Yeremay, la joya canaria que rechazó ofertas de Segunda y a la que se agarra el Dépor para ascender
El atacante, de 20 años, da largas a proyectos de fútbol profesional y renueva hasta 2025. El club le entregará el '10'.

La afición del Deportivo, una masa necesitada de alegrías, recibirá otra buena noticia en las próximas horas: Yeremay Hernández (Las Palmas, 2002) ya ha firmado el nuevo contrato que le vincula al club hasta 2025, con opción a ser ampliado hasta 2026 si el Dépor milita como mínimo en Segunda al término de la temporada 24-25. Como adelantó La Voz de Galicia y ha podido confirmar Relevo, el acuerdo colocará al mediapunta entre los mejor pagados de la plantilla.
El movimiento supone un premio para el jugador, uno de los diamantes en bruto del fútbol español, y un refuerzo al nuevo proyecto del Dépor, que ha conseguido convencerle para seguir a pesar del interés de equipos de superior categoría. El Villarreal (para su filial), dos conjuntos de la parte alta de Segunda y el Racing de Ferrol, un recién ascendido, se interesaron en mayor o menor grado por su situación, pero la voluntad de Peque ha sido siempre la misma: continuar vistiendo de blanquiazul.
De esta forma, las dos partes ven colmados sus deseos... y la entidad irá un paso más allá. En la Plaza de Pontevedra han decidido entregarle el simbólico dorsal '10' y quieren convertirle en uno de los símbolos comerciales del Deportivo junto a Lucas Pérez. Además de retener a un talento preparado para marcar diferencias en Primera Federación, la entidad desea aprovechar al máximo el tirón de contar con un canterano como uno de los símbolos del equipo después de la marcha de Álex Bergantiños. Tendrá un rol importante para Idiakez, pero también se 'colará' en carteles, acciones de marketing y todo tipo de iniciativas.
La recompensa a un cambio de mentalidad
Para Yere, como le llaman sus amigos más cercanos, esta renovación supone un premio a meses de lucha y cambio de hábitos en la sombra. Su camino en A Coruña no ha sido fácil, algo que comparte con sus inicios en el fútbol. Criado en El Polvorín, uno de los barrios más humildes de Las Palmas, el delantero fichó por el equipo de referencia de la ciudad en el 2011. Su nivel técnico le hizo destacar hasta el punto de llamar la atención del Real Madrid, que lo incorporó a su cantera en 2015. En La Fábrica también brilló (en su primer año fue MVP en un prestigioso torneo internacional, lo que le sirvió para que Nike le firmase por siete temporadas), pero su menor poderío físico le fue lastrando.

En Valdebebas, compartiendo generación con jugadores como Theo Zidane, no se sintió lo suficientemente valorado. Sus minutos fueron a menos y miró al norte para encontrar una salida: el Deportivo, entonces en Primera, a donde se incorporó para marcar diferencias en el Cadete A. Ahí llegaron más problemas. Su talento, fuera de toda duda, se vio manchado por la sombra de no exigirse al límite, de no entregarse al máximo en cada sesión. Ese desborde y fútbol de calle tan innato le bastaban para sobresalir y llamar la atención de las selecciones, la española y la regional, pero no para confirmarse como el proyecto que todos esperaban y que ha salido a la luz en los últimos meses.
De un par de temporadas hacia aquí, su entorno le ha convencido. Ahora Yeremay es otro. En la 21-22, su estreno con el primer equipo, apenas jugó 216 minutos. En esta, ya sin pisar al filial, no fue titular hasta la jornada 37. En ese momento, la llegada de Rubén de la Barrera supuso un punto de inflexión: le colocó de inicio en su debut, le mantuvo en el once en el cierre liguero ante el Pontevedra y le entregó las llaves de su Dépor en la eliminatoria contra el Castellón. A pesar de no conseguir el ascenso, el canario demostró en esos cuatro encuentros que está preparado para liderar a un equipo de la exigencia del coruñés.
Aunque su gran valedor ya no se encuentre en el banquillo, la entidad ha mantenido la apuesta por él. Fernando Soriano, el nuevo director deportivo, y Massimo Adalberto Benassi, director general, no han dudado en echarle el lazo y presentarle una oferta económica muy difícil de igualar... hasta para esos clubes de Segunda que le pretendían. El objetivo del Dépor volverá a ser la primera plaza y quieren que Yeremay sea uno de los líderes.
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— Mauricio Escuredo (@mauriescuredo) July 19, 2023
Pequeños gestos
Desde el club, destacan, entienden que esta operación también sirve para enviar un mensaje interno y externo a la cantera: se puede llegar. Quieren que el ejemplo de Peque sea total y cuidar todos los detalles. Entre ellos, ponerle un entrenador personal en Abegondo, con el que completará el trabajo de las sesiones colectivas, para que sirva de ejemplo a los más pequeños.
Su hora ha llegado y la confianza en él es total. Su destino pudo haber cambiado si el Villarreal, uno de los conjuntos que pujó con más fuerza por él, hubiera conseguido dar salidas que hubiesen liberado espacio y masa salarial. En ese caso el Submarino hubiera estado dispuesto a desembolsar el importe íntegro de la cláusula de Yeremay (más de un millón de euros), pero finalmente, y ante el overbooking en la posición, no se lanzaron.
El Dépor empieza casi de cero (con nuevo presidente, nuevo CEO, nuevo director deportivo, nuevo secretario técnico y nuevo entrenador), pero con la misma meta en mente: no pasar ni un año más alejado de Segunda. Yeremay, el diablo que maravilla en Abegondo desde hace más de un lustro, tendrá por fin el peso que se merece... y lucirá el mismo dorsal con el que brillaron Bebeto o Fran: el '10', para los magos.