OPINIÓN

"Estad atentos a Mbappé"

Mbappé, saludando a la afición del PSG./Reuters
Mbappé, saludando a la afición del PSG. Reuters

La gente no es consciente de que el culebrón Mbappé también nos cansa a nosotros, los periodistas. Que compartimos muchos de esos comentarios que vemos en redes. El "otro año con lo mismo" o "siempre igual" también suenan en las redacciones. Que la información sobre el francés ha dejado de quemar para empezar a pesar en la cabeza de los juntaletras, como nos llaman los más ácidos. Pero, parafraseando a Adolfo Suárez, puedo prometer y prometo que esta vez sí nos acercamos al final.

Adoro los cafés de fútbol. Son uno de los momentos favoritos de esta profesión. El poder ir al campo siempre estará por encima de todo, pero el tomarte un café -o una cerveza- con alguien con el que compartes pretensiones y poner en común lo poco elegantes -siendo suave- que te parecen los últimos comentarios de Xavi o lo bien que juega Kroos es lo que yo llamo disfrutar del trabajo.

El pasado viernes tuve el último. Por suerte, con una persona (muy) bien informada, aunque la realidad es que quedo con él por puro disfrute. Cada horita de charla es un curso acelerado de fútbol, pero también de vida. Imagínense si me lo paso bien que se trataba de la mañana de mi día libre. Y como no podía ser de otra manera, hablamos de Mbappé. "Estad atentos...", me comentó. No sé si traía la respuesta preparada de casa, pero su críptico mensaje desató mi curiosidad y, después, confirmó mis expectativas.

¿Atento a qué? ¿A los vuelos procedentes de París? ¿A los palcos del Bernabéu? ¿Al último post de Instagram de Kylian, que sale con una camiseta blanca imitando el traje más viral de Sergio Ramos cuando ni siquiera existían las redes? Y después, ya en el coche, recapacité: ¿por qué me estaba haciendo tantas preguntas, si ya me había dicho mucho sin decirme nada? Su acertijo de última página de periódico servía de certeza. Era muy fácil decirme "no hay nada" o un simple "no lo sé", pero había preferido dejarme en la pista. Sólo puedes estar atento a algo que va a pasar...

Un periodista -por lo menos uno que se toma en serio su trabajo- debe hacer muchas llamadas y/o mandar muchos mensajes. Si escriben Mbappé en el buscador de mi Whatsapp entenderían muchas cosas. Pero los más recientes son muy diferentes a los de antaño. Una noche se puede dividir en la sensación cuando empieza la fiesta, de optimismo desmedido, y el bajón cuando encienden las luces. Con casi todo lo que me ha llegado últimamente sobre Kylian se siente lo primero y prácticamente nada lo segundo.

En las plantas más altas de Valdebebas y en el vestuario del primer equipo empiezan a irse de la lengua. Un chascarrillo por aquí, un silencio cómplice por allá... Para el club, la llegada de Mbappé, el mejor jugador del mundo, supone algo más que un fichaje. Un triunfo personal. La convicción de que el Real Madrid puede conseguirlo todo, que nunca se rinde. Una remontada más de la que sacar pecho.

Tranquilos, que diría Florentino. Ya habrá tiempo de celebrar -o de lamentarse-. No tardará en llegar ese momento en el que nos abrazaremos o lloraremos. Porque no olviden una cosa: aquí nadie se fía de nadie hasta que el asunto esté cerrado. Es decir, la firma estampada en un contrato. Pero sólo un ciego no vería que el tema está caliente. Espero poder tomar un café estos días y poder informarles, de una vez por todas, que Mbappé jugará en el Real Madrid.