PREMIER LEAGUE

El caso insólito de un equipo que siempre queda igual en la Premier League haga lo que haga fuera del campo

Las gradas del Selhurst Park no conocen ni Europa ni el descenso desde hace más de 10 años.

El Crystal Palace en el partido de Anfield contra el Liverpool. / EFE
El Crystal Palace en el partido de Anfield contra el Liverpool. EFE
Mateo López de Prado

Mateo López de Prado

El Crystal Palace es un club del sur de Londres inmerso en una dinámica lineal e inmóvil desde su ascenso (2012/2013) a la élite del fútbol inglés hace más de 10 años. Esta les impide soñar con los puestos europeos, pero a la vez, evita cada temporada el hoyo de los tres últimos clasificados de la Premier League. Sin excesos de alegría, pero tampoco de tristeza, siempre en la zona tranquila de la liga. Parece una profecía irrompible. Año sí y año también se aferran a la mitad de la tabla y a los 40 puntos, los 50 están fuera de su presupuesto, parecen intocables. Y el descenso, no les gusta, coquetean con él, pero siempre le acaban dando calabazas.

Las últimas dos victorias consecutivas contra Liverpool, en Anfield, y contra el West Ham, en Selhurst Park, aproxima a los seagulls a la "Tierra Crystal Palace", ¿Y qué es la "Tierra Crystal Palace"? Pues, es cualquier posición que se ubique entre la décima y la decimoquinta. Un dato significativo que no es común en el fútbol de primer nivel. Los equipos suelen evolucionar o involucionar, descienden o escalan a los puestos más cotizados de la tabla, pero la tónica que alarga este club es otra.

Para visualizar su mejor resultado de esta etapa en Premier League hay que viajar hasta la temporada 2014/2015. De la mano del entrenador inglés, Alan Pardew, conquistaron el décimo puesto de la tabla, pero, lo curioso es que la cifra de puntos que lograron no fue la mejor en este periplo. Fue Roy Hodgson, el entrenador más longevo de esta época con los seagulls ( 6 años), quién alcanzó los 49 puntos, su mejor resultado hasta la fecha. Aunque, el fruto de su esfuerzo no les aupó más allá de la duodécima posición.

Desde los despachos han transitado por todas las vertientes del fútbol. Entrenadores con un estilo más defensivo o con un juego más vistoso de cara al espectador, pero ninguno ha conseguido revertir la situación. Además, se suman los jugadores, con más nombre o menos, con más talento o menos, con liderazgo o menos, nada de lo que han intentado desde la dirección deportiva ha conseguido un resultado diferente a los anteriores.

En la actualidad, los del sur de Londres están ubicados en la clasificación como decimocuartos con 36 puntos. A falta de 18 por disputarse, se sitúan a once del descenso y a catorce de los puestos europeos. Nada que no hayan vivido anteriormente.

Roy Hodgson, al ganador Oliver Glasner

Roy Hodgson, que comenzó la temporada dirigiendo a los seagulls, se despidió del equipo en el mes de febrero a 5 puntos del descenso. El experimentado coach inglés, que ya había sido el capitán del barco desde 2017 a 2021, volvió la temporada pasada tras las señales de emergencia que surgían alrededor de la mala gestión de Patrick Vieira en Selhurst Park. Consiguió el cometido por el que le habían reclamado, salvó, una vez más, a los del sur de Londres y este año con el trabajo, prácticamente, hecho le dejó el testigo a Oliver Glasner

La salvación virtual y la 'imposibilidad' de luchar por Europa son una ocasión inmejorable para que Oliver Glasner pueda impregnarles, definitivamente, a los jugadores su estilo de juego, ya que su estancia en el banquillo del Crystal Palace es muy reciente (8 jornadas).

Su victoria en Anfield con un gol, que podría haber realizado el mismísimo Manchester City de Guardiola, tras 21 toques seguidos para terminar con un remate en el área pequeña ilusiona a un equipo hastiado y estancado en la rutina clasificatoria. El entrenador austríaco, ganador de la Europa League con el Eintracht Frankfurt, ha venido para cambiar la mentalidad de un equipo con argumentos para aspirar a algo más.

El talento que poseen los del sur de Londres con jóvenes jugadores del nivel de Eberechi Eze o Michael Olise ilusiona, y más, tras el demoledor marcador de la última jornada contra un equipo en puestos europeos como el West Ham ( 5-2). Con su desparpajo, en armonía con veteranos ya curtidos en la Premier League y con un entrenador que sabe lo que es ganar, involuntariamente, el aficionado tiende a soñar. ¿Podría este equipo la temporada que viene remolcar al Crystal Palace y transportarlo a los 50 puntos o más y erradicar la profecía que dura más de 10 años?