Tchouameni tiene de central hasta los andares

No se vio en Leipzig el mejor del Real Madrid de la temporada. Ni mucho menos. Ni fu, ni fa, sino todo lo contrario. Partido ramplón de primera parte canalla y segunda propia de un equipo que sabe regular su termostato como pocos. Además de la victoria, Ancelotti se trae del Zentralstadion un portero titular para lo que resta de temporada, o hasta que Courtois quiera, Lunin; un trequartista que no le gustaba nada-nada, pero a quien ahora va a ser difícil sacar del once titular, al menos mientras Bellingham esté lesionado, Brahim... y, además, en tercera instancia, un central que ya ha demostrado reunir todas las condiciones futbolísticas que se le exigen a un jugador para ocupar esa posición.
Francia siempre ha sido cuna de centrales buenos. Me vienen a la memoria en un pasado reciente los Desailly, Bolí, Tresor, Thuram, Varane, Gallas, Blanc... Y un presente rabioso los Saliba, Konaté, Upamecano, Disasi, Pavard, Lucas, Koundé... Dicen que al francés del Bernabéu no le gusta jugar atrás, que prefiere ser lo que siempre ha sido, mediocentro, bien solo o con compañero de viaje, como en la selección. Pero, gustos al margen, el '18' tiene que reconocer que ahí atrás está sobrado. Por supuesto que tendría que aprender el oficio que exige la demarcación. Mejorar la colocación, el sentido de la anticipación, cuándo ir al suelo sin riesgo de que te hagan un ocho con un recorte... Pero todo lo demás lo trae de fábrica.
Tchoaumeni tiene de central hasta los andares. Ya lleva tres partidos obligado por las necesidades jugando en ese puesto y en los tres ha tenido diferente pareja. Contra el Mallorca fue Rüdiger; contra el Girona, Carvajal; y en Leipzig, Nacho. A los tres les ha hecho mejores porque les ha ha dado coberturas, apoyos y vigilancias. Otra de sus grandes ventajas para jugar ahí es que puede echar una mano al mediocentro de turno en la salida del balón. En un equipo dominador y con mucha posesión, un central que se incorpore a la salida del juego es un potosí. Creas superioridad en el medio campo y una segunda alternativa de juego. Además, domina el juego aéreo y tiene un gran desplazamiento de balón en largo para sacar balones a lo Sergio Ramos, Militao y Alaba...
Su futuro como central en el Real Madrid podría estar ligado al de Kroos. Si el alemán renueva continuaría siendo un candidato medio fijo a la posición de volante central junto a Camavinga. Si, por el contrario, el alemán se marcha, el salto de Tchouameni a su posición de toda la vida parecería más obligatorio. Al fin y al cabo esa es su demarcación natural y desperdiciar su poderío físico en la zona donde se mastican los partidos, podría sonar a lujo. A campo abierto y en una zona de influencia grande, hay pocos como él. Lo sabe Ancelotti, que acabó la noche en Leipzig medio en broma, medio en serio: "Le he contado que es una emergencia, a ver si busco otra manera de convencerlo. Por emergencia lo hace con gusto, a ver cuando no haya emergencia qué me dice...".