La llamada del Real Madrid que cambió la vida de Athenea del Castillo: "Me lo contó como si fuera una niña pequeña"
María Méndez, jugadora del Levante CF y amiga de Athenea recuerda las vivencias con la mundialista: "Nos vacilaban porque no nos separábamos para nada".

María Méndez y Athenea del Castillo son como uña y carne. Son "Pin y Pon" para las personas más cercanas a ellas con las que jugaron en el RC Deportivo. Un año compartiendo vestuario en A Coruña unió aún más a dos personas que separaron sus caminos profesionales para seguir creciendo y hacerse un hueco en el fútbol español. Ahora, Athenea afronta su primer Mundial representando los colores de España y María Méndez será una de sus principales seguidoras durante el torneo, a pesar de la distancia y de que podría haber estado a su lado en la aventura -llegó a ir convocada con la Selección-.
Hace dos años, se cumplió el sueño de una niña de Solares (Cantabria) que tenía claro que cuando fuera mayor iba a jugar en el Real Madrid. Cuando la llamada llegó, acudió a su amiga para darle la noticia. "Me lo contó como si fuera una niña pequeña, con una ilusión tremenda", recuerda María Méndez, jugadora del Levante. Cuando recibió la llamada de la Selección absoluta estaban juntas en una concentración con la Sub-23 en Portugal: "No se lo creía". De hecho, siempre ha mantenido los pies en el suelo a pesar del gran salto que dio en su carrera en poco tiempo, pasando de competir en el Reocín, un equipo humilde de Cantabria, a ser una de las caras visibles del conjunto blanco.
Detrás de la extremo del Madrid se encuentra una chica "inquieta, autoexigente, cabra loca, en el buen sentido, y muy cercana a los suyos", a ojos de María, quien guarda un buen recuerdo de ella: "No podíamos estar ni un minuto en casa, siempre organizábamos planes para divertirnos. Siempre nos vacilaban porque no nos separábamos para nada. Cuando no me veía gritaba '¿Y Pecas? ¿Y Pecas?' y todo el mundo se reía porque parecía que no podíamos vivir separadas".

Llegar hasta donde ha llegado a sus 22 años no ha sido por un golpe de suerte. 'Athe', como le llama María, siempre ha trabajado dejándose todo sobre el campo, desde sus comienzos. Durante los entrenamientos, los partidillos, los 'tres para tres', demostraba una competitividad mayor que el resto de niños con los que compartía equipo. Los gestos de frustración -agarrarse el pantalón y poner cara de desesperación mirando hacia el cielo- cuando algo no le sale, también se han convertido en su sello de identidad.
Una amistad entre bromas, paperas y tartazos
En el día a día, es una persona "súper sociable e intensa", explica María que, conociendo a Athenea y su manera de ser, no paraba de gastarle bromas hasta que su paciencia traspasaba el límite. "Habíamos quedado para tomar algo con el Dépor masculino B, el Fabril, y le decíamos que tenía que tener cuidado con el ferrocarril, que de vez en cuando descarrilaba", cuenta la central haciendo referencia a los brackets que llevó Athenea durante un tiempo: "Se picaba mucho con nosotros y, cuanto más se lo decíamos, más le picaba", comenta.
A pesar de ello, el vínculo que forjaron durante la temporada que fueron compañeras del Deportivo acabó convirtiéndose en una amistad verdadera, tanto que incluso compartieron paperas. "Recuerdo que las cogimos a la vez y nos llamábamos con la cara hinchada", recuerda María.

También fue la cabecilla de una de las sorpresas que, seguramente, se hayan quedado grabadas en la mente de Athenea. Se encargó de organizar una fiesta para el día de su cumpleaños. "Estábamos entrenando por la tarde y estaba triste porque su cumple caía entre semana y no podía celebrarlo como le gustaría porque le dije que ese día no podía quedar, que tenía un asunto importante", cuenta. Pero María habló con los amigos que tenían en común para darle la sorpresa: "Le compramos una tarta en el supermercado, nos abrió su compañera de piso, subimos en manada y picamos la puerta de su habitación. Cuando entramos no se lo creía y uno de nuestros amigos le dio con la tarta en la cara". Esta vez, Athenea terminó el día con una sonrisa de oreja a oreja.
Un abrazo en el túnel de vestuarios y recuerdos sobre el campo
Ahora que no están juntas en el día a día y que Athenea hace su vida en Madrid y María en Valencia, hacen todo lo posible por cuidar la amistad que les une y seguir compartiendo momentos juntas: "Nos escribimos mucho para ver qué tal vamos y demás. Intentamos cuadrar los días para ir a Madrid o venir ella, pero nunca coinciden los días libres". Por eso, un abrazo en el túnel de vestuarios antes de saltar al verde hace que la distancia desaparezca cada vez que juegan una contra la otra. "Cómo me echas de menos, ¿eh?", es el mensaje que acompaña el reencuentro.
Cuando se ven las caras dentro del campo, intentan dejar la amistad de lado y centrarse cada una en su papel. María defiende y Athenea ataca. Pero cuando coinciden en algún córner o jugada cercana, es imposible evitar que sus cabezas viajen al pasado: "Siempre nos miramos y nos reímos. Se nos reflejan momentos del Dépor".