Mucho ataque para tan poca defensa en el Real Madrid
Las de Alberto Toril marcaron cinco goles, pero encajaron dos.

El Real Madrid es un torbellino del centro del campo para arriba y una incógnita desde esa zona del terreno de juego hacia atrás. Las del Alberto Toril combinan su potencial ofensivo, comandado por una excelsa Signe Bruun, con su fragilidad e imprecisión defensiva. El 2-5 que las madridistas cosecharon frente al Granada es el mejor ejemplo.
Y para demostrar esta teoría, basta con analizar ambas facetas del juego en el encuentro ante el conjunto granadino. Alberto Toril alineó a Athenea del Castillo, Linda Caicedo, Hayley Raso y Naomie Feller. Más pólvora, imposible. Tan sólo faltaba Bruun, que saltó al campo en el minuto 57.
Athenea se movió por el flanco izquierdo y rompió el empate. Linda Caicedo asistió y la cántabra recibió el balón y disparó: desde la frontal del área y ajustado al palo. La colombiana, Caicedo, hizo de Caroline Weir. Actuó de mediapunta y mejoró cada jugada y Hayley Raso no dio un balón perdido: incisiva y vertical. Por su parte, Feller, que marcó un gol y asistió a Bruun en el quinto, mejoró cuando se desplazó al extremo diestro.
Kathellen Sousa, señalada
La efectividad de las de las de arriba contrasta con la ineficacia de la línea defensiva. Alberto Toril sacó de inicio a Ivana Andrés y Kathellen Sousa como pareja de centrales y a Svava y a Kenti Robles en los laterales, en el flanco zurdo y en el diestro, respectivamente.
La lateral mexicana tuvo serios problemas para frenar a Imade, que le cogió en varias ocasiones la espalda. Sin embargo, la más señalada fue Kathellen Sousa. La central brasileña no estuvo fina en ninguno de los dos goles que encajaron las madridistas.
En el primero de ellos, Imade -muy activa durante todo el encuentro- centro desde el lateral y Carlota Suárez remató totalmente sola. Misa paró el disparo. Sin embargo, con lo que no contaban las madridistas era con el ímpetu de la gallega, que se tiró a por el rechace jugándose el tipo y anotando el empate a uno. Además del fallo en el marcaje, la defensa madridista tampoco reaccionó a tiempo en la segunda jugada.
En el segundo gol local, la zaga del Real Madrid también tuvo que ver. Teresa Abelleira no acertó a controlar un balón en la frontal de su propia área. Ornella aprovechó el fallo y encaró a una Kathellen inoperante. Su disparo se estrelló en la madera e Imade aprovechó el rechace para marcar a puerta vacía.
El próximo miércoles, el Real Madrid se juega el pase a la fase final de la Champions ante el Vålerenga. Tras el 2-1 que las de Toril cosecharon en el partido de ida, cualquier despiste defensivo podría poner en serio peligro su participación en la máxima competición europea.