Martí Perarnau: "En el Barça se confunde el filete con la guarnición"
El periodista catalán acaba de publicar "Dios salve a Pep", su tercer libro sobre Guardiola, y repasa en Relevo el momento del FC Barcelona.

Martí Perarnau (Barcelona, 1955) avisa a todo el mundo por si acaso: "No soy el biógrafo de Guardiola". Aunque el catalán ha escrito tres libros sobre Josep Guardiola y sus equipos (Herr Pep, Pep Guardiola. La metamorfosis y Dios salve a Pep), Perarnau no está tan interesado en aquello humano, sino en lo que conforma el día a día y la forma de construir a sus equipos. En su último volumen, el periodista aborda los siete años de Guardiola en el City, narrando episodios, partidos, fichajes y entrenamientos, con reflexiones que aportan un valor mayúsculo para entender por qué Guardiola gana casi siempre.
Sin embargo, en esta charla con Relevo, hablamos con Perarnau acerca de su equipo, el Barça, de su momento futbolístico y su identidad, repasando la actualidad azulgrana además de hablar de fútbol y el juego, aquello que motiva a Perarnau a la hora de escribir y acercarse a este deporte. "Nunca se deberían mezclar resultados y juego, habría que diferenciarlos cuando se analiza a los proyectos", explica Perarnau. Una frase que podría servir como guía para casi todos los análisis deportivos existentes.
Ha estado muchos años cerca de un vestuario de élite para escribir sobre de la figura de Guardiola. ¿Qué cree que sucede en el Barça?
Si no estás dentro es muy difícil afirmar con rotundidad lo que sucede. Si estás dentro ves ese proceso de trabajo, aprendizaje, corrección y errores, algo que suele ser bastante homogéneo en todos los equipos. Aprecias que hay jugadores a los que les cuesta más, otros que lo pillan a la primera, si el entrenador se explica bien o mal. Podemos hacer hipótesis de dónde puede estar el problema, que tiene que estar en alguna de las fases de la cadena. O Xavi no sabe lo que quiere, o no lo sabe explicar, o lo cuenta bien pero no lo entienden o lo entienden pero no lo ejecutan. Es evidente que algo falla, sobre todo desde el punto de vista del juego. No puedes basarte solo en los resultados. Hay que ver cuál es la percepción que se va construyendo a medida que avanza la temporada, si progresa o no y se queda en el mismo punto, como parece que le pasa a este Barça.
Una de las diferencias más palpables es el rendimiento de jugadores como Gündogan o el propio Joao Cancelo comparándolo con su paso por el City.
No se tendría que analizar desde la óptica individual. Si nos focalizamos en el nombre en concreto, en el fondo estamos alejándonos del problema central, que desde fuera parece que es de falta de armonía en la orquesta. Si está desafinada y no hay esa armonía en el juego es cuando ponemos el foco en los jugadores, comparando lo que hacía antes y lo que no hace aquí. Pero lo que no funciona es el colectivo, esa falta de funcionamiento provoca una bajada de rendimiento en el jugador. Esto es muy coherente con el hecho que todos los jugadores del Barça están hoy en día un escalón por debajo de lo que se espera de ellos. No hablamos de uno o dos nombres, sino que casi todo el mundo rinde por debajo. Es una problemática de organización colectiva.
El Barça vive siempre pendiente del juego y de los resultados. ¿Cree que actualmente hay una dinámica más resultadista en el club?
Se valoran títulos y el juego que el equipo desarrolla. Xavi llega en una situación muy complicada y en su primera instancia se valoran más los resultados que el propio desarrollo del juego. ¿Por qué? Es una plantilla descompensada, empobrecida por la gestión anterior y no se le pide un juego específico y de alto nivel, sino que obtenga resultados, que el juego ya irá llegando. Aparte de la Supercopa, sobre todo LaLiga. Este año el listón sube porque ya tienes un título importante, has ganado tiempo para madurar el juego y hay mejor plantilla, por lo que es lógico dar un paso más en la evolución del proyecto.
Xavi habló de un juego mejor que el del pasado curso.
El juego no es mejor que el de la pasada temporada, incluso podemos decir que es peor en algunas fases del juego. La crítica no es tanto por perder la Supercopa, sino porque el juego ha mostrado estar desafinado este curso.
¿Cree que en el Barça conceptos como el ADN o el estilo se terminan pervirtiendo?
El principal problema en el entorno es el no conocimiento del verdadero ADN del Barça. Dentro de poco, Paco Seirul.lo sacará un libro con el que se enterrará de una vez por todas este debate, siempre y cuando haya voluntad para entenderlo. No son estos tópicos que se han establecido en el imaginario colectivo. Muchas veces se tiende a hablar del juego de posesión, cuando esto no es nada que exista por sí mismo ni que se practique en el Barça. Se confunde con el juego de posición. Este error de nomenclatura ha provocado decenas de tertulias que han generado mucho ruido alrededor del club, que es la raíz de la problemática. La gente se piensa que el juego del Barça tiene que hacer determinadas cosas que no son así, y el debate va por otros derroteros. Por eso digo que Guardiola es el menos Guardiolista de todos, porque mantiene la esencia y varía los detalles del juego.
No importa si tres o cuatro defensas, si un mediocentro o dos, porque la idea está por encima de todo.
Mantiene el filete pero varia la guarnición, como dice Lillo. Un dice lo hace con patatas pero el otro con pimientos. El filete lo mantiene. En el Barça se confunde el filete con guarnición. "Tiene que llevar patatas fritas", pues mire, no. Las patatas son el acompañante, el filete es la esencia. Probablemente no se analiza en profundidad cómo jugaba el Barça de Guardiola, y quedan unas etiquetas que perduran y provocan confusiones y errores.
Leyendo 'Dios salve a Pep', es manifiesta la importancia del carisma a la hora de liderar y gestionar. ¿Es lo más importante para el Barça el tener a esa figura carismática como técnico?
No hay dos entrenadores iguales. Ir a buscar al nuevo Pep, Luis Enrique o Klopp será una aventura imposible, porque no existe. Me parece que la esencia de la solución no pasa por encontrar a alguien con carisma, sino resucitemos a Cruyff que era el más carismático, listo y genial de todos. Hay que encontrar perfiles de directores de orquesta que se acuesten a las necesidades que tengas. ¿Xavi lo es? Creo que sí. ¿Que sus intervenciones en rueda de prensa no son brillantes? Rotundamente no. ¿Que no traslada el carisma que tenía como jugador? Tampoco. Sus bases se ajustan a lo que tiene que tener un perfil de entrenador del Barça, pero te puedes ajustar y luego no hacerlo bien. Hemos visto a Lampard y Pirlo ser ejemplos de esto, y existen casos contrarios, como los de Alonso o Arteta. Depende de muchos factores.
El carisma puede tapar otras cosas.
Nadie tiene más carisma que Messi. Es el más genial de todos. ¿Sería capaz de liderar un grupo y entrenarlo? No lo sé. Y su carisma es indiscutible. Hay que reunir una serie de características muy completas porque es un trabajo complejo.
En su libro habla del peso de Juanma Lillo en el City y de cómo Guardiola busca rodearse de gente que le cuestione. ¿Haría falta algo así en el Barça actual?
El fútbol se ha convertido en un deporte tan complejo, que cuantos más cerebros de élite tengas, mejor. Guardiola es un genio, pero él ha sabido rodearse muy bien, y los dirigentes de los clubes en los que ha estado le han rodeado. Txiki fichó a Manel Estiarte en el Barça, y cuando llegó muchos hacían mofa de un waterpolista dentro de un vestuario. 37 títulos después nadie dudará de su aportación. Es Pep y no el City quien quiere a Lillo para tener a alguien que le desafíe y ser mejor, signifique lo que signifique ser mejor, que a veces es calmarse o serenarse. Rodearte de gente inteligente, potente y que te desafíe quizás te incomoda, pero te hace mejorar. Es una evidencia.
Los staff técnicos de primer nivel suelen pescar en otros.
Klopp tiene dos ayudantes que conocí en Múnich de la época de Guardiola y luego los incorporó en el Liverpool. Klopp es inteligente y ha buscado cerebros potentes para crecer, igual que Mikel Arteta. Tanto si surge del club como del entrenador, es bueno para el técnico y su staff. En situaciones de crisis aún mejor. A lo mejor a Xavi le podría ir bien para consultar cosas, aunque sea alguien no visible para el gran público. A todos nos va bien en malos momentos.
Comentaba Juanma Lillo que en el City la derrota no afectaba tanto porque el equipo tenía certezas competitivas muy fuertes. ¿Las reconoce en el Barça?
En el fútbol, tu identidad es el gran salvavidas para los malos momentos. Para los buenos no hace falta. El modelo con el que puedas encontrar certezas lo necesitas cuando caes al mar, te duelen los brazos y necesitas el salvavidas para mantenerte. Si estás en la orilla y el mar está calmado, el modelo te es un poco igual. Estas certezas son importantes en malos momentos, por eso es tan importante separar el análisis del juego del que se hace del resultado. Es mucho peor ganar porque tienes un rebote, llegando al vestuario viendo que no has jugado a nada. Ahí es cuando tienes que preocuparte aunque el aficionado no lo haga. El entrenador y los jugadores tienen que estar preocupados si esto sucede. El día que pierden por un rebote pero juegan como tienen que jugar no genera tantas alarmas porque tienes certezas más allá del resultado.
Para terminar. El salto del City el pasado curso fue el de pasar a jugar con cuatro centrales, algo que le dio mucha seguridad y más competitividad en eliminatorias. ¿Cree que el fútbol va hacia ahí?
Él no se plantea una temporada entera de forma lineal, sino que modula tomando el pulso al equipo. Dependiendo de cómo reaccionen los rivales también. Guardiola va probando qué funciona y modificando sin demasiado problema. Lo de los centrales fue una evolución de meter a los laterales cerca de Rodrigo. Llegó un punto en el que los entrenamientos, estos cuatro hombres se sentían imbatibles. No los pasaban, y a raíz de esa percepción de que se sienten imbatibles y lo demuestran en cada ejercicio del entrenamiento, lo pruebas en el partido y ves que además Stones o Akanji pueden situarse cerca de Rodri. El equipo lo siente así y Guardiola lo huele y sabe que en los partidos grandes estos cuatro se sienten imbatibles. Él toma las decisiones hasta el punto de sacrificar a Walker.