La peregrinación del Paiporta hasta Valencia para devolverle al pueblo algo de vida: "Al final se ha sumado todo el equipo"
Las jugadoras han recorrido una hora y media por terrenos embarrados para dejar suministros en la localidad y a los equipos de categorías inferiores.

Son tiempos duros en Valencia, unos días en los que es difícil encontrar la esperanza. Una DANA derivó en una riada y arrasó el sur del río Turia. Ha pasado el temporal, pero no el drama, después de una tormenta de esta magnitud el trabajo se dispara. Hay mucha gente necesitada y no tanta gente con capacidad para ayudar en tan difíciles circunstancias.
La única cara positiva de estos momentos es el recordatorio de la bondad humana. Pongamos el ejemplo del Paiporta CF, un equipo modesto, de uno de los municipios más afectados por la riada. La mayor parte de las jugadoras del primer equipo son de fuera de la localidad, pero no iba a dejar de arrimar el hombro en la medida de lo posible.
La llamada de los mandos del club, el director y el subdirector, tuvo una respuesta unánime por parte de las jugadoras. Tocaba peregrinar, recorrer los caminos que van desde Valencia a Paiporta, lo más cargados de comida posible, para llevarle un poco de vida al pueblo.
No es agradable hacerlo, el camino está lleno de barro, las comunicaciones están cerradas, ni se plantea el transporte rodado. La caminata dura una hora y media, sorteando el fango y con las mochilas llenas. Bueno, mucho más, las mochilas, los carritos, las bolsas, las maletas... cualquier cosa que pueda llevar grandes cantidades de material es bienvenida. En Valencia ciudad han comprado víveres. Llevan agua, comida, leche o medicamentos. La idea es ayudar primero a los niños del club, ellos sí de Paiporta, con los que conviven a diario. También a los abuelos, los que menos capacidad tienen para buscarse la vida.
"Empezamos a recolectar comida anoche, cuando pasó lo comentamos con Héctor, empezamos unas pocas a hablar, al final se ha sumado todo el equipo", explica una de las jugadoras, las que han llevado la voz cantante en este paseo.
En otro momento tocará hablar de lo deportivo, el campo en el que juega el equipo ha quedado destrozado. "Parece una piscina olímpica", explica Junior García, el directo deportivo. Es secundario, allí termina la primera parte de la caminata, pues han citado a los chicos de la cantera para ayudarles. Se ven caras de cansancio, pero eso no impide seguir con la labor. Cuando todos los niños del club han recogido ya comida, todavía sobra un poco más para repartir. La comitiva ha sido muy eficiente, muy capaz de llenarse de provisiones para el pueblo.
Las historias de dolor se suceden. Cuenta el subdirector a Relevo que todos los jugadores están bien, pero muchos de ellos han perdido la casa. Uno de ellos, jugador del Cadete (14-15 años), está atrapado en casa con su familia, sin agua y sin luz. La comitiva del Paiporta se acerca a la casa, les llama. Está todo impracticable, así que tienen que subir por el balcón para darles el agua y la comida.
Para muchos será un punto de inflexión en su vida. Es imposible olvidar según qué imágenes. Uno de los niños explica cómo rescató a una chica de morir arrastrada por el agua. Historias escalofriantes, de esas que desde lejos, cuando se ven en televisión, ponen los pelos de punta, que ahora en algunos municipios colindantes en Valencia se multiplican.
"Nos pilló el coche, con todo el río, y vimos a una chica que estaba pasándolo mal, se le calaba el coche... un desastre. La chica se agarró a nosotros, nadando, el agua nos llegaba hasta el pecho. Nos tuvimos que esconder en un árbol. Gracias a dios no nos pasó nada, porque tres coches se subieron encima y de milagro no nos aplastaron", explica el chico, intentando salir poco a poco del tremendo susto.
El camino por el centro deja algunas caras de alivio. Llevan leche y comida para niños y ancianos. Llaman a las puertas, se acercan a las casas de los mayores para entregarles lo que han ido a comprar en Valencia. Algunos preguntan si ya se han abierto los centros comerciales, al verlos a ellos tan cargados de comida. La respuesta es no, claro, conseguir ahora mismo suministros de primera necesidad es una tarea pesada y dura. Gritan a los balcones y se ven caras de alivio. No ha terminado, pero se ha dado un paso para mejorar las cosas.