ATLÉTICO DE MADRID

La nueva vida de Milinko Pantic, el mago del Doblete: "Soy un luchador nato, moriré con las botas puestas"

La leyenda del Atlético de Madrid visita Relevo 25 años después de vestir la camiseta rojiblanca por última vez.

Milinko Pantic (56), exjugador del Atlético de Madrid. /J.R. LADRA / COLPISA
Milinko Pantic (56), exjugador del Atlético de Madrid. J.R. LADRA / COLPISA
Andrés G. Armero
José Luis Guerrero

Andrés G. Armero y José Luis Guerrero

Su primera lesión en 15 años, un gemelo maltrecho tras un partido de pádel, no le impide cumplir su palabra y visitar Relevo. Milinko Pantic (Loznica, 1966), el '10' que sacó al Atlético de Madrid de la UCI y lo condujo hasta el Doblete, habla claro, libre y directo desde el calentamiento de la entrevista. Le acompaña un amigo, otro mago, Pablo Corner, que traslada a nuestra redacción su exitoso show de la sala La Reina Lagarta para ayudarnos a reconstruir la historia del genio serbio.

Como jugador, su explosión internacional se produjo de forma rocambolesca a los 29 años, gracias en parte a una cinta de vídeo con varias de sus mejores jugadas que envió por correo postal al técnico Radomir Antic. Ahora, a los 56 años, afronta otra lucha contra el crono, más compleja si cabe. Una batalla de la que otros se hubiesen retirado hace tiempo. Pero 'Sole' sólo hay uno.

¿De dónde viene lo de Sole?

Se pronuncia 'Shole', no 'Sole'. Es un tema familiar. Mi abuela me lo puso con cariño y se ha quedado. No tiene nada que ver ni con el nombre ni con el apellido. Cada vez más gente me llama así, en España y en Serbia. Me gusta.

Se cumplen 25 años de su adiós al Calderón. ¿Se imaginó que algún día vestiría de rojiblanco?

Todavía no me lo creo. ¡Con 29 años ponerme una camiseta rojiblanca por primera vez en mi vida! Esto para mí fue lo más fuerte, porque yo soy del Partizán de Belgrado. Nuestro gran rival es el Estrella Roja, que viste de rojiblanco. Antes del Atlético, jamás me había puesto esos colores.

Milinko Pantic, en la entrevista con Relevo. A. CORRAL / S. FENOLL

Pero usted no era la primera opción para aquel Atlético de Radomir Antic de la 95-96.

Sí, es cierto, yo era la cuarta opción: Enzo Scifo, Robert Prosinecki, Slavisa Jokanovic y yo. Era imposible. ¿Cómo me iba a fichar el Atlético de Madrid teniendo a estos tres fenómenos por delante? Por una cosa u otra, se cayeron y me llamó el míster. Ya había coincidido con Radomir en Partizán un año. Y me quiso llevar al Real Zaragoza en su etapa de entrenador (1988-1990), pero había una ley tonta para deportistas en Yugoslavia y no podíamos salir de allí antes de los 28 años.

¿Es cierto que una cinta de vídeo fue clave en su fichaje por el Atlético o es una leyenda?

Correcto. La envié a través del correo, como dios manda, no como ahora (risas). Radomir me contestó en dos días. Me dijo: 'Hijo, no fiches por ningún equipo, te quiero'. Y eso que aquella cinta estaba incompleta. Llamé a un chico griego y me la preparó en media hora, con muy pocas cosas. Jugué muchísimo mejor en Grecia que en España, donde tenía más presión y el míster me puso de organizador. Yo era mediapunta, pero me adapté. Los grandes jugadores se adaptan rápido. Me pude lucir gracias a Juan Vizcaíno (centrocampista defensivo en aquel Atlético), él fue la clave del doblete.

'Rado', siempre presente

El mago Pablo Corner, en un juego con Pantic en honor a Antic. A. CORRAL / S. FENOLL / M. NOVOVITCH

¿Cómo era Radomir Antic?

Era muy bueno. Abierto, listo, agradable, un tipo de fútbol. Buen padre, buen abuelo… La verdad, es una pena que no esté con nosotros. Se ha ido demasiado pronto.

¿No le asustaba firmar por un equipo que venía de tener tantos entrenadores en tan pocos años?

En Grecia, cuando lo comenté, todo el mundo me decía 'estás loco, cómo vas a ir allí, te van a echar en una semana'. Lo sabía todo el mundo: el entrenador duraba como un yogur y los jugadores, igual. Yo quería probarme. No era una decisión fácil. Cuando hablé con el presidente del Panionios, él lloraba como un bebé. Pero bueno, a los griegos les salió muy bien la jugada, ganaron 700.000 dólares, porque tenía contrato.

Usted conoció la cara más amable de Jesús Gil. ¿Cómo definiría al expresidente colchonero?

Perfecto, el mejor del mundo. A mí me ha tratado como a un rey. Nunca tuve ningún problema con él, de verdad, le echo mucho de menos. Era diferente, una persona que nace cada 100 años. Era un tipo natural. Lo que pensaba, te lo decía, te gustase o no. Era directo. A él también le gustaba mi manera de ser.

¿Por qué?

Yo era muy cerrado, pero muy cumplidor. Yo no era una persona que besaba mucho el escudo, sino alguien que sentía por dentro la camiseta y lo demostraba. Yo era un tipo muy simple en el vestuario. Llegaba el primero y me marchaba el primero, siempre. La clave de aquel equipo fue también Roberto Solozábal, el capitán. Era igual que yo, los dos somos virgos. No era de hablar mucho, sino cerrado, pero movía al vestuario muy bien. Había una mezcla muy buena en aquel grupo.

E hicieron historia con un once que los atléticos recitan de memoria: Molina; Toni, Geli, Solozábal, Santi; Vizcaíno, Simeone, Caminero, Pantic; Kiko y Penev.

En la pretemporada se vio algo diferente, pero nadie pensaba que íbamos a ganar un Doblete. El equipo casi baja a Segunda el año anterior. Se traen a un desconocido de Grecia; a Geli, Santi y Molina del Albacete, que había bajado a Segunda; a Penev, con dudas... Yo terminé la pretemporada con los griegos, con un entrenador rumano de la vieja escuela, con triple entrenamiento diario; y vine al Atlético a hacer otra pretemporada. Gracias a eso llegué a tope incluso al final de la prórroga en la Copa del Rey.

Y Pantic hizo historia con el '10'

Pablo Corner diseña un juego en homenaje a Pantic, el '10'. A .CORRAL / S. FENOLL / M. NOVOVITCH

¿Aquel gol de cabeza al Barcelona en La Romareda en la final de la Copa en 1996 fue el más importante de su vida?

Sí. En la pandemia, retransmitían partidos antiguos. A mí no me gusta verme por televisión, pero por primera vez en mi vida, vi aquella final de Copa. Sudé como nunca. Sabía el resultado, pero decía 'joder, nos van a empatar'. Los cuatro, con mi mujer y mis hijas, viendo los 120 minutos. Sudando. La primera parte no recibí muchos balones. En la segunda y en la prórroga, Johan Cruyff me puso el marcaje individual de Roger. Pero me desmarqué en una jugada ensayada y marqué el gol. Y además con la cabeza, que yo la usaba para pensar.

Usted era más de poner centros. Lo de la estrategia de aquel equipo de Antic a balón parado pasó a la historia.

Lo del balón parado siempre ha sido, es y será muy importante en el fútbol mundial. Ahora se trabaja cada vez menos. Parece que un córner es un castigo para algunos equipos y que lo saca el que está más cerca. Se ha perdido el número '10' de toda la vida, el fútbol ha cambiado tanto… Ahora hay tantos dobles, triples pivotes… En nuestra época, cada equipo tenía un especialista para córneres, faltas y penaltis. Hay que tener automatismos. Muchas veces me quedaba con Simeone tras el entrenamiento para poner los centros y que se acostumbrase a mis efectos, atacaba muy bien el balón.

¿Era usted el gran especialista de su época?

Yo soy muy humilde, ha habido muchos especialistas. El mejor de todos, para mí, era Sinisa Mihajlovic. Además, Marcos Assunçao, del Betis, cómo la pega, incluso ahora a su edad; Juninho Pernambucano; mis ídolos Michel Platini y Zico. Antes había muchos más. Ahora, si me dices 'dame cinco especialistas en el mundo', no llego. Te hablo de gente que le pegue con el interior, con la rosca, de esos hay muy pocos.

Pasemos página a la segunda parte de su vida. ¿Cómo es el fútbol del Pantic entrenador?

Una mezcla de todo, fútbol yugoslavo, holandés y, por supuesto, español. He tenido muchos entrenadores y siempre apuntaba los entrenamientos de los buenos, como Radomir Antic o como Emeric Jenei, el técnico rumano que tuve en Grecia, ganó una Copa de Europa con el Steaua. Pero también he tenido malos y me ha servido de mucho, para saber cómo no hay que hacer las cosas. Ahora soy entrenador, aunque no tenga trabajo, y le doy mucha importancia al balón parado. Cuando estaba en el Atlético de Madrid B, mi equipo fue tercero de toda España en esta faceta en ataque y, en defensa, no recibimos ni un gol a balón parado en un año.

Milinko Pantic, sobre sus sueños como entrenador. A. CORRAL / S. FENOLL

De jugador, llegó al éxito muy tarde. ¿Le va a pasar lo mismo de entrenador?

Parece que sí, si no termino en un psiquiátrico antes (risas). Porque es muy duro. Cuando acabas el curso de entrenador, todo el mundo te habla de paciencia, pero nadie te dice cómo se entrena esto. Es muy complicado. A mí me gusta mucho el deporte, me está salvando la vida. Ahí me olvido de estas cosas. De jugador, por mi talento, tenía que haber estado mucho antes en un grande de Europa. Me fui por el camino más largo y complicado, pero llegué. Igual que de entrenador voy a llegar, segurísimo. Tengo mucha confianza, creo en mí, sé lo que sé, estoy tranquilo. Cuándo me va a tocar, no tengo ni idea, pero me va a tocar segurísimo.

¿De dónde sacas esa fuerza para seguir creyendo tras varios años sin equipo?

Yo soy un deportista total, un luchador nato. Siempre he dicho: 'Yo me muero con las botas puestas'. Y así va a ser. El fútbol es mi vida. Yo iba al colegio con un balón y una mochila. Me iba con las botas de fútbol puestas al colegio a los 7 años, como un caballo entrando en el colegio.

Una pregunta que se hacen todos los atléticos. ¿Qué le ha faltado a este club para ganar la Champions?

Muy poco. Hemos tenido varios equipos para ganarla. En nuestra época (1997) fue por detalles pequeños. Jugamos contra el Widzew Lodz polaco en el Calderón. Si empatábamos, evitábamos al Ajax en cuartos y nos enfrentábamos al Auxerre francés. Nadie me dice nada y, en el minuto 83, marco un gol de falta. Nos toca el Ajax de Overmars, Kluivert, los De Boer, Van der Sar... con el maestro Van Gaal. Y hacemos un partidazo allí, 1-1. Y en la vuelta, otro. Pero falla Esnáider un penalti, luego Aguilera pierde una lentilla, sale del campo y ellos lo aprovechan y marcan gol. Son detalles pequeños, como pasó en Lisboa y Milán. Tarde o temprano, el Atlético va a ganar la Champions League. Ojalá conmigo.