Lo único que debe mejorar De la Fuente es su memoria... para aprenderse tantos nombres

El fútbol es un deporte en el que, cada vez más, parece que debes ser un 'inventor' para triunfar. Cada entrenador estruja la tecnología, las nuevas metodologías y los cambios que llegan cada poco tiempo para diferenciarse, para justificar que su trabajo es mejor que el de otros. Además, se preocupa de que todo el mundo lo sepa.
De la Fuente, obviamente, también lo hace (lo de utilizar las nuevas herramientas, no lo de que la gente se entere). A un loco del fútbol como es él todas estas funcionalidades le permiten ver partidos a los que antes no podía llegar, conocer a todos los chavales jóvenes que destacan en las distintas canteras del país. También en los entrenamientos, donde su equipo de analistas está a la última, aprovecha cada avance para después pulir detalles.
Para que se hagan una idea del grado de obsesión del nuevo seleccionador por su trabajo, en los torneos apenas duerme cuatro o cinco horas al día. No es una cuestión de nervios, sino porque le falta tiempo para analizar todos los detalles que quiere tener controlados, propios y también de los rivales. ¿Qué es lo que le diferencia? Que no alardea de todo esto. No necesita dar una imagen de erudito de puertas para afuera, ni mostrar vídeos de sus métodos. Lo ve de forma natural, como parte de su responsabilidad.
Dentro de esa naturalidad de Luis está también el trato con todas las personas que le rodean. Un detalle, para que comprendan mejor la forma de ser del nuevo técnico. Cuando llega a un lugar de concentración, se preocupa por conocer el nombre de cada persona que le rodea. Los camareros del hotel de concentración, el recepcionista, la gente de la organización, los fotógrafos… Intenta memorizarlos todos. Incluso lo hemos visto en la presentación, interesándose por el nombre de pila de cada periodista que preguntaba.
¿La razón? A él le llaman por su nombre, porque es el seleccionador y todos le conocen. Le parece una falta de educación responder con un "hola" a una persona que le ha dicho "hola, Luis". Otra vez, una cuestión de normalidad. Este detalle sorprende gratamente a todos, porque ha habido ocasiones en las que, por ejemplo, un cámara de vídeo que nunca había hablado con él se ha encontrado con un "hola, Rubén", por parte del técnico. Es una cuestión que puede parecer menor, pero que manda un mensaje a los jugadores en su obsesión por construir un equipo: todos somos importantes. Desde el delantero que marca los goles, hasta los utilleros, pasando por quien hace las fotos o quien conduce el autobús.

Se habla mucho de la experiencia de De la Fuente en Primera. Demos la vuelta: analicen su experiencia en torneos cortos. Lleva diez años trabajando en la Federación y, algunas veces, a los técnicos de clubes les abruma cómo cambia todo en estos torneos cortos. La única duda que surge es que en estos torneos de la Absoluta se multiplicarán por diez o veinte los nombres que debe memorizar el seleccionador. Lo único que debe trabajar, si acaso, es la memoria. Para todo lo demás está más que preparado.
Sirva como otro ejemplo lo ocurrido el 21 de junio de 2021. Ese día cumplía 58 años y apenas 24 horas después España se jugaba el pase a semifinales de la Eurocopa Sub-21 contra Polonia. Necesitaba ganar, al menos, por tres goles de diferencia. Todo o nada con doble recompensa: lograr el pase daba el billete a los Juegos de Tokio y no conseguirlo te dejaba fuera.
Paloma Antoranz, jefa de prensa de aquel equipo, informó a los periodistas. "El míster quiere pagar unas cervezas para todos". De la Fuente, acompañado por todo su cuerpo técnico, brindó por su cumpleaños, pagó la ronda y bromeó. Lo que hubiera hecho cualquiera al que le toca estar lejos de los suyos en un momento así: reunirse con sus compatriotas. "Estoy muy tranquilo, porque vamos a pasar sí o sí. Confío ciegamente en estos jugadores, son los mejores", dijo cuando se despidió para seguir trabajando.
Puede parecer una tontería, pero ese clima de normalidad ayudó a que los futbolistas quitasen dramatismo a un partido en el que se jugaban la vida. Su entrenador confiaba en ellos, lo proclamaba a los cuatro vientos y ellos sólo debían preocuparse de hacer lo que mejor saben: jugar al fútbol. En ese partido, que terminó 5-0 a favor de España, Oyarzabal fue 'falso nueve'. El día que España necesitaba goles, De la Fuente salió sin delantero… y goleó.
¿La explicación? Más fácil de lo que se pueda imaginar. "Mikel es el jugador más inspirado de esta Selección, el que más goles ha metido esta temporada. Cuanto más cerca esté de la portería, mejor", comentó el técnico después de aquel partido. A veces no hay que darle tantas vueltas a cosas que son más simples de lo que parecen.