MUNDIAL DE CATAR

"¡Amrabat puede correr hasta que se caiga!"

Edu Domínguez y Juan Solla, preparadores físicos de Marruecos, atienden a Relevo en Doha.

Juan Solla y Edu Domínguez./Diego Campoy
Juan Solla y Edu Domínguez. Diego Campoy
Sergio Santos
Diego Campoy

Sergio Santos y Diego Campoy

Edu Domínguez (Vigo, 1968) y Juan Solla (Redondela, 1975) son dos de los secretos que guarda Marruecos, brillante semifinalista del Mundial. Se encargan de la preparación física de la selección africana, que ha maravillado al mundo por su despliegue físico y capacidad de sufrimiento en los momentos más difíciles. ¿Cómo han llegado dos españoles hasta el combinado marroquí? "Había estado trabajando en el Sporting de Gijón el año pasado y me vine a Vigo en verano. Luis García Plaza me comenta que Marruecos busca preparador físico y querían a uno europeo. Establecí contacto con Regragui, intercambiamos opiniones sobre la preparación del Mundial y, aunque tenía otras opciones, me dijo que quería que fuese yo. A partir de finales de agosto hicimos oficial el contrato y me puse a trabajar. Necesitaba un colaborador y llamé a Juan", cuenta Edu a Relevo, que estuvo con los dos españoles en Doha horas antes de la semifinal. "Yo estaba en el Marsella como director del departamento de desarrollo de talento. Me llamó Edu, el Olympique me dejó venir al Mundial y al stage anterior", explica Juan.

La complicación era doble, porque al hecho de llegar a un país nuevo, se le unía el poco tiempo para preparar el torneo. Tuvieron un stage en septiembre, en España, donde se enfrentaron a Paraguay y Chile, y después la semana previa al Mundial. "Hay 23 jugando en Europa de los 26. Los jugadores vienen con sus hábitos, lo que intentamos es darle continuidad a lo que hacen en sus clubes. No podemos cambiar eso, porque el trabajo de campo es casi todo táctico, no tienes tiempo para mejorar las capacidades. Hemos invertido tiempo en informarnos de lo que hacen en sus clubes", dice Edu.

Juan y Edu, durante la entrevista.Diego Campoy

La capacidad física de Marruecos ha sido elogiada mundialmente, colocándoles como los mejores del Mundial en ese apartado, aunque Edu cree que eso "es hablar por hablar, tendríamos que tener datos. Son conversaciones de bar, porque no tenemos datos de las otras selecciones". La clave, según Domínguez, está en el esfuerzo colectivo: "Regragui fue capaz de convencerles de que para competir ante selecciones que probablemente sean mejores como España, Portugal, Bélgica o Croacia la única manera era tener ese espíritu de trabajo colectivo defensivo, que nadie hiciera la guerra por su cuenta. Hay fases en que tienes que sufrir, correr sin balón y eso puede incomodar a ciertos jugadores. Pero entienden que es el modelo a seguir y es lo que se está haciendo".

Su trabajo en este torneo, principalmente, es el de recuperar a los futbolistas después de los enormes esfuerzos físicos que realizan en cada eliminatoria. ¿En qué consiste esta fase de recuperación? "Los que juegan tienen casi dos días de recuperación y el tercer día para prepararse para el partido. Todo empieza en cuanto acaba el partido, aplicamos terapias de recuperación: hidroterapia, mecanoterapia, termoterapia, toda la suplementación que se le da desde justo después del encuentro. Les dejamos también tiempo para que disfruten y celebren, porque eso forma parte de la recuperación mental", explica Juan. Son los ángeles de la guarda de los futbolistas para que lleguen al 100% al siguiente partido.

Las dos sensaciones

Edu y Juan hablan de dos de las sensaciones de este torneo. Uno de ellos es Amrabat: "¡Puede correr hasta que se caiga! ¡Se vacía! Es un grupo de jugadores que se ha convertido en una familia. Cuando las piernas no dan, tiran de corazón. Sacan orgullo, alma y siguen trabajando. Siempre se puede dar más y el entrenador lo ha conseguido con este grupo de jugadores, que den ese extra que a veces se queda ahí y no lo damos", dice Juan. El otro, Ounahi, a quien hasta Luis Enrique elogió: "Es de los que aterrizó hace poco en Europa, en el Angers. Tiene muy poquita presencia física pero es muy resistente, abarca muchos metros. Tiene mucho talento, mucha calidad. Y es un jugador al que la presión le da igual, juegue contra quien juegue. Es valiente, atrevido. Es el perfil del jugador marroquí: descarado, de juego de la calle. El Mundial lo está exponiendo al mercado internacional", valora Edu.

Por último, la gran pregunta… ¿Hasta dónde puede llegar Marruecos? "El equipo va a dar hasta donde pueda. Van a ir para adelante, cuando se acaba el músculo tiran de corazón, de alma", aseguran ambos. Después del chasco de la eliminación, España aún mantiene la ilusión viva en Catar…