LIGA CROATA

Torcida Split, el primer grupo ultra de Europa con poder de decisión en su equipo: "Me dijeron que podía volver cuando quisiera, pero eso no lo puede decir todo el mundo"

Los violentos en el fútbol siguen protagonizando episodios vergonzantes día tras día, pero todo arrancó en el primer movimiento organizado de aficionados del Hajduk Split en 1950.

Torcida Split, el primer grupo ultra de Europa con poder de decisión en su equipo: “Me dijeron que podía volver cuando quisiera, pero eso no lo puede decir todo el mundo”
Sergio V. Jodar

Sergio V. Jodar

En las últimas semanas, los incidentes y altercados vinculados a los grupos ultras han vuelto a cobrar un protagonismo preocupante en el fútbol español y europeo. Pasó en el Roma-Athletic Club, en el derbi entre Atlético de Madrid y Real Madrid y en las visitas de Anderlecht y Feyenoord a Real Sociedad y Girona respectivamente. El último episodio ocurrió el pasado fin de semana en un enfrentamiento entre ultras del Deportivo y del Málaga. Son los últimos capítulos de una tradición ultra que arrancó a mediados del siglo pasado.

Brasil acogió la cuarta edición del Mundial en 1950, un campeonato en el que participó Yugoslavia. Unos aficionados del país, concretamente unos alumnos de la ciudad de Split, quedaron enamorados de la forma de animar de las aficiones brasileñas, conocidas como Torcidas. Y así fue como poco después, en el mes de octubre de ese mismo año, se fundó Torcida Split, el grupo ultra más antiguo de Europa, que todavía hoy sigue al Hajduk Split. Sin embargo, la concepción es muy diferente a la actual, tal y como cuenta a Relevo Carles Viñas, doctor en Historia Contemporánea y especialistas del mundo ultra con libros como Ultras, los radicales del fútbol español (Bellaterra Edicions). "No tiene nada que ver los orígenes con lo que es hoy. Hay un cambio por el contexto sociopolítico y por todo lo que ocurrió en la zona: desintegración de Yugoslavia, guerra de los Balcanes, la aparición de la URSS… Todo eso hace que el grupo evolucione".

El Hajduk Split pudo ser equipo de Serie A

Incluso, antes de formarse el grupo de ultras de Hajduk Split, el hoy club croata se vinculó a una ideología antifascista. Primero porque Mussolini ocupó la costera ciudad de Split, bañada por el mar Adriático, y ofreció al Hajduk participar en la Serie A bajo el nombre de AC Spalato, pero el equipo no aceptó. Poco después, cuando los nazis volvieron a ocuparla, el club se marchó a la isla de Vis, el único territorio croata que los nazis no conquistaron y también refugio de Tito, jefe de Estado de Yugoslavia. Fue en ese momento cuando el Hajduk se convirtió en el equipo del Ejército de Yugoslavia y emprendió una gira propagandística de 90 partidos, llegando a jugar incluso en otros continentes.

Pero, tras la fundación de Torcida Split, pronto perdería la condición de equipo del régimen. De hecho, el grupo ultra 'debutó' solo un día después de su fundación en un partido contra el entonces gran rival, el Estrella Roja. El 2-1 favorable al Hajduk provocó incidentes con el gobierno comunista de Tito. Aunque en los primeros años no hay registros de violencia por parte del grupo ultra, a partir de 1961, cuando un grupo de aficionados del Hajduk Split atacaron al árbitro, los episodios se fueron sucediendo. Uno de los más sonados fue en 1984, cuando en un Hajduk Split-Tottenham, un aficionado croata saltó al centro del campo y sacrificó a un gallo, símbolo de los Spurs. La escalada de violencia fue de la mano de un fuerte sentimiento nacionalista a finales de los 80, con el gobierno de Tito cada vez más debilitado. "Cuando cae el telón de acero, vuelven a emerger los nacionalismos radicales de extrema derecha en toda Europa del Este, de ahí que los grupos ultras de países como Hungría, Rumanía o la propia Croacia tengan ideales de extrema derecha", sostiene Viñas.

Nacionalista, fascista y sentimiento contra la capital

Incluso la Torcida se encargó de suministrar combatientes al ejército nacionalista en la Guerra de Croacia. Algunos de ellos murieron y son recordados en un mural situado en la entrada al estadio del Hajduk Split. Desde entonces es fácil ver o escuchar consignas fascistas y ultranacionalistas. Además, se han sucedido los incidentes, especialmente en partidos de alta tensión como contra el Dinamo de Zagreb, ya que a la ideología nacionalista y fascista hay que añadirle un componente que los diferencia. "Aquí hay un sentimiento contra Zagreb, la capital, porque el Dinamo se ha visto favorecido por varios motivos", afirma a Relevo Joan Carrillo, técnico español que entrenó al Hajduk Split entre diciembre de 2016 y noviembre de 2017. "Ha habido arbitrajes favorables y cuando yo estaba allí, el Lokomotiva era el filial del Dinamo de Zagreb y estaba en primera división, por lo que solo había que ver los resultados entre ellos", cuenta el ahora segundo entrenador del Almería.

Para ilustrar la rivalidad entre la Torcida Split y los ultras del Dinamo Zagreb, los Bad Blue Boys, Carillo es tajante: "Yo he visto a los aficionados del Hajduk Split tirar un coche al agua porque habían detectado que era de un simpatizante del Dinamo de Zagreb". El preparador español tuvo la oportunidad de sentarse en el banquillo del Maksimir para vivir un enfrentamiento en el feudo del Dinamo de Zagreb. "Al acabar el partido estuvimos una hora sin salir del estadio porque se estaba moviendo la Torcida, que siempre van acompañados por la policía en sus trayectos y hasta cierran las áreas de servicio cuando van ellos. Como a ese partido fueron muchos miembros del grupo, tuvieron que cerrar toda la ciudad de Zagreb para que pasaran ellos. Se odian a muerte".

Sobre el trato con ellos, Joan Carrillo reconoce que nunca tuvo ningún problema gracias a los buenos resultados. "Me dijeron que podía volver cuando quisiera, pero eso no lo puede decir todo el mundo. Yo he tenido jugadores en mi etapa que se quedaron y después tuvieron problemas. Si la Torcida interpretaba que los futbolistas eran unos vividores y se los encontraban por la calle, les daban de hostias".

Algo habitual en los grupos ultra y que también pasa en Torcida Split es que su poder no se queda en las gradas. "Tienen un papel fundamental en las decisiones a nivel de club, incluso de entrenadores, y son un miembro más del poder de elección de temas deportivos", sostiene el catalán. Una historia de ya más de 70 años que sigue copando las portadas nacionales e internacionales.