JUVENTUS

Radiografía del fulminante despido de Massimiliano Allegri en la Juventus: luces, sombras... y Thiago Motta de fondo

El técnico italiano ha sido fulminado tras el "espectáculo" de la Coppa de Italia.

Allegri, en la final de la Coppa ante el Atalanta. /REUTERS
Allegri, en la final de la Coppa ante el Atalanta. REUTERS
Miguel Ruiz

Miguel Ruiz

Las imágenes de Massimiliano Allegri durante la final de Coppa Italia en Roma dieron la vuelta al mundo. El enfado del técnico italiano durante la final ante los colegiados y, más tarde, en rueda de prensa, trascendieron incluso más que la consecución del título ante la Atalanta de Gasperini. Si bien ya se sabía que la Juventus tendría que buscar un nuevo director de orquesta por no querer seguir ligados a Allegri en el año que restaba de su contrato (hasta 2025), el comportamiento del técnico aceleró el proceso y convenció a la directiva 'bianconera' de echar a su entrenador antes de finalizar la temporada.

Y todo eso en medio de una temporada en la que la Juventus volvió a tocar metal, logrando esa Coppa Italia, un título que puede saber a poco, pero que logra arrojar luz sobre un proyecto que muestra estar en sus pasos primigenios con una plantilla por madurar. En cualquier otro contexto, podría parecer un primer paso en un nuevo proyecto liderado por el entrenador italiano para la conquista del ego perdido, pero en el caso de la Juventus y de Allegri se ha convertido en el cierre de su palmarés particular, que consta de 5 títulos de Serie A y otros 5 de Coppa Italia.

Fue precisamente tras la celebración de esa final copera que la directiva 'bianconera' decidió que sus caminos debían separarse. Las declaraciones y reacciones del técnico acabaron con el despido del entrenador, que se perderá los dos últimos partidos de la campaña, que asumirá el entrenador del equipo Primavera, Paolo Montero. Aunque la Juventus logró estar de nuevo en la pelea por la Serie A gran parte de la temporada, parece no ser suficiente para quienes determinan los pasos de la 'Vecchia Signora'.

"El despido del entrenador se debe a ciertos comportamientos durante y después de la final de la Coppa Italia, que el club considera lejos de los valores de la Juventus"

Comunicado oficial de la Juventus de Turín

Massimiliano Allegri, de 56 años, saldrá del club 'bianconero' tras la que ha sido su segunda etapa como técnico juventino. En 2019 dejó el cargo en favor de Maurizio Sarri, en un polémico movimiento desde el Napoli, para que la temporada siguiente este dejara su sitio a Andrea Pirlo. El ex centrocampista italiano llevaba consigo una maleta llena de nostalgia, pero no el suficiente aprendizaje desde la pizarra para alimentar la ambición de una Juventus que dio una imagen cuestionable. En 2021, el teléfono de Allegri volvió a sonar y el técnico italiano respondió para volver a sentarse en el banquillo de la Juve.

La 23/24 ha sido catártica, a pesar de que el final de campaña haya vuelto a enseñar dudas con el rendimiento, acabando por debajo de lo que parecía que podía ser un curso cercano a las aspiraciones naturales del equipo, conservando la lucha por el título entre las jornadas 10 y 26, alternando en ellas el primer y segundo puesto de Italia.

Los jóvenes pidieron paso desde el Primavera

Uno de los grandes secretos del rendimiento de la Juve fue precisamente el nivel mostrado por los jóvenes. Algunos imberbes recién salidos del juvenil, han logrado ganarse la confianza de Allegri, sirviendo al técnico con eficacia y dándole motivos para creer en ellos y seguir buscando en categorías inferiores aquellos perfiles necesarios a lo largo del curso.

Jugadores como Kenan Yildiz, Samuel Iling-Junior, Fabio Miretti, Joseph Nonge, Carlos Alcaraz o Nicolò Fagioli, entre otros menos destacados, muestran la capacidad de Allegri de dar la alternativa a jóvenes que pudieran ser base de trabajo en el equipo. Un paso primordial para recuperar peso como grande de Italia, que primero debía recuperar una plantilla competitiva y después decidir bien la inversión y los pasos a seguir en cuanto al futuro.

Pero ese valor al alza del Primavera también ha supuesto uno de sus grandes hándicap, por esperar algo más de una Juventus que por competir entiende estar vivo en aspiraciones en todas las peleas en las que tuviera que meterse. En un año sin Europa, las dudas aparecieron a pesar de la buena cara general. El equipo a menudo reflejaba una inconsistencia lógica por la edad de muchos de sus efectivos y hacía tambalear el trabajo de un Allegri con la espada de Damocles por encima, que ya había sido cuestionado el verano de 2023 y que aguantó un año más en el cargo hasta su cese.

Un futuro lleno de dudas

La Juventus se enfrenta ahora de nuevo a las dudas. En un club que en los últimos años sólo ha tenido capacidad para competir en un segundo plano, el paso de Allegri en esta segunda etapa parecía haber maquillado el proyecto para poder mirar al futuro. La salida del técnico italiano no hace sino aumentar las preguntas sobre el devenir de un equipo que comenzaba a ser reconocible en las manos del técnico de Livorno antes del espectáculo de la final de Coppa.

Allegri partirá, pero las dudas puede que sigan su camino a bordo de la plantilla de una Juventus que deberá navegar y acomodarse a los mandos de un nuevo técnico y que, esta vez sí, tendrá el reto de hacerlo también en Europa, tras quedar clasificada a la Champions League a pesar de los últimos malos resultados en la Serie A. Una ardua tarea que parece sencilla por los mimbres a manejar pero que puede llegar a suponer un reto complejo para quien decida tomar el bastón de mando turinés.

Una silla que puede estar envenenada por las dificultades que entraña dominar un gigante dormido como la Juventus, en medio del dominio interista de Italia y las pocas sensaciones de que el conjunto italiano pueda dominar actualmente en Europa. Entre las opciones para suplir al ex técnico, Thiago Motta, el favorito, flamante entrenador de un Bologna que ha roto todas las previsiones con su rendimiento, o hasta el propio Roberto de Zerbi, que acaba de anunciar que dejará el Brighton a final de temporada. Dos nombres que podrían ocupar un banquillo deseado y temido por igual.