SEVILLA 1 - OSASUNA 1

Budimir aumenta el drama del Sevilla entre gritos de "Directiva, dimisión"

Isaac Romero adelantó a los andaluces pero Budimir puso el empate en el Sánchez Pizjuán. Suso fue expulsado en el tramo final.

Jesús Navas pelea un balón con Mojica./EFE
Jesús Navas pelea un balón con Mojica. EFE
Raúl Rodríguez

Raúl Rodríguez

La bombonera de Nervión se preparaba para una de las citas más especiales. Bajo el marco de otra final, y con la orilla del descenso por los tobillos, el cóctel de emociones planteaba una tarde difícil. Más aún, con la montaña rusa que provocaban la tristeza del homenaje a los fallecidos en el accidente de tráfico con la enésima protesta de miles de aficionados hacia la cúpula directiva. Ante todo este marco, la motivación se contagió en los de Quique, con un arranque de garra. E Isaac, que volvía a contar con la oportunidad de ser titular, aprovechó la fe para dar el primer susto a Osasuna. Gran recorte en el área que cerró con el zurdazo a palo largo. Estuvo atento Herrera, que sacó una mano providencial para salvar medio gol.

El guion de partido de Osasuna, viendo el arranque, se decantaba por la gestión de las emociones. Con Moi, Iker e Ibáñez en el centro del campo, el objetivo era meter cloroformo en cada robo. Arrasate primaba por la paciencia. Y, pese a que los hispalenses seguían apretando en campo rival, los rojillos eran los que mostraban comodidad. Hasta que, en otra sólida candidatura a '9' titular, Isaac abrió la lata. Y calcó la jugada del arranque, esta vez, con caño incluido a Catena. Pero Herrera se quedó clavado en el suelo ante el derechazo del canterano. Nervión aprovechó, en pleno estallido de júbilo, para volver a dejar claro a la directiva quién puede ser el salvador.

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El gol despertó un correcalles que ahora si beneficiaba al Sevilla Y, mientras Arrasate protestaba por el saque de banda donde nace el gol, Ocampos rozaba el segundo tanto. De nuevo aparecía Isaac por medio, con un jugadón que dejaba al argentino en boca de gol. Pero Herrera se hizo grande con otro paradón. Los rojillos, antes del descanso, aumentaron el ritmo para igualar. Y el Sevilla se arremangó a nivel defensivo, liderados por un Marcao determinante en cada choque. Con ese esfuerzo, los de Quique conseguían pasar por vestuarios con el resultado en su favor.

Osasuna igualó el vigor de su rival al arranque de la segunda mitad, dando un claro paso adelante que devolvía las dudas en defensa. Los de Quique olvidaron el orden, y Budimir quiso aprovecharse rápido de la situación. A balón parado, caza el envío David García, le pega con la zurda y Budimir, que se cuela en la trayectoria del disparo, acaba manándola a guardar. De nuevo, Jagoba veía el camino por la gestión de las emociones. Más aún, ante el grave bajón del Sevilla.

A Quique le llegarían más quebraderos de cabeza. Con fallos en el verde, a través de un Marcao que volvía a desconectarse, y con más enanos en el jardín de las lesiones. Sow, a los cinco minutos de entrar, tuvo que marcharse por culpa de un duro golpe en la cabeza con Ramos. Decisión que condenaba una ventana de cambios que podía ser salvadora ante el bajón físico del Sevilla. Y a la desesperada, tuvo que recurrir a un Rafa Mir que volvió a escuchar una pitada monumental.

Con el carrusel de tempestades, ante un Sevilla hundido y acobardado, Osasuna tomaría la delantera para buscar los tres puntos. Y los de Quique, ver con buenos ojos el empate. Más aún cuando el VAR, en otra decisión polémica para el historial de la temporada, decide avisar a Cuadra Fernández de una entrada de Suso sobre Aimar. Y con ello, dejar al Sevilla con 10. El larguero de los sevillistas sería el encargado de cerrar el punto en casa, salvando un disparo de Aimar en el 90'. Con el pitido final, de nuevo, se fusionó con gritos y pitada contra la directiva en la grada... "Directiva, dimisión". El mal ambiente se mantiene en un Sevilla que se desangra. Arrasate, por su parte, abraza la continuidad para volver a mirar a Europa.