SELECCIÓN

La semana más difícil de la Selección, cuatro horas de sueño y una amenaza física: "Hay muchos riesgos"

El estrés y la falta de descanso hace que aumente la preocupación por posibles lesiones entre las jugadoras.

Mariona Caldentey y Alexia Putellas, jugadoras de la Selección, durante el último entrenamiento de la Selección en el Gamla Ullei de Gotemburgo. /RFEF
Mariona Caldentey y Alexia Putellas, jugadoras de la Selección, durante el último entrenamiento de la Selección en el Gamla Ullei de Gotemburgo. RFEF
Mayca Jiménez

Mayca Jiménez

Las jugadoras de la Selección llegan al partido de esta tarde (18:30) ante Suecia (número 1 en el ranking FIFA) en una situación delicada, en medio de una de las mayores crisis del fútbol femenino. Tras duros días en los que han protagonizado largas negociaciones, incluso de madrugada, durante la crisis con la RFEF, las futbolistas pasan al verde. Y con su regreso a los terrenos de juego llega también la preocupación ante la amenaza de lesiones. Un peligro que temen tanto ellas como sus allegados tras un periodo de gran estrés en sus carreras, según ha podido saber Relevo. Sólo dos futbolistas de la Absoluta (Mapi León y Patri Guijarro) han renunciado a jugar y volvieron a casa, declarando no estar en condiciones de jugar estos partidos. No obstante, entre el resto de compañeras se repite la misma sensación.

Durante estas semanas han vivido el durísimo conflicto con la RFEF y la crisis del convenio colectivo, con una huelga en la primera jornada de la Liga F. "No hemos podido ser sólo futbolistas", reclamaba Alexia Putellas en una histórica rueda de prensa junto a Irene Paredes.  Ambas admitieron estar cansadas y estar viviendo un gran desgaste físico y mental. "Llevamos una semana durmiendo cuatro horas", afirmó la actual Balón de Oro. Un escenario en el que no será nada sencillo competir ante una potencia mundial como Suecia, a la que España derrotó en las semifinales del Mundial por 2-1 antes de imponerse 1-0 a Inglaterra en la final de Sídney.

"Jugar y rendir sin haber dormido bien acarrea un riesgo de lesión. Esto forma parte de lo que se llama el entrenamiento invisible: dormir bien, alimentación adecuada... Es muy importante en un deportista de élite de cualquier disciplina", señala Cristian Peñalba, entrenador personal en el centro de alto rendimiento Global Performance, donde trabajan jugadoras como Ona Batlle o futbolistas como Raphinha, Adama Traoré, Kessie...

"Si no duermes y juegas, tu cuerpo no se ha recuperado y no está tan preparado para el esfuerzo... Se aumenta considerablemente el riesgo de lesión"

Cristian Peñalba Entrenador personal en Global Performance

"Si no duermes y juegas, tu cuerpo no se ha recuperado bien y no está tan preparado para el siguiente esfuerzo. Eso provoca que en zonas que son eslabones más sensibles, como por ejemplo futbolistas que tienen problemas en el isquiotibial o en el cuádriceps, se aumente considerablemente el riesgo de lesión", añade, antes de apuntar que "no rendirán en su máximo nivel" al no estar en las mejores condiciones para hacerlo.

Peñalba profundiza en el asunto del "entrenamiento invisible", entendido como "todo aquello que el deportista hace entre una sesión de ejercicio y otra, y que es tan importante o más como el propio (visible)". Aquí es donde aparece un aspecto clave en esta preparación invisible que no se cumpliría en el caso de las jugadoras de la Selección: "Dormir bien, mínimo ocho horas y dentro de una rutina adecuada; irse a dormir y levantarse más o menos siempre a la misma hora, respetando los ritmos circadianos del cuerpo. Se puede complementar con una siesta, donde la duración ideal es entre 30-60' y como máximo 90', en caso de mucha fatiga". A esto, se sumaría la preparación mental, la cual Peñalba también considera clave a la hora de tener un rendir en un nivel óptimo.

Por su parte, Iván Pernía, actual técnico del Cádiz, extécnico del Real Madrid y profesor de preparación física en la Federación madrileña de fútbol, señala también varios factores de relevancia en el riesgo de lesiones de las jugadoras. "En un periodo de estrés o ansiedad, el sistema simpático que nos ayuda ante un estímulo se activa para luchar o huir y esto lo que hace es utilizar energía y un desgaste extra. Cuando se está en un periodo de estrés, se mantiene activo y hace que se debilite el sistema inmunitario. Esto es primordial porque hace que se eleve el riesgo de lesión. Este sería uno de los factores significativos a nivel fisiológico", explica a Relevo.

El entrenador sevillano sigue incidiendo en este asunto al poner también en relieve la "distracción" que puede sufrir la jugadora por este asunto o la rigidez y tensión extra a nivel muscular. "El foco atencional no está al 100% en la tarea o en el rendimiento deportivo. Y esto también haría que se incremente el riesgo de lesión, puesto que no estaría tan centrada en patrones de movimiento y puede acarrear un mal gesto que de paso a una lesión", especifica, antes de concluir: "Todo estrés provoca una rigidez muscular y una tensión extra, que da paso a una menor flexibilidad y se da una peor coordinación intermuscular. Si la jugadora no es capaz de relajar de forma automática y la rigidez persiste, es difícil que haya una correcta coordinación".

Ambos coinciden en que estos son sólo algunos factores de riesgo y que todo depende del cuerpo y las condiciones de cada una de las jugadoras. Aunque, sin duda, lo que queda claro es que el escenario no es el ideal para desempeñar una tarea en las mejores condiciones.