La historia del gol del City en Anfield que no fue un córner, que fue un pase, y que se inventó Carlos Vicens, un mallorquín
Así se fraguó el decisivo gol de John Stones contra el Liverpool en Anfield.

"Bad day for the dogs" suelen decir la gente de Manchester cuando sopla el viento, diluvia y hace frío en la ciudad. No pasa tan a menudo como muchos piensan, pero ocurre. Y el viernes, cuando Guardiola trataba de que los chicos atendieran a sus consignas tácticas antes de la visita a Liverpool, hacía uno de esos días en que los perros no pasean solos por las calles, así que Guardiola le regaló 15 minutos de la sesión a Carlos Vicens. Suelen dar rédito la concesión. Sin ir mas lejos, el miércoles, en Champions, contra el Copenhague, reportó dos goles antes de que el reloj marcara los diez minutos de partido.
Así que el viernes, al final del entrenamiento, Carlos citó a Carlson, a Julián Álvarez a Aké, a Stones, a De Bruyne y a un par de jugadores más, y se los llevó al campo indoor, al cubierto, anexo al edificio principal de la CFA, para que trabajaran en seco a cubierto. Allí, primero les enseñó cómo defendía el Liverpool los saques de esquina al primer palo, en una pantalla de vídeo. Habían descubierto con el equipo de scouting que el Liverpool no tapaba el primer palo, que McAllister o Endo , dependiendo de quien jugara, defendían muy lejos, casi en la línea del área pequeña. Intuyó que con un bloqueo dejarían absolutamente vendido al portero en el primero palo. Así que Vicens, el estratega mallorquín del equipo, el tipo que se las ingenia para defender y atacar en eso que en futbol británico llaman el set pieces, buscó cómo conseguir un remate limpio muy cerca de la portería.
El único problema fue que De Bruyne le dijo que él no golpeaba, que él no sacaba el córner, que él no podía porque había terminado muy cargado. Y y el técnico estaba convencido de que antes que un centro, debían activar un pase, que antes que un golpeo tenso de Julián Álvarez, como viene sucediendo casi toda la temporada en los saques desde la esquina, de lo que se trataba era de que el belga diera un pase al palo corto. Uno de los suyos. Pero el belga, que anda tocado, y algo enfurruñado, le dijo que no, que no ensayaba la jugada. Los técnicos le dijeron que vale, pero que se quedara a ver el ensayo. Y se quedó a ver cómo se practicaba el bloqueo a un supuesto defensor del Liverpool, de lo que debía hacer Aké, y cómo la ponía Julián Álvarez para que Stones rematara. No salió mal.
En Anfield, en la primera vez que el City sacó desde la esquina, desde la derecha del ataque, un zurdo sobre la derecha, Aké bloqueó a McAllister tal y como estaba previsto. Uno menos. De Bruyne se la pasó a Stones, sí, un buen pase y, ¡zas!. Gol. 0-1.
Guardiola buscó en el banquillo a Carlos Vicens y le señaló. Al fin y al cabo, ese gol había nacido en su idea. Otro gol de pizarra. Otro gol imputable al mallorquín. También se lo reconoció John Stones después del partido, con nombre y apellidos, ante las cámaras de la televisión.
La verdad es que Carlos Vicens no debería estar a día de hoy en el City porque hace dos años llegó a un acuerdo con el Heracles Almelo. Pero resultó que los holandeses bajaron a Segunda y cambiaron de director deportivo. Con la casa en cajas para la mudanza y habiendo comunicado su adiós, le pidieron romper el contrato. Y lo rompieron. Mientras el City celebrara el cuarto título de la Premier de la era Guardiola, Pep supo de la situación y le invitó a quedarse. Y tan sorprendido como agradeció, se quedó en el club, y con Anna, su esposa, deshicieron las cajas. Ahí siguen, con su bebé . Anna Gil es la head of marketing strategy and planning del club y se conocieron cuando el técnico visitó por vez primera el club en un partido contra el Bournemouth en casa la primera temporada de Guardiola en Manchester.
Vicens (Colonia San Jordi, Mallorca, 1983) estudió Economía en la Universidad de las Islas Baleares y se licenció en la Universidad de Austin, Texas. Sacó la Licencia de entrenador de la UEFA el año 2012, después un master en el INEF de Barcelona y el curso de Postgrado como entrenador en Lisboa. Antes, jugó en las inferiores del Mallorca, con el que fue subcampeón juvenil de la Copa del Rey y mientras estudiaba en los USA, jugó en la los Aztex de Austin. Al regreso a Mallorca, dirigió a varios equipos de Tercera de antes de aterrizar, por idea de Txiki Begiristain, la temporada 2017-18 en Manchester como ayudante de Gareth Taylor en el equipo juvenil, con el que fue campeón dos años seguidos de la categoría. El año 2020-21 se hizo cargo del equipo, dirigiendo a jugadores como Eric García, Doyle, Delap, Romeo Lavia o Cole Palmer, entre otros.
Ahora, Carlos Vicens comparte despacho con Juanma Lillo, un despacho al que los españoles del City conocen como "el botafumeiro" por el pestazo a incienso que echa. Se conocen desde que el mallorquín dejó el banquillo del Pestany, un equipo de la tercera de Ses illes que llegó a jugar la promoción de ascenso contra el Ibiza, y se dedicó a estudiar el trabajo de entrenadores que admiraba mientras daba clases de economía. Fue entonces cuando conoció a Lillo, que le abrió las puertas del Sevilla. Se cayeron bien y ahora trabajan codo con codo. Y comen poco, porque a los dos les ha dado por hacer ayuno, así que hacen perpetuo ramadán y sólo comen cuando cae el sol. Trabajar trabajan mucho. Que se lo pregunten a Pep, a Stones y a Jurgen Klopp.
Y no hay día que no se invente un pase desde la esquina que termina en gol.