OPINIÓN

Messi contra el mundo y sin coche

Messi celebra el segundo gol de Argentina a Países Bajos./GETTY
Messi celebra el segundo gol de Argentina a Países Bajos. GETTY

A estas alturas de Mundial, Messi tiene más oposición que Putin.

No quieren que gane el Mundial, por este orden y entre otros sectores del planeta, los brasileños en general, la Argentina maradoniana, el madridismo más dolido con sus exhibiciones en el Bernabéu, los fieles a Cristiano, el barcelonismo que acabó viéndole como un problema y Marsella entera. Tenía fe en que mi familia aguantara esta fuerte corriente contra el mejor jugador que han visto mis ojos. Les he sentido vibrar con muchas de sus gestas. Y esperé en ellos un apoyo. Hasta que, sin querer preguntar los motivos de sus deseos, oí que Marruecos y Países Bajos eran sus preferencias.

Ante tanta inquina con el diez, no pude evitar recordar esta frase de Julio Camba que un buen amigo periodista, el groguet Javi Mata, tiene fijado en su perfil de Twitter: "La envidia de los españoles no es aspirar al coche de su vecino, sino que el vecino se quede sin su coche".

La oración, contundente por su sabiduría y mezquindad, es extrapolable al sentimiento mundial que genera esta pasión llamada fútbol. Uno siempre quiere que su selección campeone, sea de la nacionalidad que sea. Salvo aquellos que sacan mayor tajada de la derrota, que les encanta transitar entre la decepción y que hacen del ajuste de cuentas un deporte. Pero una vez que han mandado a los nuestros a casa, es curiosa la mutación: es más natural decir a quién te gustaría ver fracasar que a quién te encantaría ver levantar la Copa del Mundo. Sólo la cabezonería y el pundonor de Modric podría traer el consenso y la paz a la tierra.

Celebración de Leo Messi al finalizar el encuentro.

A los brasileños les entiendo un poco. Sobre todo tras el Catarazo de Croacia. No ganar el Mundial es un palo. Que encima lo haga la Albiceleste sería morir en vida. A los argentinos más fundamentalistas les compadezco. Se puede querer igual a papá que a mamá sin remordimientos. Recuerden para tranquilizarse el homenaje que Leo le hizo a Diego con aquella camiseta de Newlls's. A los merengones les rebato: no hay nada de lo que sentirse más orgulloso que decir que el Madrid se impuso en su Era al mejor futbolista de todos los tiempos. A los seguidores de Cristiano les refresco la memoria: si el portugués es tan grande se debe a que Lionel le obligó a exprimirse a diario para seguirle el paso.

Si la historia pesa, la actualidad manda. Al sector resentido del Barça le recomendaría acudir a la ventanilla de Laporta y revisar su despedida entre pucheros después de sus tropecientos goles de blaugrana. Y a la buena gente de Marsella le animaría a dar las gracias de que puedan ver cada domingo, en una liga menor, a un todocampista de leyenda.

El que está contra Messi está contra la humanidad. Ya está en semifinales, abrazado al Dibu, con dos goles más y otro pase de bandera. Disfrutemos de lo que le queda.