MUNDIAL DE CATAR

Senegal sueña con un Mundial para Mané y Diop

La clasificación a octavos ha desatado el optimismo de un grupo que tiene muy presente a su gran estrella y al ídolo de 2002, que falleció hace dos años. Ahora, sueñan con el título.

Koulibaly celebra su gol ante Ecuador, con el número 19 en su brazalete en memoria de Diop./Reuters
Koulibaly celebra su gol ante Ecuador, con el número 19 en su brazalete en memoria de Diop. Reuters
Patxo De la Rica

Patxo De la Rica

Senegal se ha desatado. En los días grandes, esta generación siempre cumple y por eso en el país han salido miles de personas a celebrar que vuelven a estar en unos octavos de final de un Mundial, algo que no conseguían desde 2002, cuando se estrenaron en una cita mundialista llegando hasta los cuartos de final. Aliou Cissé, seleccionador actual y capitán de aquella selección senegalesa, no renuncia a nada, manda un mensaje a sus rivales y recuerda la importancia que tienen estos triunfos para honrar a Sadio Mané y Bouba Diop.

A Mané todos los futboleros le conocemos. Gran estrella del Bayern Múnich, segundo en el último Balón de Oro y líder absoluto de Senegal. Una inoportuna lesión en el peroné a pocos días de iniciar la concentración mundialista le apartaron del sueño, pero en el grupo sigue siendo muy importante. "Debe estar feliz en su casa. Nos habíamos dicho que teníamos que ganar para dedicárselo", dijo Koulibaly, autor del gol decisivo ante Ecuador y capitán del combinado africano.

Precisamente, el central del Chelsea protagonizó otro gran gesto. El más emotivo. El que ha cautivado a toda Senegal. Saltó al campo con un '19' escrito a mano en su brazalete de capitán y con él en el brazo anotó el tanto del triunfo. ¿El significado? Un recuerdo para Papa Bouba Diop, aquel delantero senegalés que anotó el primer tanto de los Leones del Teranga en un Mundial (2002) ante Francia y fue una de las estrellas de la mejor participación en una cita mundialista del cuadro africano.

"Claro que le echamos de menos, Mané es nuestra estrella. Pero nos habíamos dicho que teníamos que ganar para dedicárselo"

Kalidou Koulibaly Capitán de Senegal

Un 29 de noviembre, como el día que Senegal venció a Ecuador, Bouba Diop falleció. El día del pase a octavos era también el segundo aniversario de la muerte de una leyenda que perdió la vida tras una larga enfermedad a los 42 años, dejando atrás 63 internacionalidades, 11 goles y el recuerdo en el corazón de todos los seguidores de Senegal. Precisamente, Koulibaly era uno de esos niños que siguieron su carrera y se inspiraron viendo a Diop celebrar sus goles.

Sin límites

El estado de euforia se ha desatado en la concentración senegalesa. Ismail Jakobs, defensor titular en los tres encuentros de fase de grupos, incluso llegó a poner el límite en el título: "Queremos ganar todos los partidos y el Mundial". Cissé, de la misma forma, no quiere poner barreras a los sueños: "Ahora empieza un nuevo campeonato, los partidos a eliminación directa le van bien a Senegal, tiene la costumbre de jugarlos. Nuestro día a día es jugar partidos decisivos, el grupo tiene una experiencia colectiva que nos lleva a afrontar este tipo de situaciones".

"Ahora empieza un nuevo campeonato. Nuestro día a día es jugar partidos decisivos"

Aliou Cissé Seleccionar de Senegal

Lo tienen que hacer sin Mané, el gran líder futbolístico, pero el golpe de perderle ha unido aún más al grupo. "Sin él era más difícil, claro que le echamos de menos, es nuestra estrella, pero teníamos que probar más que nunca que somos un equipo y hemos sabido elevar el nivel de los demás", dijo Koulibaly, quien destacó que su país es "una nación colectiva, un equipo de hermanos", que pelea por los "10 millones de senegaleses que viven en Senegal y los que viven fuera".

Para entender el optimismo de este grupo de jugadores, es importante tener en cuenta las palabras de Cissé. En los días grandes, se crecen. Y así ha sido desde que él se hizo cargo de la selección en 2015, tras un fracaso en la Copa África. Desde entonces, Senegal ha clasificado a dos Copas del Mundo de forma consecutiva, algo que nunca habían hecho, han disputado una final de Copa África (2019) y han levantado el título continental por primera vez en su historia este año.

Seguidores senegaleses celebran la clasificación a octavos en Dakar. Reuters
Seguidores senegaleses celebran la clasificación a octavos en Dakar. Reuters

Ese recorrido de siete años bajo las directrices del carismático Cissé, hay días clave. Partidos de eliminatoria directa, como dice él. En el Mundial 2018 se quedaron fuera en la fase de grupos pese a igualar a puntos con Japón, apeados por tarjetas amarillas. Unos meses después, superaron los octavos, cuartos y semifinales de la Copa África de 2019 como primer ejemplo de crecimiento en partidos al todo o nada, aunque tropezaran en la final ante Argelia.

Después vino el reciente título en la Copa África 2022, ganando a Egipto en la final y, por supuesto, el gran hito. Superar también a Egipto en una eliminatoria a doble partido para estar en Catar.

"Conozco a este grupo, lo he construido desde hace siete años. Y a estas alturas de la competición poco importa quién sea el rival, hay que ganar a los mejores". Se enfrentarán el domingo a Inglaterra, con el sueño de volver a igualar los cuartos de final de 2002. Por Sadio Mané, por Bouba Diop y, como dice Koulibaly, por los 10 millones de senegaleses que quieren volver a salir a las calles a presumir de selección.