OPINIÓN

Mucho Real Madrid, papá

Bordalás se saluda con Ancelotti al término del Getafe-Real Madrid. /

Pocos partidos tan cómodos habrá tenido el Real Madrid en lo que va de temporada. No es normal salir airoso de Getafe con tanta facilidad, sin apenas rasguños en el cuerpo salvo Rudiger, que se hizo daño así mismo cuando atropelló a Greenwod. El manotazo en la cara de Damián a Vinicius a los 40 segundos de partido no tuvo, afortunadamente, continuidad y los blancos jugaron al ratón y al gato con un contrario desconocido, en cuanto a la agresividad se refiere (16 faltas). No pareció en ningún momento un equipo de Bordalás. Mucho Madrid, papá.

La rotación le salió perfecta a Carlo Ancelotti. El italiano cada jornada demuestra la maestría con la que mueve a sus piezas en la pizarra. Hay que señalarlo por reiterativo que parezca. Es así. Ante un Getafe que anunciaba sus intenciones con el marcaje al hombre de Djené sobre Bellingham y doblando el lateral derecho para desconectar la conexión del inglés con Vinicius, el equipo blanco se presentó con una novedad táctica reseñable: Valverde, extremo derecho, para que la ocupación de los espacios estuviera más cerca del 1-4-3-3 que del 1-4-4-2.

Hacía tiempo que el uruguayo no jugaba en esa posición que sí ocupó en tiempos pasados y su entendimiento con Lucas Vázquez fue una de las claves del encuentro. Con Joselu en el campo, el Real Madrid es consciente de que tiene que cambiar su chip ofensivo. Para que el ariete luzca como lució en Getafe, sus compañeros le tienen que poner balones en el área y en esta ocasión se los pusieron hasta con precisión. Sobre todo desde la banda derecha. 

Joselu puso el resto, el remate. Un gol de cabeza y otro de atacante de área, control con la derecha y remate con la izquierda. Además, demostró ser un delantero solidario, virtud rara en el goleador. Pudo hacer el tercero, pero se lo regaló a un Vinicius que también podía haber hecho otro hat-trick. El brasileño erró oportunidades, tres, que un jugador de su calidad no puede consentir.

Continúa sorprendiendo la capacidad defensiva de los blancos reflejada en los pocos goles recibidos, 14, y también en los 11 encuentros que ha dejado su puerta a cero. No es casualidad. El equipo defiende mucho con el balón, lejos de su área. Recibe muy pocos remates y la mayoría entran a formar parte de la estadísticas de disparos bloqueados. Lo que le permite ser el equipo de Primera que más remates necesita para recibir un gol. Y todo ello sin el portero titular (Courtois) y los centrales habituales (Militao y Alaba).