MERCADO DE FICHAJES

El sueño de Luis Alberto, cada vez más complicado para el Cádiz

El futbolista mantiene su deseo de volver a casa, pero las exigencias de la Lazio dificultan la operación.

Luis Alberto, en un partido reciente con la Lazio. /AFP
Luis Alberto, en un partido reciente con la Lazio. AFP
Matteo Moretto

Matteo Moretto

"¿Alguna novedad sobre Luis Alberto y el Cádiz?". La pregunta que recibo con mayor frecuencia en mi cuenta de Twitter es un fiel reflejo del sentir de la afición cadista, que sueña con un golpe como el que supondría el fichaje del centrocampista de la Lazio. El propio jugador ha avivado la situación al expresar públicamente su deseo: "El Cádiz se puso en contacto con mi entorno, es el equipo al que apoyaba de pequeño".

A todos en la Tacita de Plata les gustaría ver al mago gaditano pintar con el balón, dar asistencias y marcar la diferencia con la camiseta amarilla. El presidente del club, Manolo Vizcaíno, se está esforzando al máximo para que ese idilio se haga realidad: la mayor prueba, de hecho, es que ha conseguido ofrecer al jugador aproximadamente el mismo salario que percibe actualmente en la Lazio.

Luis Alberto sabe de los esfuerzos que está haciendo el Cádiz, pero también que, cuanto más tiempo pase, más difícil será hacer realidad el sueño. En el camino hay dos obstáculos. El primero, el mayor de todos, la obligación de compra que se incluiría en el préstamo. Los italianos exigen esa condición para dejarle marchar. El importe de la operación, que estaría condicionada a la salvación del Cádiz, sería en cualquier caso bastante elevado.

En segundo lugar, hay que decir que si Luis Alberto juega como lo hizo en la última jornada del campeonato ante el Sassuolo, es decir, de forma espectacular y decisiva, es difícil -a pesar de que la relación con Sarri sea muy fría- que la Lazio le deje escapar a la ligera, en enero y sin un sustituto a su altura. Y encontrar un sustituto a su altura no resulta tan fácil.

El romance entre el Cádiz y Luis Alberto sigue vivo y no terminará este mes de enero, en caso de que el acuerdo no llegue a buen puerto. Quizá solo haga falta un poco de paciencia.