BARÇA ATLÈTIC

Los diez años en La Masia del estudiante universitario que compartía noches y sueños con Lamine Yamal y Pau Cubarsí: "Ha sido uno de los mejores"

Joan Anaya ha compaginado el fútbol profesional con los estudios mientras las lesiones han puesto a prueba su mentalidad.

Joan Anaya durante el partido contra Osasuna Promesas./FCB
Joan Anaya durante el partido contra Osasuna Promesas. FCB
Jordi Cardero

Jordi Cardero

Joan Anaya (2005) lleva media vida en el Barcelona. El lateral del Barça Atlètic, al que varios coinciden en describirle como "muy buen chico, comprometido y trabajador" aterrizó en La Masia en 2015 procedente del Reus. Vivió en el centro blaugrana y fue 'vecino' de Lamine Yamal, Pau Cubarsí o Gavi. Su historia es atípica. Ya no solo por tener que afrontar un año fuera de los terrenos de juego a causa de encadenar dos lesiones en el momento en que los jóvenes suelen explotar, sino porque compagina el fútbol profesional con la vida universitaria. Está preparado para todo.

El Barça se fijó en Anaya para reforzar el Alevín D. Discreto y reservado fuera de los terrenos de juego pero activo en ellos -tiene una comprensión del juego superior a la media-, su primer entrenador en La Masia fue Dani Horcas, uno de los que más le ha marcado. "Ha sido uno de los mejores jugadores que he tenido. Un gran lateral derecho: potente, con buena salida de balón... Es un 10 dentro y fuera del campo, tiene un entorno espectacular", cuenta el técnico.

Joan llegó justo cuando el Barça sufrió las consecuencias de la sanción de la FIFA. No pudo disputar partidos oficiales hasta enero, con lo que cada semana se organizaban amistosos para que él y el resto de fichajes pudieran competir. Cada día de entrenamiento, un taxi le recogía a él, Jofre Torrents -una de las grandes promesas para la banda izquierda- o Jaume Jardí y les llevaba a la ciudad deportiva. Anaya es el último superviviente de la generación del 2005 que llegó en la etapa de fútbol siete. Más tarde se incorporaron Sergi Domínguez, su compañero de piso, Dani Rodríguez o Álvaro Cortés, con quienes comparte vestuario en el filial.

Gol de Joan Anaya en una victoria en categoria cadete. INSTAGRAM

Fútbol y vida universitaria

Culer de cuna, sus primeros recuerdos son del Barça de Guardiola, aunque la primera gran figura que tiene presente es la de Neymar. Cuando pasó a bachillerato, se marchó a vivir a La Masia para poder compaginar los entrenamientos matutinos con las clases. De casa aprendió los valores del barcelonismo y también la cultura del estudio. Cursó el bachillerato tecnológico -no todos los residentes en La Masia lo hacen- y se matriculó en ingeniería informática, siguiendo el camino de su padre. Ahora continúa los estudios en ADE, que cree que podrá compaginar y aplicar más fácilmente con el fútbol.

Anaya debutó con el filial la temporada pasada, con Rafa Márquez. El mexicano tenía la baja de Trilli, Héctor Fort -con el filial-. Llegó a poner a Marc Casadó en banda y también a apostar por el reusenc. Un puñado de partidos le valieron para convencer al entrenador, pero un pinchazo en el isquio izquierdo lo mandó a la lona. Pasó por primera vez por quirófano y cuatro meses después, tal y como rezaba el parte médico, volvió a pisar el césped. Sin embargo, un mes después de regresar, volvió a romperse en una acción similar.

El golpe fue muy duro y todavía más la recuperación, que se alargó el doble por unos problemas de cicatrización. Anaya, fuerte mentalmente pero también introspectivo, se apoyó en sus amigos y su familia. También optó por ver películas motivadoras, como Creed, o ver y analizar partidos que había jugado. Así se convencía de que podría volver al mismo nivel, de que aquello era algo temporal. Le sirvió para repasar su carrera en La Masia, siendo actualmente uno de los futbolistas que más tiempo llevan en el club.

En el camino recordó los consejos de Horcas -"Si estás aquí, aprovéchalo"-, la confianza que le hizo sentir Marc Serra, actual coordinador de fútbol siete, o los consejos de Sergi Milà, su entrenador en el filial. Se rodeó de una estructura profesional con un nutricionista, un preparador físico y un psicólogo deportivo, que también le ayuda a analizar sus partidos. Al haber crecido en La Masia ha desarrollado una capacidad de entendimiento del juego especial: es de los que se pregunta los porqués.

Mientras se recuperaba de la lesión, el Barça le premió con una renovación, hasta 2027, que sirvió como motor de confianza para Joan. Este final de curso tiene el objetivo de ir sumando minutos, lograr el complicado reto de salvar al filial del descenso, poder hacer una pretemporada en condiciones durante el verano y comenzar desde cero a partir de julio, tanto el curso como blaugrana y en las aulas.