Rubiales se salva de una moción de censura por 20 días
La RFEF filtra que "la ley no lo permite" y el CSD fija el 11 de agosto como fecha tope: tendría que ser un año antes y ya no hay tiempo.
La situación fue esta: Pedro Rocha llega a Montecarlo pasado el mediodía del jueves. Iba a representar a la RFEF en el sorteo de Champions, en el que había cinco clubes españoles representados. Nada más llegar, la RFEF, en atención a los medios españoles allí congregados, organiza el típico "canutazo" (declaraciones breves para todos a la vez) con él. Hasta aquí todo normal.
Estaba encantado. Era su primera comparecencia representando a la Federación como su máximo responsable en funciones. Antes de ese canutazo, en los típicos corrillos previos, la RFEF explica que, tras consultarlo con el CSD, les han confirmado que no se puede realizar una moción de censura por los plazos necesarios para ello. Y que para cambiar definitivamente al presidente hay que esperar, como mínimo, al primer semestre de 2024.
También nos piden brevedad en el canutazo (debutaba Pedro Rocha, con poco tiempo, como es normal, para ponerse al día en temas técnicos) y nos pedían que ese tema de la moción de censura lo dejásemos fuera de las preguntas al ser algo jurídico que, lo más normal, es que no fuera fácil de explicar bien en un contexto así.
De esta forma Rocha responde unos cuatro minutos de preguntas, evita pronunciarse sobre la filtración del vídeo de Jenni Hermoso para defender a Rubiales ante FIFA y aprovecha para reivindicarse por al apoyo "unánime" que ha recibido de sus homólogos en el resto de Territoriales. Respalda a Luis de la Fuente y a Jorge Vilda... bueno, no lo respalda.
Pero... ¿es verdad lo de la moción?
Efectivamente no parecía el entorno para hacer preguntas jurídico-técnicas a un presidente rookie, en un canutazo rápido. Pero hemos querido saber si, de verdad, es imposible que se haga una moción de censura.
La norma explica que no se puede promover una moción de censura si faltan "de seis meses a un año para que se produzcan las nuevas elecciones". Con el calendario en la mano, para las próximas elecciones a la RFEF ya falta menos de un año porque se tendrían que celebrar después de los Juegos Olímpicos, que terminan el 11 de agosto. Apenas veinte días.
Aquí es donde se debe interpretar si se cuentan los meses necesarios de preparación para las elecciones (tres) o no. Si se convocasen en agosto, no se podrían celebrar hasta noviembre de 2024. Habría tiempo de sobra. Esa sería la otra interpretación.
Otra cosa es que, dada la situación actual que reina en la Federación, se vaya a pedir un adelanto electoral al primer semestre, es decir, a enero. Entonces sí que no se podría hacer dicha moción de censura y se tendría que estirar esta presidencia provisional de Pedro Rocha hasta principios de 2024, para pasar después a una Junta Gestora que controlase el proceso electoral.
Lo que no es verdad
La manera tan tajante de expresar la idea: "Es imposible celebrar una moción de censura. Lo hemos consultado incluso con el CSD". Relevo ha pedido al CSD que confirme este extremo y la respuesta ha sido tajante: no han recibido ninguna consulta. Desde luego no oficial y no constaba ninguna extraoficial, tampoco.
Fuentes jurídicas y federativas consultadas por Relevo han explicado que no estaba, ni mucho menos, tan claro que fuera inviable una moción de censura. De hecho había división de opiniones... y todavía las hay. Algunos piensan que no habría ningún problema en hacerlo y otros concuerdan con la filtración de la Federación. En ambos casos se trata de fuentes independientes, y sin interés personal en este proceso.
El CSD saca de dudas
A última hora de la tarde, fuentes del CSD confirmaron a EFE que al parecer las tesis de la Federación sobre este punto de la moción de censura son correctas: "Se toma como referencia el año. Entre el 11 de agosto de 2023 y el 11 de agosto de 2024 (terminan los JJ.OO.) la Asamblea no puede presentar moción de censura", zanjaron.
Ya sea por una interpretación de la norma que les favorece, o por una pura cuestión de tiempos, el Rubialismo que aún sobrevive en la Federación tiene algo más de margen para evitar una renovación total de la RFEF. Los 'cerebros' de Luis Rubiales en la parte jurídico estratégica, Andreu Camps y Tomás González Cueto, siguen dentro de la casa y con mucho más poder del que, por ahora, parece estar pudiendo tomar cualquiera de los barones. El propio presidente interino, Pedro Rocha, llegó al cargo después de que el día anterior a ser inhabilitado, Rubiales le quitase de encima al resto de vicepresidentes (siete), dejándolo solo como su sucesor temporal. Podría ser, pero es difícil pensar que esta elección fuese realizad de manera inocente y desinteresada.