puta idea'".
Me ha parecido oírle hasta una carcajada.