SERIE B

El ascenso del Como de Cesc a la Serie A y su ilustre accionista: "Estaba sudando, no me encontraba bien"

El equipo ha subido a la máxima división del fútbol italiano gracias a la derrota del Venezia en Spezia.

Cesc camina junto al banquillo del Como. /Reuters
Cesc camina junto al banquillo del Como. Reuters
Julio Ocampo

Julio Ocampo

Hacía más de veinte años que el Como no disputaba la Serie A. Lo hará la temporada 2024-25, con Cesc Fábregas en las vestes de entrenador, mánager y uno de los grandes accionistas del club, junto a Thierry Henry. Fue precisamente el icono francés quien, durante su transmisión en CBS, explicaba hace diez días a Del Piero los instantes finales del Como-Cittadella, cuando remontó con goles de Simone Verdi y Goldaniga, ya en el descuento. "Sudaba, y no lo estaba pasando bien. Suelo ver los partidos como tifoso, como jugador y ahora también como accionista", respondió tajantemente, reclamando la cuota de protagonismo necesaria para los suyos en plena música sublime de Champions League. 

Esa victoria in extremis fue el penúltimo peldaño para la construcción de la obra de arte, certificada en casa contra el Cosenza, tras el pobre 0-0 en Módena… Contemporáneamente a una victoria del Venecia en zona cesarini en la penúltima jornada. Todo aún seguía abierto. Tamopoco debió de disfrutar de la última semana, el equipo de Cesc empató contra el Cosenza, abriendo así la puerta para que subiese el equipo del Véneto, pero ellos también fallaron al caer derrotados contra el Sepezia.

No hubo posibilidad de sorpasso veneciano. Las góndolas dejaron de remar. El Como la próxima temporada se verá las caras con los más grandes de Italia, y ya nadie podrá discutir la asombrosa destitución de Moreno Longo en noviembre tras dos victorias en los últimos tres partidos. "Queremos divertir y dar emociones a la gente", llegó a confesar Mirwan Suwarso, representante oficial del club.

Dicho y hecho. Con un gran fútbol, un notable espíritu emotivo, además de fuerte personalidad, el Como ha ido escalando posiciones desde que los dueños del club -los hermanos indonesios Hartono (según Forbes, con un patrimonio de 40.000 millones de euros)- relevaran a Longo por Cesc Fábregas, quien en año y medio ha pasado de ser jugador a entrenador del Como B, para después interino del primer equipo y ahora, mientras termina de conseguir su título de entrenador, segundo de Osian Roberts. El movimiento, inicialmente catalogado como mediático, ha portado resultados importantes: hoy el equipo lariano ve puerta con facilidad (Cutrone, ex Milán y Valencia, es el bomber), ha apuntalado bien la defensa, y en cinco meses ha pasado de ser sexto (zona playoff de ascenso) a flamante equipo de Serie A, junto al Parma. Hay un estilo; unas bases.

Sello Fábregas

Cuando Relevo acudió al debut de Fábregas como entrenador al Estadio Comunale Giuseppe Sinigaglia (capacidad para siete mil espectadores) frente al Feralpisalò (2-1 para los locales), hubo un periodista que en rueda de prensa le preguntó si, tras un año como jugador algo desilusionante, no tenía la obligación de, ahora sí, redimirse. El catalán, inmune a la presión, simplemente pidió tiempo. El necesario para reestablecer la defensa a cuatro, trabajar la salida de balón, la presión sin él… Y sobre todo infligir a la escuadra un carácter ganador, implementado con algunos fichajes arribados en invierno: Strefezza (ex capitán del Lecce), Goldaniga, Fumagalli o Nsame, entre otros más.

Así se construyó la mezcla perfecta entre futbolistas expertos y novatos, entre el terciopelo y el mortero. Así, la victoria por 2-0 contra el Sud Tirol en plena Semana Santa, abrió el camino. Anotaron el franco-portugués Lucas da Cunha y Alessandro Gabrielloni, que milita en el Como desde la noche de los tiempos: Serie D, a finales de la década pasada.

La dinámica del club cambió para siempre. Y es que el Como, a la Sacchi, iba a por los partidos tanto dentro como fuera de casa. Comenzó a coleccionar victorias lejos del Senigaglia. Siempre con el sello Fábregas, quien la próxima temporada debutará en Serie A, con 37 años recién cumplidos. La Masia, a falta de títulos del Barça, sigue haciendo su trabajo con la precisión de un orfebre.

Cuando Del Piero alertaba a Henry sobre los equipos que esperaban a su Como, el galo incidía con el debate. "Además de ganar nosotros, necesitábamos que el Venecia perdiera a Catanzaro. El 3-2 definitivo fue en el 96. Fue una noche mágica". Sí, la penúltima… Probablemente la mejor. Quizás porque el glamour de la ilusión siempre superó el pragmatismo de la razón, aunque esta tenga el sabor de Primera. Se hizo esperar hasta la última jornada del campeonato, pero el viaje fue maravilloso. Henry seguía hablando, mientras Bayern, Madrid, PSG o Dortmund iban a lo suyo.