El último pitido de Marta Frías
La mítica árbitra se despide del fútbol tras impartir justicia en el Athletic Club - Granadilla de la Liga F.

Cuando Marta Frías pitó el final del Athletic Club - Granadilla en Lezama, también estaba señalando el final de su carrera. Al término del partido, las jugadoras de ambos equipos despidieron entre aplausos a una de las pioneras del arbitraje femenino español en una de las imágenes más bonitas de la jornada.
Tras más de 20 años arbitrando, Marta Frías puso el punto y final a su trayectoria el pasado jueves con una emotiva carta. "Soy una persona que piensa que es tan importante aguantar como saber cuándo toca irse; tal vez la vida no solo son trenes a los que subir, sino también estaciones en las que bajar", empezaba.
Con 42 años, Marta Frías se va dejando el pabellón bien alto. La extremeña, adscrita en el colegio de Aragón, comenzó dirigiendo un partido de alevines. En muy poco tiempo, fue consumiendo etapas: la Primera Regional, Regional Preferente y Tercera División. "Reconozco que he tenido que hacer oídos sordos, pero ha merecido la pena", confesó en más de una ocasión.
En 2012, ascendió a la categoría FIFA y UEFA. Además, en la temporada 2017/18, cuando la RFEF decidió que tan solo las mujeres arbitrarían en la máxima categoría del fútbol femenino español, ella fue una de las 20 elegidas. En su haber, el honor de haber dirigido el primer Real Madrid - Barça, varias finales de la Supercopa y de la Copa de la Reina.
Marta Frías, que ha vivido la evolución del fútbol femenino en primera persona, lideró la lucha de las árbitras por sus derechos laborales, junto a sus compañeras Marta Huerta de Aza y Guadalupe Porras Ayuso. "Llevo 21 años arbitrando y no he cotizado ni un día", afirmó en la rueda de prensa. "Estuve siete meses parada por una lesión de espalda, me pagué el fisioterapeuta, me tuve que pagar seguro privado y encima no cobré", añadió sobre una lesión que estuvo a punto de costarle su carrera.
Ahora, Marta Frías 'cuelga el silbato' con los deberes hechos y sabiendo que su lucha mereció la pena. Tras unas semanas convulsas, que llegaron a paralizar el arranque de la Liga F, el colectivo arbitral femenino logró mejorar sensiblemente sus condiciones laborales.
"Me voy feliz y orgullosa de ver la evolución que ha tenido el arbitraje femenino desde que comencé, ¿quién me lo hubiera dicho?", se despidió en su carta.