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¿Tiene sentido cambiar a Isco por Canales? Motivos por el optimismo

El jugador malagueño se reencontrará con el entrenador que le llevó a tocar el cielo.

Isco ante el que será su equipo. /GETTY
Isco ante el que será su equipo. GETTY
Albert Blaya

Albert Blaya

El fútbol casi siempre concede una oportunidad más. Una última ventana. Una redención que destense y reconecte el legado con el presente, por muy pobre que este pueda ser. Isco Alarcón lleva tiempo en un bardo difícil de explicar; relegado al ostracismo en el Real Madrid, cortado de forma abrupta del Sevilla y quedando su traspaso al Hertha de Berlín congelado en el último instante. Manuel Pellegrini, quien le llevó a tocar el cielo en el Málaga, se presenta como su última carta. Isco llega al Betis mientras Canales se va.

Perder a Sergio Canales es una mala noticia. Nunca puede ser algo positivo que uno de tus mejores jugadores se marche, y más cuando la baja de Nabil Fekir la pasada temporada aumentó considerablemente la importancia de contar con el cántabro. Canales se ha reencontrado en el Betis con su mejor nivel, uno que anunció en sus primeros pasos como futbolista pero que muy pronto quedó soterrado por lesiones y expectativas hinchadas. En Sevilla volvió a fluir, y el último lustro así lo atestigua. Ha habido pocos centrocampistas mejores que Canales en LaLiga durante este período.

Una duda por resolver

Isco es una incógnita, un jugador que obliga a conjugar el fútbol en pretérito porque su presente está vacío de toda referencia. Pero su pasado obliga a ser, aunque solo sea un poco, optimistas con su llegada al Betis. Y sobre todo porque quien le esperará será Manuel Pellegrini, entrenador de centrocampistas: Riquelme, Pires, Canales, Fekir, Joaquín, Isco o Silva. Pellegrini siempre ha sabido potenciar y entender el lenguaje de sus cracks, dándoles un contexto en el que llegar al siguiente nivel. Hace justo 10 años de aquella magnífica temporada del Málaga de Isco, y el fútbol siempre tiene guiños.

Futbolísticamente hablando, el Betis está trazando un mercado que apunta a que le va a regalar a Isco parcelas en las que sentirse cómodo y poder intervenir. ¿Se parece a Canales? No. De hecho, el malagueño va a exigir otras cosas, pero sí es un jugador que necesitará un alto volumen de intervenciones a distintas alturas, por lo que se le deberá compensar, algo que el Sevilla de Julen Lopetegui, muy limitado en el último tercio, no supo ni pudo hacer.

Isco recogiendo la pelota en su campo, casi a la altura del mediocentro, en un partido con el Sevilla.  WYSCOUT
Isco recogiendo la pelota en su campo, casi a la altura del mediocentro, en un partido con el Sevilla. WYSCOUT

Isco como antídoto

La reacción de Isco a los problemas suele ser siempre la misma: acercarse mucho al centro de gravedad del juego, inclinar el campo hacia sus botas, como si tener la pelota fuese la única solución. La personalidad siempre está ahí, pero el Betis, a diferencia del Sevilla de Lopetegui, sí va a contar con jugadores que agilicen la circulación desde los primeros pases (Marc Roca), y quienes puedan ser una amenaza en el último tercio (Rodri, Ayoze, Fekir o Collado). Pellegrini suele construir equipos con equilibrios muy anchos, en los que sus mejores jugadores tienen un amplio poder de decisión.

Isco es un jugador que encaja en el tipo de fútbol que el Betis ha venido proponiendo, en una cultura que valora la pisada, el regate, la finta y el gesto fino. Culturalmente existe una valoración de lo que Isco representa, lo que podría facilitar su encaje y aterrizaje en el verde. El 4-2-2-2 que Pellegrini ha planteado muchas veces, encaja como un guante en el fútbol de Isco, que encontraría compañeros siempre cerca, rupturas por delante y laterales agresivos que profundizasen por fuera.

El fútbol es asumir riesgos. Y creer. Y pocos actos de fe más bonitos que el de permitir que Isco se reencuentre con quien le dio vida y forma, y aunque la baja de Canales vaya a hacerse notar, que club y jugador se den una oportunidad para rescatar un fútbol que elevaría el nivel del Betis allí donde muchas veces se ha atragantado.