El ruido de 'Las 15' eclipsa un problema insalvable en la Selección de Jorge Vilda
Algunas de las mejores jugadoras del mundo no estarán en el Mundial por reclamar unos cambios que no han llegado.

Desde que un tsunami de dimensiones incalculables sacudiese al fútbol femenino español -allá por finales de agosto- no se ha hablado de otra cosa. Lo cierto es que este asunto, además de causar daños irreparables, se ha llevado por delante a la generación más talentosa de la historia del fútbol femenino español -en cuanto a la Selección se refiere-. Hasta el punto de que España disputará el próximo Mundial de Australia y Nueva Zelanda sin algunas de las mejores jugadoras del mundo, como Mapi León, Patri Guijarro, Claudia Pina o Sandra Paños que -a buen seguro y en situaciones normales- estarían entre las seleccionadas.
Todo el ruido que se ha generado en torno a la decisión que tomaron 15 futbolistas de no acudir a la llamada de la Selección hasta que no se produjesen cambios significativos en el seno de la misma, ha eclipsado uno de los grandes problemas del fútbol femenino español. Mientras que en las categorías inferiores de la Selección no se paran de cosechar éxitos y los clubes -en concreto, el Barça- siguen evolucionando y quemando etapas, la situación es bien distinta en la Selección española femenina absoluta. Por eso, conviene separar el grano de la paja y diferenciar las consecuencias del conflicto del problema en sí mismo. Porque ni siquiera la mayor crisis que ha vivido el fútbol femenino español en su historia ha servido para que se produzcan cambios.
El inmovilismo de la RFEF en cuanto al fútbol femenino
Desde que Jorge Vilda aterrizase en el banquillo de la Selección procedente de sus categorías inferiores y sin experiencia en el fútbol profesional, la Selección ha participado en todos los grandes torneos, algo que no había sucedido hasta ahora. Un hecho que corresponde más bien a la inercia positiva que empuja al fútbol femenino español -y mundial-, al buen hacer de los clubes y al origen desde el que el mismo partía -España tan solo había jugado un Mundial- que a la ambición y a la apuesta decidida por el fútbol femenino de la RFEF.
Por eso, y en cuanto al rendimiento en los grandes torneos se refiere, la situación es bien distinta. España nunca ha ganado a ninguna de las grandes ni ha pasado de la primera fase eliminatoria del Mundial (octavos de final) o de la Eurocopa (cuartos de final). En palabras de las propias jugadoras: "Queremos una apuesta decidida por un proyecto profesional en el que se cuiden todos los aspectos para sacar el mejor rendimiento a un grupo de jugadoras con las que consideramos que se pueden conseguir más y mejores objetivos".
— María León (@MapiLeon16) September 23, 2022
Un discurso que retrata el inmovilismo de la RFEF respecto al fútbol femenino. Tal y como adelantó Relevo allá por septiembre, en pleno estallido del conflicto, la sensación de que, pasase lo que pasase en la Eurocopa, iba a dar igual era una constante y una de sus principales preocupaciones. Desde su creación, en 1983, la Selección española femenina de fútbol tan solo ha tenido tres entrenadores. Tres técnicos... en 40 años. Teodoro Nieto -que compaginaba al combinado nacional de fútbol sala con el de fútbol-, Ignacio Quereda -que dimitió después de que las jugadoras pidiesen su cese del cargo por su falta de profesionalidad- y Jorge Vilda -el actual-. Parafraseando a Verónica Boquete en Relevo: "En el fútbol masculino, si un entrenador o directivo alguien hace algo mal se va a su casa, a nivel femenino puedes estar 27 años".
Una reivindicación sin resultados
El caso es que la reivindicación de 'Las 15' no ha servido para mucho y, de momento, aunque según ha podido saber Relevo la voluntad es de cambio y la reunión que ambas partes mantuvieron en Barcelona el mes pasado fue considerado como un paso hacia delante, no se han producido cambios reales ni significativos.
Las demandas, que en un principio fueron grupales para terminar personificándose en un grupo concreto de futbolistas, empezaron en enero. Que el grupo se resquebrajase y las 23 reuniones individualizadas que mantuvieron Jorge Vilda y su staff con las futbolistas de aquella convocatoria le hicieron perder fuerza y sentido a la reivindicación, que fue vista por muchos como una pataleta de 15 futbolistas. Siendo esa la primera piedra en el camino. Tampoco ayudó la estrategia comunicativa a seguir por 'Las 15', asesoradas por FUTPRO -el sindicato mayoritario de las futbolistas españolas- y posteriormente, al final prácticamente del proceso, por FIFPRO.
Aunque parte de sus quejas respondían a las condiciones de los viajes, que consideraban "amateurs" o la planificación de las concentraciones, el principal foco de su malestar era Jorge Vilda, al que la RFEF le ha mostrado un respaldo total durante todo este tiempo. Esto habría provocado la ausencia en la Selección de las jugadoras que no han enviado el mail mostrándose dispuestas a volver, considerando la continuidad en el banquillo del seleccionador nacional el principal impedimento.
A pesar de que las posturas se han terminado 'acercando', lo cierto es que -hasta hace no mucho- la RFEF se mantuvo firme en su pensamiento e indiferente ante las reclamas de las futbolistas. Como cuando reaccionó con firmeza y dureza al envío de los 15 mails: "La Federación contará únicamente con futbolistas comprometidas aunque tenga que jugar con juveniles [...] Las futbolistas que han presentado su renuncia únicamente regresarán en un futuro a la disciplina de la Selección si asumen su error y piden perdón". Además, en ese mismo comunicado, la RFEF también desveló el contenido de los emails -comunicaciones privadas- de las jugadoras.
📍 COMUNICADO OFICIAL |
— RFEF (@rfef) September 22, 2022
Selección absoluta femenina de fútbol
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Caso omiso a las reclamas de las jugadoras
Además, durante todo este tiempo -hasta los últimos meses, cuando el Mundial se acercaba- ninguna de las partes se había vuelto a poner en contacto. Jorge Vilda armó una nueva selección, destacando en la mayoría de sus ruedas de prensa el compromiso de las convocadas. Tampoco quiso nunca hablar de las jugadoras que habían pedido no ser convocadas, rehuyendo siempre las preguntas relacionadas con el asunto o limitándose a decir que tan solo iba a hablar de las futbolistas convocadas. Como si nada hubiese pasado.
La otra parte, la de las jugadoras, aceptó la situación, desapareció del mapa -en cuanto a las apariciones públicas respecto al asunto se refiere- y se resignó a aceptar su sino. A excepción de los últimos meses, cuando algunas de ellas decidieron dar un paso adelante. Mientras tanto, la RFEF tampoco se planteó hacer cambios o tener en cuenta algunas de las peticiones de las jugadoras.
Ahora, el balance de daños es demoledor: de 'Las 15' tan solo han regresado tres y siete de ellas ni siquiera han enviado el email mostrando su predisposición a volver a la Selección. Además, por el camino, también se han quedado otras jugadoras con las que Jorge Vilda ha contado durante todo este tiempo y de las que ha prescindido en la prelista para el Mundial.
Pero, quizá, el dato más revelador es que, después de todo lo que ha pasado durante estos meses, no ha habido ningún cambio significativo -al menos, de puertas para afuera- respecto a hace unos meses. Ni el huracán que ha sacudido al fútbol femenino español ha servido para que la RFEF se replantease sus aspiraciones respecto al mismo. Todo sigue igual. Bueno, menos para las futbolistas que han sacrificado un Mundial por unos cambios que -de momento- no parecen ser suficientes.