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Qué pasó en la tragedia de Hillsborough

Se trata de una de las mayores catástrofes asociadas al fútbol en la historia.

Imagen de la tragedia de Hillsborough./EFE
Imagen de la tragedia de Hillsborough. EFE
Javier Mercadal

Javier Mercadal

El fútbol no es ajeno a las desgracias. Pese a ser un pasatiempo, algo creado en un principio para el disfrute, sobre todo desde el punto de vista de los espectadores, lamentablemente también tiene su historia negra. Una serie de hechos y sucesos que, en muchas ocasiones, se cobraron el máximo peaje. La tragedia de Hillsborough es uno de esos eventos que marcaron el curso del balompié debido a la magnitud de la catástrofe acaecida.

La tragedia de Hillsborough se llama así porque sucedió en las gradas del estadio de Hillsborough, hogar del Sheffield Wednesday desde 1899. Se trata, por tanto, de uno de los estadios con más solera del mundo. El 15 de abril de 1989 fue designado sede de una semifinal de la FA Cup entre el Liverpool y el Nottingham Forest. El partido no se llegó a disputar, jugándose semanas más tarde en Old Trafford. El Liverpool acabaría ganando aquella Copa, aunque aquello fue lo de menos.

Qué pasó en la tragedia de Hillsborough

En la tragedia de Hillsborough murieron 97 aficionados del Liverpool a causa de una avalancha humana. Además, otros 776 resultaron heridos. La gran mayoría de los fallecimientos, 94 en concreto, se produjeron en el momento, fundamentalmente por asfixia o aplastamiento. Dos más perdieron la vida días más tarde en el hospital, al no poder recuperase del coma producido durante la tragedia. Finalmente, en 2021, la Justicia británica reconoció que Andrew Devine, quien falleció 32 años más tarde, pero a causa de las lesiones cerebrales graves e irreparables que sufrió durante la tragedia, era la víctima número 97 de Hillsborough.

Además, se da la circunstancia que, de las 97 víctimas, 38 poseían una edad comprendida entre 10 y 19 años. No solo eso, 41 más tenían entre 20 y 29 años. O, lo que es lo mismo, 79 fallecidos tenían menos de 30 años. Si bien no se trata de ponderar el valor de una vida sobre la de otra, tal cantidad de fallecidos tan jóvenes consternó a toda la sociedad británica de la época. Si bien el fútbol, y más concretamente los incidentes que se producían a raíz del fenómeno del hooliganismo, ya estaba bajo la lupa, lo ocurrido el Hillsborough fue crucial para que ocurriese unos cambios que dibujaron el espectáculo que conocemos en la actualidad.

Por qué sucedió la tragedia de Hillsborough

Para conocer por qué sucedió la tragedia de Hillsborough, lo primero es tener en cuenta el clima social de la época. Debido al hoolignismo y la práctica habitual de invasión de campo, en muchos estadios ingleses, incluido Hillsborough, se habían instalado unas vallas de gran tamaño que separaban las gradas del terreno de juego. Además, los campos, generalmente en sus fondos, rara vez contaban con localidades de asiento. Algo que les confería una mayor capacidad, y también un menor control de la asistencia.

Al ser disputado en un terreno de juego neutral, las aficiones de Nottingham y Liverpool se dividieron a lo largo del terreno de juego. Los aficionados del Forest fueron repartidos por las gradas Spion y South, mientras que a los Reds les fueron asignados el fondo norte y la tribuna oeste. Es importante esto, pues se trata de una parte del estadio que ya había dado problemas en el pasado. De hecho, en 1981, durante una semifinal entre Tottenham y Wolverhampton, ya se produjo una avalancha humana que produjo 38 heridos. No solo eso, en 1988, un año antes de la catástrofe, Liverpool y Nottingham Forest también habían jugado una semifinal copera en Hillsborough, que terminó con una queja formal por parte del Liverpool debido a los malos accesos existentes a través de la calle Leppings Lane.

Cómo se produjo la catástrofe de Hillsborough

Como se suele decir, la del 15 de abril de 1989 fue un jornada en la que todo lo que podía fallar salió mal. Los aficionados del Liverpool acudieron en masa al partido. Además, la gran mayoría apuró el tiempo antes de entrar al estadio. Como resultado, se calcula que unos 10.000 seguidores confluyeron al mismo tiempo a través de Leppings Lane. Aquello generó un efecto de cuello de botella por el que la gente que accedía desde atrás no era consciente de que en la parte delantera había personas atascada contra las vallas.

El protocolo dictaba que en esa zona era necesaria la presencia de policías o stewards que derivasen el tráfico humano en caso de embotellamiento. Sin embargo aquel día eso no sucedió por motivos que aún se desconocen. La situación empeoró a las 15:00, hora en la que comenzó el partido y, consecuentemente, los aficionados que permanecían todavía en los accesos intentaron llegar al terreno de juego. Finalmente, en el minuto 5 de partido, la seguridad del estadio fue consciente de la gravedad de la situación (inicialmente creyeron que se trataba de un intento de invasión de campo) y el choque se detuvo. Los heridos comenzaron a ocupar el terreno de juego como escapatoria, aunque ya era demasiado tarde.

Las consecuencias de la tragedia de Hillsborough

Inicialmente, tanto la policía británica como desde algunos medios de comunicación se culpó a los aficionados del Liverpool de la tragedia. De hecho, la catástrofe fue utilizada como principal elemento impulsor del Informe Taylor y la Football Spectators Act, las dos medidas con las que el Gobierno de Margaret Tatcher trató de erradicar el hooliganismo. Algunas consecuencias de estas leyes son el que todas las gradas tuviesen asientos y cada espectador una butaca asignada, que no se vendiese alcohol en los estadios o una mayor presencia policial tanto en el interior como en los alrededores.

Desde el primer momento, la afición del Liverpool se quejó de ser responsabilizada de la tragedia. A menudo, caricaturizados como una banda de hooligans alcoholizados e imprudentes que dieron pie a la tragedia. Finalmente, en 2012, una comisión de investigación independiente determinó que la muerte de las 97 personas víctimas de Hillsborough no había sido un accidente. Al contrario, fue producto de la falta de seguridad aquel día en el estadio, así como de los malos accesos que poseía el estadio.

La afición del Liverpool fue exonerada de cualquier culpa, e incluso el primer ministro británico David Cameron pidió disculpas en la Cámara de los Comunes al respecto. Actualmente, los 97 fallecidos el Hillsborough poseen un memorial en las afueras de Anfield Road, con una placa que recoge todos sus nombres y una llama símbolo de su lucha por no ser olvidados.