El rumbo que han tomado las elecciones en la RFEF amenaza seriamente la paz de la Selección
Sin fecha, con el Gobierno cambiando de ministerio a Deportes y la Orden en revisión, el ruido institucional se solapará con la Eurocopa.

La próxima Eurocopa de Alemania comenzará el 14 de junio y se disputará hasta el 14 de julio, día de la finalísima. Y la Selección, más allá de llevar a un seleccionador cuyo contrato pueda expirar en mitad del torneo -si España llega a octavos y no se prolonga antes estaría en el limbo-, tiene la seria amenaza de jugarse sus objetivos en mitad del ruido institucional que siempre emana de unas elecciones.
Las supuestas urgencias aireadas desde distintos frentes para convocarlas de forma inmediata cada vez están encontrando más obstáculos por el camino. Aunque el Consejo Superior de Deportes ha autorizado a que su celebración sea en el primer cuatrimestre de 2024, pese a que la norma en año olímpico exigía hacerlas en el segundo semestre, todo hace indicar que serán más tirando a la primavera que en invierno. Con el peligro y las consecuencias que tiene para el proyecto deportivo el probable hecho de que la inestabilidad de los despachos se traslade al terreno de juego. Porque la habrá. Sobre todo debido a que podrían concurrir en los comicios varios candidatos con muchos frentes abiertos.
La Federación, de momento, poco más puede hacer que contribuir mientras a la paz y estabilización de la institución. Revisó el boceto de la nueva Orden Ministerial antes del 3 de noviembre que había como tope de plazo, realizó sus alegaciones en tiempo y forma (miembros natos, números de colegiados en la Asamblea, configuración de la Comisión Delegada...) y está, en la actualidad, a la espera de recibir la respuesta oficial por parte del CSD, que según avanzó Relevo será negativa en cada uno de sus puntos. El objetivo gubernamental sigue firme: restar peso a las Territoriales, democratizar más el proceso, y que sea más igualitario e inclusivo.
De hecho, según diversas fuentes federativas consultadas, la intervención del pasado viernes del secretario de Estado para el Deporte, Víctor Francos, fue entendida como un brindis al sol, un gesto oportunista una vez oficializada la investidura de su jefe y un movimiento más para decirle a Moncloa "aquí estoy yo, y acordaos de mí para hacer el nuevo equipo" que para modificar de alguna manera la situación. Ese día, Francos volvió a poner el foco en que la RFEF debe convocar elecciones cuanto antes, incluso a la presidencia -si diera tiempo- con la actual Asamblea que eligió a Rubiales. Un deseo que le vienen reclamando incluso por escrito varios barones y Miguel Galán (presidente de CENAFE) y que él no terminaba de ver. Sin embargo, todo el mundo lo ve imposible porque eso supondría que, a los pocos meses, habría que repetir el proceso y realizar elecciones a la Asamblea y luego a la presidencia.
Hasta primavera no habrá presidente
Para colmo, el Gobierno de Pedro Sánchez ya ha oficializado que sacará a Deportes del actual ministerio en el que se halla, donde compartía espacio con Cultura, y le unirá al de Educación bajo la dirección de la ministra aragonesa Pilar Alegría, que sustituyó en el cargo a Isabel Celáa en 2021. Por lo tanto, Deportes y Educación volverán a convivir como en tiempos del PP en el ejecutivo, con varios deberes pendientes en materia futbolística: entre ellos, la continuidad de Víctor Francos y sus estrategias con la RFEF, la crisis del fútbol femenino o los Juegos.
Aun así, la idea es que Deportes esté muy vigilado por Presidencia con la intención de controlar así todo lo que suceda a partir de ahora respecto al Mundial 2030 y las negociaciones con Portugal y Marruecos. Un deseo que facilitará el hecho de que Pilar Alegría esté muy cerca en el día a día del presidente al ser también Portavoz del Gobierno. Este plan, hasta que se consolide, también podría ralentizar esos plazos marcados para que la RFEF reciba la Orden Ministerial definitiva, con las matizaciones que acepten corregir, elabore el reglamento electoral y ponga, por fin, un calendario sobre la mesa que acelerará todo y obligará a los interesados a ir oficializando sus candidaturas. Si algo ven bueno los afectados, es que están teniendo tiempo para estudiar sus posibilidades, no como le sucedió a Iker Casillas.
Por si fuera poco, varios directivos del mundo del fútbol, entre ellos algunos que forman parte de la Comisión Gestora, consideran que al Gobierno, con esta intención de darle más importancia a la cartera de Deportes, sobre todo después de todo lo que ha sucedido en torno a la crisis de Rubiales, se le puede volver esa energía en contra. La explicación se centra en lo económico y en el trabajo que suele dar esa sección. "Si antes solicitábamos algún tipo de subvenciones, siempre nos decía que Deportes era el hermano pequeño respecto a Educación o Cultura. Ahora, con Presidencia al frente, deberán cambiar esas justificaciones porque es donde más dinero hay", resume un importante cargo federativo. Por eso sólo en Galicia existe este plan que Pedro Sánchez y Miquel Iceta quieren extrapolar a toda España.
Con esta situación, el vestuario de la Selección da por hecho que la próxima concentración de marzo volverá a estar protagonizada por todo lo que ocurra alrededor del sillón presidencial que ahora mismo ocupa de forma interina Pedro Rocha. El deseo, aunque sea en privado, es que la situación pueda estabilizarse por entonces. Los amistosos ante Colombia y Brasil el 23 y el 26 de marzo respectivamente será la oportunidad para rodar a una Selección con alma de equipo. Después, podría llegar algún amistoso más con la lista de convocados más a las puertas de la Eurocopa, y a partir de junio la verdadera prueba de fuego. Morata, capitán, pese a dar por descontado que cualquier presidente no se atreverá a tocar lo que funciona, ya dio un aviso el pasado sábado: "Ojalá se celebran esas elecciones cuanto antes".
El delantero, como el resto de sus compañeros, saben que bastante ruido hacen ya los resultados adversos que puedan producirse como para tener que leer esos días a diario planes de futuro del nuevo mandamás, con nombres propios incluidos.