ESPAÑA - DINAMARCA

Hello Dinamarca: soy Sarabia, Butragueño, Cañizares, Tamudo, Xabi Alonso... ¿cómo quieres que te gane?

Laudrup y sus compatriotas fueron testigos directos de las mejores gestas de la Selección que siempre les ganaba a ellos, pero no pasaba de cuartos.

Butragueño celebra uno de sus cuatro goles a Dinamarca en el Mundial de México 1986. /Flash Press
Butragueño celebra uno de sus cuatro goles a Dinamarca en el Mundial de México 1986. Flash Press
Enrique Ortego

Enrique Ortego

Es mejor ni imaginar que hubiera pasado o seguiría pasando, en el entorno de la Selección si hubiese vivivido en su largo caminar desde 1920 una situación parecida a lo que Dinamarca vive con España. Un rival que te gana machaconamente cada vez te enfrentas a él a lo largo de todas las épocas. Pocos casos similares existirán en la historia del fútbol. Hasta da la casualidad, que el primer partido internacional de la Selección fue contra ellos. Nada menos que en unos Juegos Olímpicos, Amberes 1920, que, a falta todavía de que se jugaran los Campeonatos del Mundo, también para el fútbol eran la gran cita competitiva del momento. Ganó, como no, España con un gol de Patricio Arabolaza. Con la derecha, para más señas.

Desde entonces, 17 enfrentamientos con 12 triunfos patrios, tres empates y dos derrotas anecdóticas. Una, porque fue en un amistoso (1979) y otra en una fase de clasificación para el Mundial de Estados Unidos 94, que no valió a los daneses para clasificarse. Lo realmente curioso, e interesante, de esta larga contienda contra el gran Michael Laudrup y sus compatriotas es que esos triunfos hispanos estaban entre las mejores gestas del equipo nacional en esa época en la que "jugaba como nunca y perdía como siempre". Se ganaba a Dinamarca y después se perdía contra cualquiera a la siguiente de cambio.

Sarabia fue a lanzar el penalti... con el chandal puesto

Este firmante contador de hechos vivió en directo las seis grandes batallas futbolísticas entre españoles y daneses, cuando los vikingos pisaban firme en el concierto internacional y ganarles concedía crédito. La primera fue en Lyon. Semifinales de la Eurocopa 84. El partido concluyó con empate a uno. La Dinamarca de Morten Olsen, Lerby, Arnesen, Elkjaer Larsen y un joven Michael Laudrup era favorita. Estaba realizando un gran Campeonato y España había pasado a las 'semis' con un gol de Maceda contra Alemania en el último suspiro tras una gran noche de Arconada. Tengo que reconocer que la Prensa española allí presente viajó desde París con todo el equipaje preparada para el regreso. Si se perdía en Lyon, la vuelta a casa resultaba más cercana que desde París. Algunos jugadores también se fueron de la sede de concentración de París, por si se perdía. Miguel Muñoz y Piontek, que comenzaba a escribir su historia, los seleccionadores

Gran ambiente en Gerland, Se adelantó Lerby y empató, otra vez, Maceda. El autor del gol salvador contra Alemania que había permitido el pase a 'semis'. La prórroga nada resolvió y el pase a la final de París se decidía en los penaltis. Máxima puntería. Brylle, gol. Santillana, gol. Jesper Olsen, gol. Señor, gol. Michael Laudrup, gol. Urquiaga, gol. Lerby, gol. Víctor Muñoz, gol. Elkjaer Larsen, el gran delantero danés, falla... Alto. Toda la responsabilidad recae en Manu Sarabia, el jugador del Athletic, que había negociado con el técnico tirar el último lanzamiento. "Era el jugador más tranquilo de todos y además tiene una buena técnica", argumentó el seleccionador.

El 'tranquilo' estaba más nervioso que un flan. Tanto que se dirigió hacia el punto de penalti con la chaquetilla del chandal puesta. "Me la puse, apunta, mientras estábamos parados para decidir los lanzadores. Hacía cierta brisilla y no quería quedarme frío. Estaba tan concentrado en lo mío que me fui tal cual hacia la portería y un linier me tuvo que decir que me la quitara. Además de los nervios propios de la ocasión, el portero de elllos, un tal Qvist, no paraba de hacerme muecas, señales y me decía cosas que no entendía. En el camino me encontré con Arconada y Luis me dijo que estuviera tranquilo, que lo iba a marcar y lo marqué a la izquierda del portero".

Sarabia, con el 19 a la espaldas y las medias absolutamente caídas, tomó bastante carrerilla y golpeó con la izquierda, muy fuerte, cruzado. Luis Arconada fue el primero en llegar a abrazarle. Lo paró en el aire cuando Manu caía del salto que había dado, Urquiaga, su compañero del Athletic, fue el segundo que le cazó al vuelo. España estaba en la final que perdió contra Francia. Dinamarca comenzó a descubrir que su nueva bestia negra vestía de rojo.

Cuatro del Buitre... gracias a Míchel

Dos años después. Mundial 86. Siguiente cita. Octavos de final. Queretaro. 18 de junio. Dinamarca venía de una fase de grupos espléndida con tres victorias ante Escocia, Uruguay (6-1) y Alemania. Volvía a ser favorita. Comenzaba a ser una selección de moda por cómo interpretaba el juego. Eran más o menos los mismos jugadores de la Eurocopa, pero más hechos. Para atestiguarlo se adelantaron con un gol de Jesper Olsen. Fueron realmente eran superiores, pero antes del descanso Butragueño marcó el empate. El principio de su gran noche. "La verdad es que tuvimos suerte, marcamos en los momentos críticos. Mis goles, si los analizas, tampoco fueron gran cosa. Nada, de estar ahí y empujar". Emilio, que iba a cumplir 23 años al mes siguiente, ya era el Buitre. Ni una palabra más alta que otra. Marcó el 1-2. Dejó a Goiko el 1-3 de penalti. Y marcó el cuarto y el quinto. Tres goles en media hora.

Butragueño grita tras marcar el cuarto gol a Dinamarca en Querétaro.  Gonzalo Cruz
Butragueño grita tras marcar el cuarto gol a Dinamarca en Querétaro. Gonzalo Cruz

"Los daneses impresionaban. Empezaron bien el partido y se pusieron por delante en el marcador. Tuvimos un golpe de suerte antes del descanso. Cometieron un error en una cesión al portero, la pelota quedó cerca del área, me anticipé y conseguimos empatar. Los primeros diez minutos de la segunda parte también fueron suyos, pero no lo aprovecharon y nosotros conseguimos el 2-1 en un saque de esquina. A partir de entonces cambió el partido. Dinamarca se fue desesperadamente al ataque y aprovechamos los espacios para salir al contragolpe y generar mucho peligro. Marcamos el 3-1 de un penalti que me hicieron a mí y, en otro contragolpe, marcamos el cuarto. Míchel estuvo brillante en esa segunda parte. En los últimos minutos me hicieron otro penalti y me lo dejaron tirar porque el partido estaba sentenciado y tenía la oportunidad de marcar cuatro goles en un Mundial, algo que no había hecho ningún jugador español. Mis compañeros querían obsequiarme con ese detalle".

Lo peor le llegó después. Míchel, su compañero del Real Madrid y de habitación, se había pasado todo el día diciéndole que tenía que jugar lo más adelantado posible. En el área. Que no hiciera caso al técnico, Muñoz, que le pedía movilidad, que no se quedara fijo arriba. "Nene, tu juega en los últimos 16 metros y cuatro más para desmarcarte. No te preocupes que yo te pongo los balones". Ni que decir tiene que después del partido le pasó factura. "Has hecho los goles por mí, ya me puedes dar las gracias. Aquí el que sabe de fútbol soy yo", decía un Míchel bastante más eufórico que su propio compañero. España pasaba a cuartos de final y tenía un nuevo héroe nacional. En Madrid, de madrugada, la gente se tiró a la calle, y con las elecciones presidenciales a la vuelta del córner, los cánticos iban en esa dirección: "Se siente, se siente, Butragueño presidente" y "Oa, oa, oa, Emilio a la Moncloa".

Esa tarde mexicana, medianoche en España, me llevé una de las mayores broncas de mi vida profesional. Me deje llevar por el ardor del momento. Era mi segundo Mundial, primero fuera de casa, y canté los goles de Butragueño como si fueran míos. Un colega danés, sexagenario, y que hablaba perfectamente español, me recriminó que hubiera cantado los goles del 'Buitre' de esa forma y me dijo que un periodista tenía que saber comportarse en cada momento. Lección aprendida... hasta las finales de Viena y de Johannesburgo. Después, Bélgica nos mandó a todos a casa en cuartos de final.

Victoria que solo vale para amargar más a los daneses

Parecía ya una costumbre. Eurocopa 88. Fase final en Alemania. Dinamarca en el mismo grupo de España. Primer partido. El estadio de Hannover parecía el Parken de Copenhague. "Jugamos fuera", recuerdo que repetía una y otra vez Muñoz, que se mantenía en el puesto de seleccionador, como Piontek en el otro banquillo y creía mucho en la influencia del público en los partidos. Marcó Míchel, empató Laudrup. Falló Míchel un penalti antes del descanso. Y a la vuelta, Butragueño, otra vez Butragueño y Gordillo desarmaron a una Dinamarca que se lanzó al ataque como si la vida le fuera en ello. El postrero gol de Povlsen, nada cambió. España había ganado a Dinamarca por tercera vez consecutiva en tres grandes competiciones, pero después se quedó fuera tras perder en el grupo contra Italia y Alemania.

Cañizares, tranquilo. «Ese no era mi marrón»

Esta vez tuvieron que pasar cinco años para que los viejos amigos se volvieran a ver las caras. Pasada la Eurocopa 92, último gran torneo para el que la Selección no se clasificó y que precisamente ganaron los daneses, invitados de última hora por la sanción a Yugoslavia. Esa Dinamarca campeona de Europa se cruzó en el camino en la fase de clasificación para el Mundial 94. Se llega a la última jornada con igualdad máxima en el grupo. España tenía que ganar o esperar una carambola en el otro partido entre las dos "Irlandas". Clasificaban dos. Clemente apostó por la afición sevillana. El Sánchez Pizjuán escenario.

Hierro marca de cabeza ante Dinamarca en un partido del año 1993.  F. Sánchez
Hierro marca de cabeza ante Dinamarca en un partido del año 1993. F. Sánchez

A los diez minutos, Zubizarreta se equivocó y le dio el balón a Michael Laudrup, su compañero del Barcelona. En su afán por rectificar, derribó al danés fuera del área. Expulsión. Manolo Delgado, el preparador físico, llama a Santi Cañizares, entonces portero del Celta y que había sido convocado por unas molestias lumbalgicas del teórico segundo portero, Julen Lopetegui (Logroñés). "Cañete" pasó de marcharse de vacaciones por el parón de la Liga, a jugar un partido con un Mundial en juego y con tu equipo en inferioridad numérica.

Nadie mejor que el propio Santi para explicar la experiencia. "Ni recuerdo lo que me pudo decir Zubi cuando nos abrazamos, mientras él salía y yo entraba. Los diez primeros minutos del partido yo los había pasado de pie en el foso. Si me sentaba no veía nada. Al llegar como llegué, con un fax en el descanso del partido del Celta contra el Sporting, me había tomado la convocatoria como una experiencia. Nunca pensé que podría llegar a jugar. No sentía ninguna responsabilidad. Era casi como un invitado. Cuando vi la tarjeta roja que le mostraron a Zubi me pareció que destelleaba. No hay más porteros, pensé, me toca jugar. En esos breves minutos me dio tiempo a pensar. Me quería convencer de que ese marrón no era mío, que me tenía que tomar mi tiempo, estar frío, salir como lo hacía en el Celta, a no cometer fallos, a que no pasaran muchas cosas. En esos primeros minutos estaba concentrado, relajado. El primer balón que me llegó fue una cesión de un compañero, comprometida, tuve que salir con los pies y no era lo mío. Bueno, creo que todos los porteros en aquellos tiempos teníamos lo pies de madera. Después de esa el equipo defendía bien y yo disfrutaba...

Momento en el que Zubizarreta da la 'alternativa' a Cañete.  TVE
Momento en el que Zubizarreta da la 'alternativa' a Cañete. TVE

... En el descanso, Clemente nos dío cinco minutos de tregua y nos recordó que teníamos que hacer un gol. Que siguiéramos defendiendo igual, pero teníamos que marcar y que el balón parado era un buen recurso. Y así nos llegó el gol de Hierro. Bakero bloqueó a Schmeichel y Fernando, que era muy listo, cazó el balón suelto. Curiosamente, a partir de ese momento comencé a sentir mucha más presión. Había mucho en juego y yo en lo único en lo que pensaba era en no cargarla. Paré todo lo que me llegó. Alguna más difícil que otra. Creo que estuve bien. Ganamos, aquello fue apoteósico. Me alegré mucho por mis padres. En Puertollano la gente se echó a la calle, a la plaza y ahí vivíamos nosotros. Mi padre tuvo que salir a saludar...".

La otra cara de la moneda fue Zubi. Se metió en el vestuario y no volvió a salir. Vio el partido por televisión en las tripas del estadio con el entonces secretario general, Gerardo González. "Tuve una mala idea al dar aquel pase a Laudrup, menos mal que salí fuera del área y no fue penalti. Creo, incluso, que salve un gol con esa reacción a mi propio error. El árbitro hasta casi me pidió perdón después de expulsarme. Se iba el capitán, a los 10 minutos de una auténtica final". A Zubizarreta todavía le golpea la cabeza el ruido del público que se escuchaba desde la caseta. "La afición estuvo impresionante. Fueron muchos minutos con ellos dominando con uno más y nosotros aguantando como podíamos con su ánimo. El momento culminante fue cuando marcó Hierro. ¡Cómo sonó aquello! Ese día sí se puede decir que el público nos ayudó a ganar. Dinamarca, aunque le ganáramos siempre, era un gran equipo".

España se clasificó para EEUU 94 y Dinamarca se quedó fuera por los goles a favor de la Republica de Irlanda. Era su cuarto mazazo consecutivo. La desolación de sus jugadores y aficionados al enterarse de que se quedaban fuera del Mundial daba cierta pena. Los jugadores del Barça intentaron consolar a Michael Laudrup. Ese noche también jugó su hermano Brian... además de Peter Schmeichel, Vilfort, Jensen, Povlsen...

En Aarhus comenzó todo, hasta el tiki-taka

Salto de siglo. Fase de clasificación para la Eurocopa 2008. Al día siguiente del día de la Hisponidad. 13-10-2007. España llegaba obligada a ganar para por lo menos asegurarse la segunda fase del grupo. El partido se jugó en Aarhus, no en el Parken, el estadio por excelencia de los daneses, que estaba clausurado por sanción. Dinamarca ya no tenía la pléyade de jugadores de las décadas anteriores, pero no había dejado de ser un equipo competitivo. Aragonés venía tocado del partido anterior en Oviedo. Estaba tenso. Llegaba sin Puyol y sin Villa, lesionados, y en el entrenamiento de la víspera se tuvo que retirar Fernando Torres, entonces jugador del Liverpool. Tamudo titular. "Le conozco bien, aunque vosotros le conozcáis menos, es listo para cómo quiero jugar. Sabe entrar y salir, jugar entre líneas", decía Luis con una sonrisa burlona.

Para ese día, el técnico tenía preparada una variante táctica. "En lo físico a estos daneses no les podemos ganar, vamos a jugar a lo nuestro, con nuestras características. Es un día para tener el balón, jugarlo rápido, el césped esta mojado, nos viene bien". Juntó a Xavi, Cesc e Iniesta por detrás de Tamudo. Y Joaquín como extremo derecha, aunque su primera idea era poner también a Silva y así componer la figura de los cuatro 'enanitos, que podían ser cinco si contabas a Tamudo. Albelda por detrás de ellos. Para colmo, España se adelantó en el marcador con un gol de Tamudo... de cabeza. Antes del descanso llegó el segunda. En esa acción de 28 pases en 1,13 segundos en la que intervinieron nueve jugadores y remachó Sergio Ramos nació el tiki-taka.

Tamudo es abrazado por Joaquín tras su gol clave a Dinamarca.  AP
Tamudo es abrazado por Joaquín tras su gol clave a Dinamarca. AP

Dinamarca apretó a su manera en la segunda parte. Tanto que Tomasson marcó a dos minutos del final con los españoles agotados. Aquella gente rugía por el empate, pero los calló Riera, medio recién salido al campo. "El gol de Sergio es uno de ejemplo de lo que queremos hacer con estos jugadores. Es su mérito. Saben tocar, crear y llegar. Nos falta un poco de saber competir, pero hemos sabido ganar". Una vez más Dinamarca había sido el mejor bálsamo acuciada.

Del Bosque debutó contra Dinamarca y quedó bendecido

Pocos meses después, tras la Eurocopa 2008, 20-8, para bendecir la llegada del nuevo seleccionador, Vicente del Bosque, nada mejor que jugar el denominado 'amistoso de agosto' contra Dinamarca en el día de su estreno. "Lo que me faltaba el primer día es que llevemos toda la vida ganando a los daneses y ahora llegue yo y perdamos". No. España no perdió. Es más jugó y ganó con la autoridad de quien se acababa de proclamar campeón de Europa. Pocos cambios en relación al pasado más reciente. Jugó todavía Senna ese partido. Y en la segunda parte entró Xabi Alonso. Marcó el 0-1 y el 0-3. Xavi, el 0-2. A partir de entonces el de Tolosa comenzó a ser titular.

Del Bosque suspiró tranquilo. Su presencia no había roto la racha contra Dinamarca. Aquel fue el último enfrentamiento entre las dos selecciones. Han pasado 16 años y, por supuesto, ninguno de aquellos protagonistas están en activo. El último en retirarse, el martes, Andrés Iniesta. Aquel encuentro estuvo a punto de suspenderse. Horas antes un avión de Spanair había sufrido un accidente con 154 víctimas.