PRIMERA FEDERACIÓN

Kameni: "Si Vinicius tuviera otra actitud le insultarían un poquito menos"

El exguardameta de Espanyol y Málaga sigue a los 39 años con los guantes puestos en el Antequera, de Primera Federación. Muchos años soportando insultos racistas por los estadios, es voz autorizada para hablar del caso Vinicius.

Carlos Kameni, en su etapa como portero del Málaga. /Getty
Carlos Kameni, en su etapa como portero del Málaga. Getty
Lorena González

Lorena González

Carlos Kameni (Duala, Camerún, 18 de febrero de 1984) se resiste a colgar los guantes. A sus 39 años, ha vuelto a firmar un contrato y defiende la portería del Antequera. Tras más de dos décadas en Primera División, se convirtió en el portero más joven en conseguir un oro olímpico en la final de Sidney 2000, precisamente frente a España en la tanda de penaltis. El destino le trajo después al Espanyol y al Málaga, donde fue capitán y llamó la atención su capacidad de parar esas penas máximas. Recibió insultos racistas en distintos estadios de fútbol, y cuenta en Relevo cómo vivió esos episodios y lo que él consideró que era lo mejor para combatirlos. Se alegra de que por fin se actué con sanciones, pero cree que hay mucho que trabajar en la educación. Sin embargo, es rotundo: "No se puede decir que España sea un país racista".

No se te quitan las ganas de seguir jugando al fútbol.

Estoy jugando al fútbol desde los 6 años, en ningún momento he dejado de hacerlo porque forma parte de mi día a día. Llegará el día en el que mi cuerpo diga basta y pararé, pero me siento muy bien físicamente. No me pongo fecha en nada, nunca he tenido el cuerpo que me pese para ir a entrenar cada mañana. Cuando me pida descanso, no me lo pensaré dos veces y pararé. Cada día es un desafío nuevo y soy un hombre de desafíos.

¿Cómo era jugar al fútbol en Douala, Camerún?

Todos los africanos empezábamos en la calle. No teníamos campos, y cuando no había balón, juntábamos papeles en una bolsa de plástico que convertíamos en una pelota. Empecé a ir a torneos, patrocinador por alguna cervecería. Con 11 años me seleccionaron entre los mejores del país para irme a una escuela, en otra ciudad. Me fui lejos de mis padres, pero para quien soñaba con ser futbolista, era muy importante. No fue duro porque desde pequeño sabía lo que quería hacer, hasta dónde podía llegar y qué había que hacer para conseguirlo. No me costó salir de casa porque si uno quiere conquistar el mundo y hacer cosas grandes, tiene que viajar.

Y un día vuelves a casa con una medalla de oro olímpica.

Wow, fue algo tremendo. En el momento, con 16 años estás en tu mundo, no valoras realmente lo que has hecho. Veinte años después sé el valor de lo que hicimos. Todo el país estaba en la gloria y me hizo ídolo. Estuve muy feliz de ver a mis padres con esa sonrisa.

¿Con esa edad uno cree que se va a comer el comer?

Yo quería, pero escribiendo mi nombre de otra forma. Mi sueño era llegar a ser futbolista profesional y ayudar a mi familia, defender los colores de la absoluta, esa era mi forma de comerme el mundo. No pensar que era el más guapo o más bueno que el resto. Siempre he tenido la cabeza muy amueblada, sabía que para conseguir cosas lo primero era ser humilde.

Carlos Kameni habla a Relevo sobre la preparación de los porteros actualmente. RELEVO

¿Cuál era el secreto para detener tantos penaltis?

Lo sigo hablando con los compañeros. Nunca lo he trabajado, creo que uno nace con cositas. En los últimos años el trabajo del portero ha evolucionado mucho, buscan informaciones de rivales, cómo chutan, lanzan faltas, penaltis… Nosotros no la teníamos y parábamos más penaltis. Con la sub-15 de Francia fuimos campeones y en los cuartos paré tres penaltis, en 'semis' también… En la sub- 17 y sub- 21, lo mismo… Sin tener un entrenador de porteros ni todos esos datos. En el momento hay que parar. No sé si la clave está en el trabajo porque en los entrenamientos tampoco hay una tarea para parar penaltis.

¿Han perdido los porteros por ese exceso de preparación previa?

Con tanta preparación sí, lo creo. En la época del Málaga con Guillermo Ochoa, a él no le gustaba tampoco, pero yo lo hacía. Veía los vídeos, aunque eso te condiciona, y el penalti es el momento. Te voy a contar una anécdota. En el Calderón, un Atleti- Espanyol con Valverde de entrenador. El Atleti se jugaba entrar en la UEFA. Hablando de los penaltis me dicen que Fernando Torres, si va marcando los pasos, lo tira así y si va en carrera, lanza a la izquierda. En el descanso se olía que el partido era muy difícil y que, si había un error, nos iban a pitar un penalti en contra. Así fue. Mis compañeros me empezaron a indicar, pero elegí el lado contrario y lo paré. Me empujaban todos, Lopo, De La Peña… Valverde me dijo: "Negro, sabía que la tenías así, pero si llega a meterlo por el otro lado y fallas, te mato" (risas). Prefiero fallar porque he seguido mi instinto a hacerles caso y arrepentirme.

¿Qué te pasó con Pochettino cuando era tu entrenador en el Espanyol?

Yo no tengo problemas con nadie, vivo con la conciencia muy tranquila y cuando pasa algo, intento arreglarlo con la persona. Fue muy raro, al principio jugaba y me entendía muy bien con él. Eso empezó con el final de Tamudo. Había un partido en casa contra el Málaga, no le querían poner y era su despedida ante la afición. Me tocó la rueda de prensa en la previa, me preguntaron qué opinaba y dije que no veía normal que no hiciera su despedida en su campo, delante de su gente. Con todo lo que había hecho para el Espanyol, al menos se merecía una salida así. Al día siguiente, Pochettino me preguntó si estaba de su lado o en su contra. Yo sólo había contestado como ser humano y amigo de los dos, y que no me metía en sus cosas. Ahí fue el principio. Acabó la temporada, yo lo tenía casi cerrado con la Roma de Luis Enrique. A final el director deportivo hizo una jugada. Al llegar a la pretemporada de Perelada, el ambiente era otro, me hacía correr sin tocar balones, con el grupo se veía que no contaba conmigo… Pero esa temporada, no fui convocado al primer partido. Después estaba en el banquillo, Cristian Álvarez era el titular. Acabé jugando hasta final de la temporada. No me hablaba con él, y aunque yo era capitán, yo sólo llevaba el brazalete el día de partido, porque cuando se reunían los capitanes, Javi Márquez, Verdú y Cristian, yo me quedaba en el vestuario con el resto de los compañeros. La relación estaba rota, sin explicaciones. A la siguiente temporada ya se hablaba de mi salida al Málaga y me fui. Nos vimos en el homenaje a Dani Jarque, estaba con su equipo de trabajo y le saludé bien, nos estuvimos contando cómo nos iba y le deseé mucha suerte.

Cambiando de tema, ¿cómo has vivido tú los episodios racistas que has sufrido?

Si me lo hacen en un campo es feo, pero si su equipo va ganando, no perderán tiempo en hacerlo. Si no, se sueltan de una forma que no es la adecuada. En ese momento pienso que les estoy jodiendo el partido: más gritan y más me vengo arriba. Si lo hacen en la calle, me lo tomo peor. Pero creo que es ensuciar la imagen de una liga, de un país, por esta minoría de individuos.

"Si me insultan por la calle me lo tomo peor que en un estadio"

Carlos Kameni

¿No ha mejorado la situación en estos últimos años?

Lo dije hace mucho tiempo que había que pararlo y estoy contento de que ahora se estén tomando decisiones. No se ha mejorado la situación porque seguimos viviendo eso casi cada fin de semana, pero sí en la forma de atacar el problema, las sanciones están ahí. Antes decían que iban a investigar, pero nunca llegaban las acciones.

¿En aquel momento te sentías apoyado por el mundo del fútbol?

Sinceramente, nunca he esperado la ayuda de nadie. Lo bueno era saber que mis compañeros estaban conmigo, eso es lo más importante. Si estás en un follón como ese y no tienes el apoyo de los tuyos, estás muerto. No necesito los mensajes, necesito que actúen, que multen.

"Si recibo un insulto racista de un compañero... acabamos en otro mundo"

Carlos Kameni

¿Y por parte de compañeros recibiste algún gesto racista?

No, ahí mato. Si me lo hace, acabamos en otro mundo, ja ja ja.

Carlos Kameni habla sobre los episodios racistas que ha vivido a Relevo.RELEVO

¿Recuerdas alguno de esos episodios?

Muchas veces los porteros salimos a calentar y escuchamos de todo, además en ese momento el campo aún está muy vacío. Ese día, un señor estaba detrás de mi portería, aún no había empezado el partido y ya estaba insultándome. Le dejé unos minutos pensando que se iba a calmar o que la gente de alrededor le iba a parar. No fue el caso y le pregunté qué le había hecho yo. El final de la película es lo mejor, hablamos y le acabé regalando la camiseta a su nieto.

Y tuviste un incidente muy desagradable durante un entrenamiento con el Espanyol.

No fue algo racista, se trataba de un 'perico' aunque no sé si se le puede llamar así, no veo a un 'perico' de verdad actuar así. Era el mes de enero, acababa en junio el contrato y se especulaba con mi salida. En San Mamés me metió un gol de chilena Iraola, que recuerdo como si fuera ayer. Al día siguiente, entrenando, se vio que estaba todo preparado. No suele haber mucha gente en los entrenamientos con ese frío. Era una provocación. Cada vez que dábamos una vuelta al campo, ese tipo me insultaba. Luis García me miraba, yo no daba bola. Al final del entreno, salí y allí estaba, se me puso delante. Tu no me puedes insultar durante toda la mañana y ahora me desafías así. Hay frases que suenan fuerte, pero quería decirle que buscara a alguien de su tamaño. Por eso salió esa frase mítica de "¿Quieres morir o qué?".

Carlos Kameni habla a Relevo sobre Vinicius.RELEVO

¿Cuál es tu opinión sobre todo el 'caso Vinicius'? ¿Crees que se está manejando bien? ¿Y el propio futbolista?

No quiero faltar el respeto a nadie ni ser malentendido, porque por mucho que seamos hijos del mismo padre o madre, todos tenemos una forma distinta de reaccionar ante un mismo problema. Yo no lo llevaría de la misma forma. Me siento muy querido donde he ido, incluso he vivido eso en algunos campos que ahora me aplauden. Devolver un grito o insulto es meterte en su juego, ponerse a su altura… Muchas veces el silencio es la mejor forma de contestar, y hay que mirar que el jugador tiene un estilo de juego que se puede interpretar como provocación. No es que tengas quecambiar tu forma de juego, pero tu actitud física o reacción, sí influye mucho en cómo luego las cosas luego van a más o menos. Por ejemplo, si el mismo aficionado del Valencia me grita y le contesto, insultándole, eso acaba de otra manera. Llevarle a un tono más tranquilo y educado creo que es la clave.

"Muchas veces el silencio es la mejor forma de contestar, llevarles a un tono más educado es la clave"

Carlos Kameni

Entonces, ¿crees que, si Vinicius tuviera otra actitud, le insultarían menos?

Si tuviese otra actitud yo creo que un poquito sí, por eso cuando hablas con la gente sobre Vinicius te dice que es que es provocador. Ahí ves que es más por su actitud que por otra cosa, porque hay muchos negros en la liga que no lo sufren cada fin de semana.

Si hablases con él y te pidiera consejo, ¿qué le dirías?

Muchas veces cuando hay un problema, el no pelearse no significa que no tengas la razón. El silencio resuelve muchas cosas. Te gritan y sigues a la tuya. He visto futbolistas como Iniesta que le daban una patada, se levantaba mirándote como diciéndote "¿qué te he hecho para merecer esto?". A la siguiente entrada no la vas a hacer de igual. Pero si se levanta y se pone así, es como que te dan más ganas de darle, aunque sepas que te has equivocado.

Tu hijo también vivió un episodio racista, ¿verdad?

Fue una tontería en el colegio con un niño que se le fue la lengua. Al final es la educación la que nos ayuda a cambiar muchas cosas. El silencio o saber hablar a las personas, la subida de tono puede hacerle entender que se equivoca. Le dije que aquel chico se había equivocado, que no lo tomara como una agresión, que se había ido de la boca, y que al segundo seguro que se estaría arrepintiendo.

¿La generación de tu hijo adolescente está mejor educada que la nuestra, con respecto al racismo?

No, hay mucho trabajo por hacer.

Carlos Kameni habla a Relevo sobre su filosofía.RELEVO

¿Quieres añadir algo más sobre este tema a modo de mensaje?

Siempre lo digo: mucha paz y amor. Si nos amamos e intentamos amar al prójimo, la mitad o un tercio de lo que nos amamos a nosotros mismos, ganaremos la batalla. No entiendo lo de odiarse ni vivir con maldad. Nunca voy a tener problemas con un portero que compite conmigo, por ejemplo. Si juega él, respeto al entrenador, si juego yo, quiero que el otro también esté bien y sonría.

¿Tú has recibido más amor que odio en nuestro país?

Sí, por eso decidí quedarme a vivir aquí, mi familia y yo nos sentimos muy queridos. España no es un país racista. Hay racistas en casi todos los sitios, pero no se puede decir que España sea un país racista.