MUNDIAL DE CATAR

La 'europerización' de Japón que amenaza a España

El vestuario nipón tiene a 20 de sus 26 jugadores jugando en grandes ligas europeas.

Kubo, jugador de la Real Sociedad, en el partido ante Alemania en el Mundial de Catar. /FIFA
Kubo, jugador de la Real Sociedad, en el partido ante Alemania en el Mundial de Catar. FIFA
Mayca Jiménez

Mayca Jiménez

Han pasado 20 años desde que Japón albergó la Copa del Mundo por primera vez en su historia. El torneo, en el que fue anfitrión junto con Corea, dejó una gran semilla en el país nipón. Y es que estas dos décadas han servido a Japón, que se enfrenta hoy a España, para dar un paso al frente, con fuertes inversiones, y ser un productor de talento y fútbol para el resto de países.

El objetivo es ser una potencia mundial en este deporte y, por el momento, el crecimiento no ha cesado. Los samuráis azules estuvieron cerca de colgarse la medalla en los últimos Juegos Olímpicos (perdieron ante España en las semifinales y frente a México en la pelea por el bronce) y quieren demostrar su salto de calidad tras expandirse por las mejores ligas de Europa.

Las cifras hablan por sí solas. En aquel Mundial de 2002, que acabó con Brasil como campeón y con Japón derrotado en octavos, el vestuario japonés tenía cuatro futbolistas jugando fuera de su Liga. Dos de ellos lo hacían al máximo nivel en alguna de las cinco grandes ligas europeas: los mediocentros Hidetoshi Nakata (Roma) y Shinji Ono (Feyenoord de Rotterdam), que jugaban en la Primera División italiana y neerlandesa, respectivamente.

También repartían juego lejos de las fronteras de Japón Nozomi Hiroyama, que militaba en el Cerro Porteño de Paraguay, y Nozomi Hiroyama, que lo hacía en la Tercera División de Inglaterra. Entonces, en 2002, se inició un camino hacia la formación de jugadores en el que hubo que tener paciencia. Hace doce años, en el Mundial de 2010, también se mantenía la cifra de cuatro futbolistas en ligas extranjeras. Una situación que ha cambiado de manera destacada en estas dos últimas décadas.

Ahora, 20 de los 26 citados por Hajime Moriyasu están jugando en clubes europeos. Sólo seis militan en la Liga japonesa: Shuichi Gonda (Shimizu S-Pulse), Yuto Nagatomo (Tokyo), Hiroki Sakai (Urawa Red Diamonds), Miki Yamane (Kawasaki Frontale), Shogo Taniguchi (Kawasaki Frontale) y Yuki Soma (Nagoya Grampus).

Nombres como los de Takehiro Tomiyasu (Arsenal), Takefusa Kubo (Real Sociedad), Kaoru Mitoma (Brigthon), Yoshida (Schalke) o Minamino (Mónaco) lideran la lista de jugadores que brillan en las cinco ligas del Viejo Continente. Un hecho que formó parte del éxodo japonés en la búsqueda de una mayor y mejor formación de los futbolistas nipones.

Kubo y Shibasaki ponen 'acento español' a Japón

Takefusa Kubo, al que muchos han llamado el Messi japonés, no es el único representante de un club español en esta plantilla renovada (seis futbolistas repiten con respecto a 2018). También estaría el caso de Gaku Shibasaki, que milita en Segunda División con el Leganés. Por su parte, la liga alemana reina en el plantel nipón, con ocho futbolistas en la élite del fútbol de Alemania.

Se trata de Ko Itakura (Borussia Mönchengladbach), Hiroki Ito (Stuttgart), Maya Yoshida (Schalke 04), Wataru Endo (Stuttgart), Daichi Kamada (Eintracht de Frankfurt), Ritsu Doan (Friburgo), Takuma Asano (Bochum) y Ao Tanaka (Fortuna Düsseldorf). También destaca la liga francesa, que deja a tres jugadores en el equipo de Hajime Moriyasu: Eiji Kawashima (Racing de Estrasburgo), Junya Ito (Stade Reims) y Takumi Minamino (Mónaco).

Inglaterra, Bélgica, Portugal y Escocia también están presentes en esta europerización de los samuráis azules, con Takehiro Tomiyasu (Arsenal), Kaoru Mitoma (Brighton), Daniel Schmidt (Sint-Truidense), Ayase Ueda (Círculo de Brujas), Hidemasa Morita (Sporting de Portugal) y Daizen Maeda (Celtic).

Con este plantel más experimentado llega Moriyasu a un Mundial en el que este jueves (20:00h) afronta una cita decisiva en la búsqueda del pase a octavos. Para ello, sólo le vale ganar a España en este próximo y último partido de la fase de grupos. Si lo hace, tiene que esperar a que no gane Costa Rica porque eso la eliminará automáticamente. En caso de triunfo de Alemania o de empate, se tendría que mirar la diferencia de gol.