El "espaldarazo sin Rubiales" para el Mundial 2030 en España en el que casi nadie creía
El pasado 27 de agosto Relevo anunció a contracorriente que la salida de Rubiales, lejos de ser un palo en la rueda, era un punto a favor para la candidatura de España.

Si algo ha quedado claro con la elección de España como una de las seis sedes que albergarán partidos del Mundial de fútbol 2030 -en tres continente diferentes- es que no hay mejor imagen que exportar al mundo que corregir de inmediato un error y erradicar cuanto antes al infractor. Donde muchos veían un problema con la crisis protagonizada por Luis Rubiales, se acentuaba una oportunidad que ha fructificado en un notición.
La Federación, empujada por un expediente disciplinario de FIFA y presionada por el enfado del Gobierno, vio cómo Luis Rubiales acabó siendo suspendido como presidente de la RFEF hasta el punto de que dimitió tiempo después, el pasado 10 de septiembre, tras el escándalo originado en la final del Mundial femenino de Australia y Nueva Zelanda. Sólo una semana después de que España ganara a Inglaterra el 20 de agosto, colocando una estrella en su camiseta, Relevo anunció a contracorriente que la salida de Rubiales de la institución, lejos de ser un palo en la rueda para la candidatura española de cara al Mundial 2030, era todo un espaldarazo.
Las declaraciones del presidente del CSD, Víctor Francos, asegurando que en las próximas horas iba a ponerse en contacto con FIFA "para que este hecho (la crisis de Rubiales) no afecte en ningún caso a la candidatura de España" fue virando a un "hace dos semanas estábamos mejor situados para el Mundial 2030 que hoy". Y eso, confundió a más de uno. Porque donde parecía que todo estaba perdido, en realidad lo que quiso decir -leyendo entre líneas- es que hay un problema evidente que el Gobierno de España va a solucionar.
💜 No hay vuelta atrás… #SeAcabó pic.twitter.com/a2JLbkL9Qc
— Relevo (@relevo) August 26, 2023
De hecho, fuentes de FIFA consultadas por Relevo en pleno escándalo en el fútbol español tenían claro desde un principio que la candidatura conjunta entre España, Portugal y Marruecos tenía todas las papeletas para salir vencedora: "España va a ganar de todas maneras, pase lo que pase con Rubiales, porque la otra alternativa es peor", llegaron a decir off the record. Aunque también avisaban, rebajando cierta euforia y poniendo las cosas en su sitio en el duelo con la candidatura sudamericana de Argentina, Uruguay, Paraguay y Chile como anfitriones: "España se cree que va a organizar un Mundial, pero no es así: se va a organizar un Mundial en España, que no es lo mismo".
En mitad del Caso Rubiales, FIFA fue muy contundente entonces con España si quería mantener sus opciones intactas. Así se lo hizo saber al presidente interino de la RFEF, Pedro Rocha, una vez que hasta Andreu Camps -ya destituido- fue apartado de primera línea en la candidatura. Para poder activar la operación 'Salvar la candidatura España-Portugal-Marruecos' se exigió que los componentes de la candidatura española no tuvieran ninguna relación con Rubiales. No podía haber restos del Rubialismo. Urgía una suerte de mensaje al mundo en el que se dejase claro que en el fútbol no tienen cabida comportamientos tan bochornosos como los del dirigente español en la crisis del fútbol femenino. La RFEF cumplió y fueron desfilando Jorge Vilda, Andreu Camps, Miguel García Caba, Pablo García Cuervo... y los que quedan y están en camino.
Aquel día de la publicación del espaldarazo a España, ratificado ahora con la adjudicación, Enrique Ortego acabó así el articulo que firmó: "Todo queda en paréntesis, pero eso no significa que la candidatura española se resquebraje. Más bien al contrario. Con Rubiales fuera, y con la previsión de que la RFEF acabe limpia de cualquier sombra, el proyecto obtendría más respaldo". Hoy, se ha confirmado.