Jack Grealish y el suspiro que retrata la caída de un hombre 'realizado'
El inglés tuvo que salir sustituido antes del descanso ante el Luton Town, y su imagen en el banquillo vale más que mil palabras.
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Jack Grealish está viviendo una temporada fatídica. En su tercer año vistiendo la elástica sky blue, rememora la campaña de su desembarco en el Etihad Stadium. De alguna manera, pintando una carrera con recorrido de montaña rusa a las órdenes de Pep Guardiola. Tras no convencer en su primer curso y renacer en el segundo, el tercero ha sido la representación de una caída en picado.
Las lesiones no están respetando al inglés, de 28 años, que no consigue reponerse del todo en el curso 2023/24. Ya tuvo un primer tiempo de baja en septiembre debido a una lesión en el muslo que apenas lo apartó de la dinámica del equipo durante tres encuentros. Los suficientes para perder la titularidad en un equipo con una competencia voraz como es el Manchester City y a las órdenes de un entrenador tan meritocrático como Pep Guardiola.
En este caso, el técnico no tuvo más remedio que sacar del campo a Grealish cuando la eliminatoria de octavos de final de FA Cup apenas llevaba 38 minutos de juego, y dio entrada a un Jérémy Doku que en su primera temporada en Manchester está siendo del gusto del de Sampedor. El episodio colmó el vaso del '10' citizen, que si bien aguantó las lágrimas (o al menos las escondió), fue el único gesto que le faltó para evidenciar y retratar su momento anímico y de forma más bajo. Un profundo suspiro y el acercamiento de su compañero y amigo Phil Foden, captados por las cámaras, son las pruebas.
— Drunk Jack Grealish (@DrunkGreaIish) February 28, 2024
Guardiola no 'perdona'
A Guardiola no le quedó más remedio que efectuar el cambio. Aunque probablemente con el paso de los minutos y sin tener que ser obligada, la sustitución se hubiese producido. El rendimiento del exjugador del Aston Villa no es el mejor esta temporada y su técnico lo sabe, reconoce y soluciona como debe: dando prioridad a los que están listos. "No puedo darle a los jugadores tres o cuatro partidos para que cojan ritmo. Tienen que tener ritmo para jugar 20 o 90 minutos. En el más alto nivel, el equipo no te espera", dijo precisamente en la previa al encuentro ante el Luton Town.
Aunque bien es sabida la estima que tiene por el inglés. Lo demostró deseando su pronta y eficaz recuperación (es la misma lesión que sufrió en septiembre) tras el partido, así como en la propia previa en la que le dejó el recado sobre su rendimiento: "Lo he dicho desde el día uno, le necesitamos. Aporta una calidad especial para nuestro equipo".
Esa calidad de la que habla Guardiola fue la que Grealish destapó la temporada pasada, en la que su participación fue sustancialmente mayor y más determinante para la consecución del triplete. Ahora, apenas acumula 700 minutos de Premier League. Y esa caída evoca, inevitablemente, a la imagen de un Jack Grealish nuevamente realizado como futbolista en un autobús celebrando por todo lo alto su renacimiento.

Su llegada a Manchester no fue sencilla, recibió críticas y aunque fue de la partida para su entrenador, el rendimiento no fue el que se esperaba cuando se desembolsaron cerca de 120 millones de euros por él. Aquella imagen, sin camiseta, con los brazos extendidos y una especie de clamor al cielo dando las gracias por su resurrección, queda lejos tras ver su hundimiento en Luton.