MUNDIAL DE CATAR

Así ha desmontado Argentina a Arsène Wenger y al Big Data de la FIFA

El ahora director de Desarrollo de la FIFA dijo después de la fase de grupos que ganaría el Mundial el equipo con mejores extremos.

Scaloni dando indicaciones en la final /Reuters
Scaloni dando indicaciones en la final Reuters
Albert Blaya

Albert Blaya

Los Mundiales suelen tener una fuerte presencia a la hora de dictaminar nuevas tendencias y liderar ciertas narrativas dentro del mundo futbolístico. Por su excepcionalidad (esperemos que sigan siendo cada cuatro años) y por el impacto que tienen, lo que sucede en ellos se suele tomar como el nuevo paradigma. Sucedió en 2010 con el fútbol desplegado por España y volvió a pasar en 2018 con el exuberante físico francés. ¿Qué quedará de esta Argentina?

Arène Wenger, contigo empezó todo. El francés, que es el CEO del departamento de Desarrollo Global de FIFA, dijo que el Mundial lo ganaría "el equipo con mejores extremos", basándose en un informe estadístico que señalaba que durante la fase de grupos la mayoría de goles habían llegado desde una situación de centro lateral. Argentina ha sido el equipo de todo el torneo que menos centros ha necesitado para entrar en área rival (23%), y la cuarta que menos ha centrado (6 por partido) algo que desmonta por completo la teoría de Wenger. Si algo nos ha enseñado el equipo de Scaloni, es que hace muchas cosas que pocos equipos hacen, como si nadara a contracorriente en busca del pasado.

Argentina sumó 32 internadas desde el carril central a través del pase (el que más de todo el Mundial), por solo 15 desde centro lateral, la segunda que menos lo hizo tras Brasil, que se quedó en cuartos de final.  StatsBomb
Argentina sumó 32 internadas desde el carril central a través del pase (el que más de todo el Mundial), por solo 15 desde centro lateral, la segunda que menos lo hizo tras Brasil, que se quedó en cuartos de final. StatsBomb

 De todos esos, casi la mitad fueron de Messi (13), algo que no sorprende para nada. En la época de los extremos, de equipos que buscan agredir por fuera para tener más situaciones de remate y se rehúye las zonas centrales por miedo a una pérdida que comprometa al equipo, Scaloni ha construido un equipo que avanza por dentro y va tomando distintas formas porque quien manda es siempre la pelota; esta es la que ordena, y no la pizarra, en un fútbol que nace de pequeñas relaciones entre cercanos que va expandiéndose por todo el verde.

Como todas las historias de amor, siempre hay ese punto de inflexión en el que la película se recrea. Esa primera experiencia que marca con fuego al protagonista para que el espectador entienda y empatice con él. Arabia fue el amante despiadado que obligó a Argentina a tomar decisiones, a perder el miedo y recuperar su esencia. En aquel encuentro asistimos a una partida de ajedrez en la que primó un orden estricto, como si cada jugador respondiese a una orden previa y no a un estímulo; y el fútbol es esto, instantes irrepetibles, decisiones que nunca se volverán a dar. Tras el pinchazo, Argentina reaccionó. La historia cierra el círculo ante Francia.

Red de pases de Argentina ante Polonia, el partido del «click» y Croacia, el que mejor jugaron, en el que se aprecia una estructura asimétrica con tendencia a crear sociedades en distintos sectores.  StatsBomb
Red de pases de Argentina ante Polonia, el partido del «click» y Croacia, el que mejor jugaron, en el que se aprecia una estructura asimétrica con tendencia a crear sociedades en distintos sectores. StatsBomb

La asimetría no responde a una cuestión táctica, sino a la voluntad del futbolista. El fútbol es un organismo orgánico, y como tal Scaloni ha decidido podar el árbol cuando es necesario, pero dándole siempre libertad para que las raíces cojan la forma que demanden. Solo con Di María ante Francia, Scaloni buscó ese islote abierto sobre el que volcarse cuando la ventaja ya estaba creada, y aún así fue en un sistema asimétrico.

En posesión, Argentina dibuja muchas veces una imagen en la que en el lado opuesto no hay nadie por delante de la pelota, y el bloque prioriza crecer en base a asociaciones cortas.  Albert Blaya
En posesión, Argentina dibuja muchas veces una imagen en la que en el lado opuesto no hay nadie por delante de la pelota, y el bloque prioriza crecer en base a asociaciones cortas. Albert Blaya

 En Argentina la amplitud no se busca fijando a futbolistas muy arriba, algo que equipos como Brasil o España sí han buscado, sino que la logra que nazca de una forma natural, con apariciones constantes de futbolistas que arrancan desde posiciones más retrasadas. Scaloni ha dibujado a un equipo con cuatro o hasta cinco centrocampistas (siendo Messi el mejor cerebro de todos), y dejando a Julián como el único atacante, que solo con su movilidad permite a los suyos prescindir de más atacantes, porque su sola presencia vale por todos.

Imagen muy parecida, con intercambios de roles (Messi por Mac Allister) y una gran concentración de efectivos en la misma zona.  Albert Blaya
Imagen muy parecida, con intercambios de roles (Messi por Mac Allister) y una gran concentración de efectivos en la misma zona. Albert Blaya

¿Qué buscaba con eso Scaloni? Agrietar las defensas rivales. Filtrar dentro. Juguetear con los saltos del rival para poder darle la pelota a Messi en zonas de ventaja y, desde ahí, que los futbolistas que esperasen atrás arrancasen, como si con la recepción de Leo sonase una corneta que activase al siguiente movimiento.

Situación de partido ante Croacia que muestra lo comentado anteriormente.  Albert Blaya
Situación de partido ante Croacia que muestra lo comentado anteriormente. Albert Blaya

Con Enzo siendo el principal organizador, Argentina va adoptando esquemas distintos, en un esqueleto invertebrado que se amolda a lo que pide cada secuencia: Nahuel se sitúa de espalda porque el objetivo es que Messi pueda recibir de cara. Argentina empieza a progresar a través de paredes, de toques vertiginosos que abren puertas que parecían cerradas, descubriendo espacios inexistentes. Cada movimiento orientado a herir al rival no desde el posicionamiento, sino desde la asociación.

Seguna parte de la secuencia, con el desorden generado a través de la doble pared de Messi con Nahuel y Julián.  Albert Blaya
Seguna parte de la secuencia, con el desorden generado a través de la doble pared de Messi con Nahuel y Julián. Albert Blaya

Una vez se desata el caos, Argentina manda. Los de Scaloni no son Batman, son el Joker una vez el incendio salta. Ahí encuentran su libertad ansiada, con futbolistas que apenas la pierden y siempre buscan sortear a su par, asociándose en corto con el incansable Julián trazando desmarques tan agresivos que apenas le pueden seguir. En Gotham, Scaloni disfrutaría de ese caos hiriente porque no hay nada que le moleste más como ese orden rígido que impera muchas veces en el juego. Wenger predijo que el Mundial lo ganaría el equipo con mejores extremos, y Di María demostró que solo con medio basta si el talento prima por encima de todo. ¿Quién copiará a Argentina?