SELECCIÓN ESPAÑOLA

Un balance impropio del 'mejor entrenador del mundo'

No ha podido igualar los registros de Camacho, Clemente ni Miguel Muñoz en los Mundiales.

Luis Enrique, tras el partido ante Alemania en el Mundial de Qatar. /EFE
Luis Enrique, tras el partido ante Alemania en el Mundial de Qatar. EFE
José Luis Guerrero

José Luis Guerrero

"Sólo por poner las cosas en contexto", escribió Luis Enrique el 28 de septiembre en su cuenta de Twitter, coloreando con verdes y rojos una tabla de Excel, en la que comparaba el rendimiento de España en las cuatro últimas citas de selecciones, junto a otras nueve selecciones de Europa. Fue la primera estridencia del hasta hoy seleccionador de España previa a su inmersión como streamer, que se produjo el 14 de noviembre. Fue la versión 2.0, a la española, de aquel Mourinho de 2013, cuando el portugués sacó un papelito ante los periodistas para presumir de tres semifinales de Champions (el Madrid ganó cinco después de su marcha). De aquel tuit reivindicativo del técnico asturiano al "resultado me importa cero", previo a la eliminación ante Marruecos, transcurrieron 70 días en los que el ya exseleccionador nacional había traicionado su propia filosofía: "Un equipo más que una Selección".  No ha levantado ningún título oficial en 48 partidos con la Selección, pero se ha erigido incluso por encima del propio equipo.

Luis Enrique presumió de resultados el 28 de septiembre, cuando se clasificó para la 'final four' de la Nations.
Luis Enrique presumió de resultados el 28 de septiembre, cuando se clasificó para la 'final four' de la Nations.

Aquel supuesto espíritu de equipo escenificó ayer su ruptura con el regreso de la expedición a Madrid sin unidad, ya que 10 de los jugadores se quedaron en Doha para iniciar sus vacaciones. Unas horas antes, el por entonces seleccionador optó por un discurso menos reivindicativo: "Estoy más que satisfecho con lo que ha hecho mi equipo, que ha ejecutado a la perfección mi idea de fútbol. Mi contrato se acaba y estoy muy a gusto con la Federación, presidente (Rubiales) y Molina; si por mí fuera, seguiría toda mi vida. No sólo tengo que pensar en eso sino qué es lo mejor para mí y para la Selección". En ese momento le faltó la coherencia de otros seleccionadores que cayeron eliminados en este Mundial y dimitieron: Paulo Bento (Corea), Roberto Martínez (Bélgica), Otto Addo (Ghana) y Tata Martino (México). "Mi contrato acabó cuando pitó el árbitro el final", subrayó el Tata. De lejos resonaban las primeras palabras de Luis Enrique, en Las Rozas, cuando ofreció su lista de 26 convocados el pasado 14 de noviembre: "Me ha quedado una lista macanuda" o "Soy el mejor entrenador que puede haber en la faz de la tierra".

Con su habitual ironía, el ya exentrenador de España regateaba las principales ausencias en la lista de 26: Borja Iglesias, Gerard Moreno, Canales, Thiago, Iñigo Martínez, Iago Aspas o Sergio Ramos. Nueve de sus 26 no habían disputado con sus clubes ni el 50% de los minutos posibles:  Sarabia, Asensio, Olmo, Laporte, Ansu, Soler, Ferran, Eric o Jordi Alba. "Preferiría que jugasen mucho en sus clubes, pero no hay una fórmula perfecta. Me fio del rendimiento que dan conmigo y no dejo de perder la confianza porque dejen de jugar en sus clubes", justificaba Luis Enrique, que se vistió con el traje de visionario en lugar de intentar promulgar el principio de justicia, que le correspondería a un jefe responsable.

Luis Enrique, cuando anunció que se hacía streamer.

Pero a partir del 14 de noviembre el Luis Enrique FC cambió de denominación al Luis Enrique Fútbol Show. Se apuntó a Twitch. En lugar de ir frenando en las curvas, fue acelerando cada vez más. "Stremears del mundo, apartaos. ¡Voy cuesta abajo y sin frenos!", podría ser su epitafio como seleccionador. Apostó por acaparar todos los focos sin calibrar realmente la consecuencia de que el show acabase en eliminación de octavos de final, y sólo un triunfo en cuatro partidos. 

"Mi prolongación en el campo es el señor Ferran Torres, que si no me coge mi hija y me arranca la cabeza"

LUIS ENRIQUE En el Twitch del 19 de noviembre

Pero antes de iniciar sus streams se enfrentó a una primera decisión controvertida, la de apartar a Gayà de la convocatoria, por un golpe sufrido en el tobillo en el entrenamiento previo al amistoso ante Jordania, que se celebró en Amán el 17 de noviembre (1-3). "Lo de Gayà es un tema delicado y mañana decidiremos", explicó. En un principio, se trataba de un esguince leve de tobillo y el lateral valencianista podría haber llegado al segundo encuentro ante Alemania, pero el ya exseleccionador decidió no esperarle, cosa que sí hizo con Morata, que había llegado también con problemas físicos. "El puesto de lateral izquierdo es muy específico en nuestro esquema y es por el único que no puedo esperar", justificó para convocar a Balde, que estaba con la Sub-21. Se podía adaptar a Rodri al puesto de central, a Marcos Llorente al de '2' o el propio Marco Asensio al de '9', pero para el puesto del '3' no aceptaba remiendos vía Azpilicueta o Laporte. Esa decisión afectó de alguna manera al vestuario, que empezaba a percibir que el míster no cultivaba el género de la imparcialidad en sus decisiones. El objetivo era ganar a toda costa.

«Entiendo que Gayà no quiera verme ni en pintura»

El interés de Luis Enrique fue de más a menos en Twitch. Diez de sus 13 streams coincidieron con los partidos del Mundial que se celebraban a las 20:00 horas. Con la herida de la eliminación aún sin cicatrizar, las frases que hacían gracia en su día, entre el público joven, llegaron a incomodar dentro de la Federación por la sobreexposición. "Mi prolongación en el campo es el señor Ferran Torres, que si no me coge mi hija y me arranca la cabeza", decía un día en Twitch y al día siguiente la chanza también se sacaba a la palestra en la conferencia de Prensa de la FIFA. Era un Luis Enrique desatado, que confesó en un Twitch que hasta él mismo fue quien pidió cambiar el color de la equipación de la Selección (del pantalón negro al rojo): "Se lo he pedido al director deportivo. Pasan los grandes campeonatos y acabamos jugando más de blanco que de rojo y la Selección española es La Roja". 

«Vamos a jugar de rojo porque se lo he pedido al director deportivo», dijo en Twitch.

El 7-0 ante Costa Rica multiplicó el estado de optimismo. Luis Enrique se presentaba en Catar con el aval de la final de la Nations League perdida ante Francia (con ese polémico gol de Mbappé a pase de Eric García) y con el orgullo de haber alcanzado las semifinales de la Eurocopa de 2021, tras caer en la tanda de penaltis ante Italia después de superar a Suiza, en cuartos, también en los penaltis. Y con una holgada clasificación para Catar en un grupo con Suecia (que luego cayó en la repesca ante Polonia), Grecia, Georgia y Kosovo, así como la clasificación para la final de la Nations League después del triunfo en Braga, ante Portugal el pasado 27 de septiembre (0-1, con gol de Álvaro Morata en el 88'), con la sorpresa en el once de Guillamón.

«¿Boxer o slip? ¡Uso tanga!».

Todo era relax para el por entonces seleccionador de España, que cada vez dejaba más totales para televisión y redes sociales tras sus Twitch que nada tenían que ver con el fútbol. De sexo: " Yo lo considero importante. De jugador, que no íbamos concentrados, siempre que podía con mi mujer, hacíamos lo que teníamos que hacer". De ropa interior: "¿Boxer o slip? ¡Yo prefiero tanga!". De alimentación: "Yo como seis huevos al día. Prefiero que un jugador beba una cerveza a una coca-cola". De amigos: "Un saludo para Amunike". Sobre hacerse un Vladimir: "Curiosa expresión. Todo lo que signifique liberarse y estar en plenitud es bienvenido. No hace falta que se lo diga el míster, barra libre". De Rubiales: "Sería un gran streamer". Y, de lo más importante, del Luis Enrique FC: "Me encanta lo de Luis Padrique".

"Me encuentro mucho mejor gestionando problemas, soy así de gilipollas"

LUIS ENRIQUE En rueda de prensa antes de jugar ante Alemania

Frente a Alemania, España empezó a mostrar problemas, pero como la clasificación estaba a un solo punto, y aún perduraba la autocomplacencia tras la goleada ante Costa Rica, se hablaba más de evitar a Brasil en los cruces que del potencial de Japón, que había dado la sorpresa en la primera jornada ante la Mannschfat. "He quedado con Hansi Flick para la final, como si fuéramos una pareja", bromeaba el exseleccionador vía Twitch. Japón pinchó la Luchoneta. El nipón Moriyasu mostró el camino que luego seguiría Regragui, técnico de Marruecos, en octavos. Balón para España, tapar a Busquets en la salida de balón y dejar recibir a Pedri casi en el centro del campo. España adoleció de un plan B frente a Japón y contra Marruecos. Ni mucho menos cabía esperar un plan C (sólo estaba Morata como delantero puro dentro de la convocatoria y el Yeremy, el séptimo atacante, se quedó sin minutos). Todo pasaba por el inmutable 4-3-3, con Gavi-Busquets-Pedri inamovibles (para luego sustituir a Gavi sobre el 60' en todos los choques a excepción del 7-0) y cuatro nombres para tres posiciones de ataque: Olmo, Asensio, Ferran y Morata. No existía la meritocracia dentro de los 26 sino mantener el establishment diseñado por Luis Enrique.

Desde la derrota ante Japón se vio un mal endémico, la falta de autocrítica: "Japón sólo nos ha superado en 5 minutos". Ante los nipones descansó Laporte para dar paso a Pau Torres, que no jugó un buen partido. Luis Enrique se inventó la solución de Rodri para el centro de la zaga, lo que vino a evidenciar que España tenía un problema de centrales: al final dejó sin jugar a Eric García (uno de los jugadores por los que más ha dado la cara) y a Guillamón. Tampoco saltaron al césped Yeremy y los porteros Robert Sánchez y Raya. Pero hubo algo más preocupante en la derrota ante Japón: el hecho de que reconociera públicamente que no supo que, durante 3 minutos, España estaba eliminada del Mundial, con el 2-2 de Costa Rica ante Alemania. Incomprensible para un entrenador que presume de andamio y tener todo absolutamente controlado y bajo control.

Al final no se cumplió su frase en la previa ante Alemania: "Me encuentro mucho mejor gestionando problemas, soy así de gilipollas". La Selección hasta Catar había sido una balsa de aceite. Luis Enrique se rodeó de un grupo que rondaba la veintena (Gavi, Pedri, Nico, Balde, Ansu, Ferran...) y veteranos que no le generasen problemas (Busquets, Azpilicueta y Koke). Bajo la palabra equipo existía una única mano que mecía la cuna, la de Luis Enrique, que se prolongó hasta la hora de tirar los penaltis decidiendo los tres primeros lanzadores: Sarabia, Busquets y Soler. Sólo reconoció un error en todo el campeonato, el de darle a Pablo Sarabia apenas dos minutos de juego en todo el Mundial: "Tengo un resquemor. Fui muy injusto con él".

La Selección terminó los 120 minutos con un solo disparo a portería. "Venimos sin miedo", dijo Luis Enrique desde que aterrizó en Doha. Un equipo con mucho toque, pero escasa pegada. El estado de abstracción del desde hoy exseleccionador español era tan elevado que llegó a reconocer que no se sabía cómo se llamaba Ounahi, el dorsal 8 de Marruecos, cuando le preguntaron por el futbolista que más le sorprendió en Los Leones del Atlas. "Las personas con las que te rodeas influyen en tus comportamientos. Elige a los que te ayuden a ver lo que tienes que ver, no lo que tú quieres ver. Piensa que el sentido común es el arte de resolver problemas, no de plantearlos", escribió y luego borró en Twitter su exayudante, Jesús Casas (desde noviembre de 2019 a febrero de 2022), el día después de la eliminación de España.

El balance de eliminaciones de España en los últimos 12 Mundiales es el siguiente: cuatro en fase de grupos, cuatro en octavos y tres en cuartos. Es decir, que Luis Enrique no ha igualado ni siquiera el rendimiento de Camacho (2002), Javier Clemente (1994) ni Miguel Muñoz (1986), que llegaron a una barrera que parecía infranqueable para nuestro país, la de los cuartos de final, hasta que Luis Aragonés la derribara en la Eurocopa de 2008 y Del Bosque luego nos proclamara Campeones del Mundo en 2010. Tirando del mayor topicazo del fútbol, el de que los resultados mandan, Luis Enrique no alcanza el aprobado en Catar. En su haber se encuentra la capacidad de hacer competitivo a la tercera selección más joven del Mundial, pero en su debe también aparece que una selección inferior, Marruecos (22ª en el ránking FIFA, cuando España se sitúa en 7ª posición), le ha eliminado de una cita en la que generó más espectáculo en Twitch que sobre el campo.