Yo trabajé con Berlusconi: "En mi vida he bajado la mirada, pero a él no conseguía mirarle a los ojos"
El presidente de Milan, recientemente fallecido, acaparó anécdotas de todo tipo en su larga trayectoria.

Era un día más en Milanello. "Silvio Berlusconi, dueño y presidente del club, desciende de su helicóptero en uno de los campos de entrenamiento para pasar un rato con su equipo. Nadie le da importancia. Ni se inmutan", escribe Enrique Ortego, periodista, sobre la primera vez que coincidió con el mítico presidente del AC Milan. Una anécdota sencilla, una foto que representaba la realidad: el hombre más importante del club durante varias décadas, protagonista en muchos de los mayores éxitos del club y fallecido el pasado lunes a los 86 años de edad.
"Su carisma y su inteligencia eran algo increíble", decía Gennaro Gattuso. Sabe de lo que habla, claro, después de tantos años juntos. Puro rossonero. "En mi vida difícilmente he bajado la mirada cuando hablo con la gente, pero con él no conseguía mirarlo a los ojos, bajaba la mirada", recordaba sobre Berlusconi.
Un presidente pero también una leyenda. A todos los niveles. Con influencia en el césped, por supuesto, y en las decisiones de todo el club.
Una petición: Suso como atacante
Suso tiene para escribir un libro con Berlusconi. El presidente se peleaba con los entrenadores para colocarle en la mediapunta. Así lo recuerda el propio Gatusso: "Me llamaba un día sí y otro no porque quería a Suso como mediapunta, me insultaba como a un perro porque decía que no entendía nada, que tenía que ponerlo como mediapunta. Yo le intentaba explicar por qué lo ponía por la derecha, era el jugador que hacía la diferencia. Intentaba explicarle, pero él decía: 'Yo he hablado con Sacchi, Capello, y piensan como yo', entonces era imposible (ríe)", cuenta.
"Me insultaba como a un perro porque decía que tenía que poner a Suso como mediapunta"
Ex entrenador del Milan
Silvio tenía una especial predilección por el gaditano, al que fichó del Liverpool. Le costó hacerse un hueco, pero con el tiempo se convirtió en referencia. Por eso exigía a los entrenadores que le pusiera de mediapunta.
Acostumbrado a conseguir rápido lo que se proponía, llamaba e invitaba a jugadores a su casa de un día para otro. En mitad del verano telefoneó a Boateng, que se encontraba en Grecia de vacaciones. "Te espero mañana en mi casa", le dijo desde el otro lado. Le daba igual dónde se encontraba. Lo llamó y se lo dijo. El jugador acudió a la cita y acabó fichando por el Milan en su segunda etapa.

Cuando fue a por Rivaldo
En la mesa de negociaciones, o donde fuera, Berlusconi trataba de conseguir su objetivo. Con Joan Gaspart, entonces presidente del Barcelona, tuvo mucha relación: "Vi muchos partidos con él al lado. Era un hombre apasionado, que sentía los colores del Milan como algo muy suyo. Llegué a ir a comer a su casa varias veces. Era un hombre encantador que enamoraba a las personas con las que hablaba. Simpático. Nunca se enfadaba en las negociaciones", recuerda sobre el italiano.
Y retrocede a un día que no ha olvidado: "Después de un partido en Milán me dijo que quería bajar al vestuario, al mío, porque quería fichar a Rivaldo. Riéndose", cuenta sobre aquella situación. "Yo le dije que cómo pensaba que yo fuera a dejarlo ir. Quería saludarlo y aprovecharlo para hacer una oferta. Le dije que contactara con un intermediario si quería intentarlo, pero aquel día no. Hacía las cosas con una simpatía natural, reía mucho. Al final me dio la razón y no le dejé entrar".

Lo que sucede en el palco, se queda en el palco. "Durante el partido era un ultra del Milan", sigue explicando Joan Gaspart. "Tuvimos momentos tensos durante los encuentros: discutíamos sobre si era o no penalti, nos acusábamos de haber comprado árbitros… Éramos dos ultras (irónicamente). Sólo tengo palabras bonitas".
Ofreció pagar dos operaciones de nariz
El español Dídac Vilà formó parte del Milan entre 2011 y 2015, aunque sólo jugó un partido. Pero se acuerda bien de esa época. "Era un showman. Siempre que venía por Milanello trataba a la gente súper bien. Cuando nos venía a ver, él animaba la fiesta. Tenía una autoridad, un poder y un carisma brutal. Todos tenemos como ese miedo de decir, 'hostia, qué respeto', pero después él rompía el hielo, te soltaba una broma y así ya todo estaba de tú a tú", rememora sobre Berlusconi.
"Él rompía el hielo, te soltaba una broma y así ya todo estaba de tú a tú"
Ex futbolista del Milan
"A Tassotti, que en ese momento era segundo entrenador, le dijo que como tenía la nariz muy grande, si quería, él le pagaba la operación. También llegó otro jugador que también tenía la nariz muy grande y aparece de golpe en Milanello, empieza a hablar con nosotros y suelta: 'Bueno, ahora un tema importante'. Y se dirige a ese jugador y dice: 'Como ya le dije a Tassotti, si quieres yo a ti también te pago la operación de nariz y así estás más guapo'", rememora sobre la situación.
Un presidente que iba en helicóptero a los entrenamientos, que influía en las decisiones de los entrenadores, que ofrecía operaciones de nariz a sus futbolistas... Silvio Berlusconi, un personaje trascendental en la historia del AC Milan. "Una vez me dolía mucho la espalda y me recomendó a un doctor suyo. Me hizo ir hasta un pueblo de Italia para que me tratase", concluye Dídac Vilà.