Juanpe, el canario que morirá siendo del Girona, renueva hasta 2025
El defensa ha prolongado su contrato por una temporada más.

El Girona ha cerrado a un acuerdo con Juan Pedro Ramírez, Juanpe (Cruce de Arinaga, Gran Canaria, 1991) por el cual seguirá ligado a los de Montilivi hasta el 30 de junio del 2025, es decir, una temporada más. Juanpe suele decir que no nació en Girona, pero que morirá siendo del Girona, sencillamente porque entre las calles del barrio judío y La Vinya encontró su lugar en la vida, porque allí nacieron sus hijos y allí le tratan como una persona normal cuando va al supermercado.
Es el segundo futbolista con más partidos en la historia del club (246) y no debe ser por casualidad. Pero si ha jugado tanto y tan bien vestido de rojiblanco es, sin duda, porque desde que llegó, a los 25 años, se ha cuidado "de forma ejemplar", aseguran en el club. Ha trabajado de manera superprofesional y su compromiso con la entidad, además, ha sido enorme. Al final de la temporada del año del ascenso a Primera, acababa contrato y su representante, Daniel Rodrigues, paisano y más que amigo, casi hermano –le lleva los temas desde hace 15 años y suele usarle de ejemplo de valores humanos con sus hijos- tenía en el teléfono llamadas de siete clubs de Primera con ofertas "muy serias y gordas". "No quiero saber nada", le dijo Juanpe. "Sí, es cierto", admite Daniel. "Me dijo que sentía que estaba traicionando al club, a sus compañeros y al objetivo, que era subir si escuchaba una sola oferta, así que me pidió que yo tampoco escuchara a nadie", añade.
El equipo subió, por fin, y Juanpe renovó contrato, aunque al final sabía que podía irse, que había más dinero en otros lados, en clubs seguramente de más potencial y renombre. "Me dijo que le daba igual, que no quería saber nada, que él era del Girona y que iba a jugar en Primera con el Girona", recuerda su asesor, su compañero de camino durante media vida. "No se lee ni los contratos. Se los doy y no los lee, los firma", reconoce su agente.
JUANPE 2⃣0⃣2⃣5⃣
— Girona FC (@GironaFC) June 19, 2024
Pero él sabía que muchos en la comarca querían estar en su situación y que en el pueblo donde habían nacido sus hijos debía defenderlo en Primera División. Así es Juanpe. Fiel, leal, honesto y sincero. Por eso se queda otro año en la ciudad de los cuatro ríos. Asegura Santi Pou, la mano derecha del director deportivo del equipo, Quique Cárcel, que se enamoraron de él muy pronto cuando le vieron sacar la pelota desde atrás en el Valladolid con templanza, su finura, su presencia, su elegancia, su intuición pero también, por su contundencia. "Pura esencia canaria", dice el sabio de Vic subido a su bicicleta. "Es un jugadorazo, pura calle, de pueblo", añade. "Es una persona extraordinaria, inmenso, tremendo. Líder de nuestro vestuario, juegue o no juegue", admiten en el cuerpo técnico, una de las principales razones por las que Quique Cárcel ha insistido en que se quedara otra temporada más.
El líder de la defensa del Girona
"Es el líder silencioso, en el que nos fijamos y del que nos fiamos", asegura uno de sus compañeros, que prefiere guardar el anonimato, por una razón fundamental: "No sea que mañana me llamen pelota". Humilde, liderazgo invisible desde el ejemplo. Incluso cuando ha estado lesionado. Y disfruta. "Me gusta ver como juega el equipo. Es raro no jugar y pasarlo bien, pero lo he pasado muy bien viendo al equipo", ha dicho durante el año. Es tan bueno manejando el balón que en el equipo dicen que en el rondo nunca entra en el centro. Y es tan rápido que los cálculos de velocidad le acercan a los 30 kilómetros por hora en carrera continuada. Siempre de buen humor, no hay día que no llegue a La Vinya con una sonrisa, que no se preocupe por si los ucranianos necesitan algo y que no se pase por el supermercado el miércoles a hacer la compra.
Hijo de familia humilde, Juan su padre –que trabajó de camarero, de jardinero, de electricista y de lo que hizo falta- creció en una familia con quince hermanos y su madre, Carmen, con ocho, así que sabe lo que es cuidar uno del otro, y eso hace en el camerino de Montilivi, preocuparse por los demás, como hizo siempre, de Las Palmas a Santander, de Santander a Granada, de Granada a Valladolid y de Valladolid a Girona.
El accidente de Spanair que le cambió la vida
Dicen, que es un líder silencioso y carismático, que se le reconoce por valores humanos, aunque en lo deportivo se impone porque es un futbolista de talento. Y es divertido si toca, porque disfruta del día a día, de la vida de futbolista, porque sabe lo que es sufrir. A los Ramírez les golpeó duro la vida el día que se estrelló el avión de Spanair en el aeropuerto de Barajas y tuvieron que llorar la muerte de familiares, así que eso también le enseñó a Juanpe a valorar lo que tiene.
Avui és un dia molt especial… 😏 pic.twitter.com/EiQqboh3Bf
— Girona FC (@GironaFC) June 19, 2024
Es tan positivo en su enfoque vital que cuando le detectaron una arritmia y tuvieron que operarle tampoco tiró la toalla. Tenía 19 años y 10 partidos con la UD Las Palmas, su gran ilusión de niño cuando jugaba en la plaza de su pueblo, oliendo el salitre del Atlántico "el salitre es vida", dijo un día en una entrevista concedida a Arnau Segura, pero ni por esas tiró la toalla. Al final, la arritmia era benigna y salió adelante. O eso cuentan los que le conocen.
Volvió a jugar con Las Palmas en el Mini Estadi, el día que le metieron cinco al Barça B, con tres goles del exinternacional Vitolo. "Un genio", siempre dice del que fue su compañero en los inicios en el equipo amarillo. Por donde paso, allí donde jugó, Juanpe siempre dejó huella, en forma de respeto y amigos, y eso se llevará del fútbol, ni más ni menos: respeto al jugador que es y a la persona que sin querer, sin provocarlo, es. Eso se ha ganado. "Y quien diga lo contrario, miente, es un grande", aseguran en Girona, donde seguirá jugando un año más. Nació en un pueblito de una isla, junto a una playa que huele a salitre y de vez en cuando se acerca a cualquier pueblo de la Costa Brava. Dice Juanpe que nació en Cruce de Arinaga, pero morirá siendo del Girona.